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Tras un periodo de cuatro años destinado en la embajada de España en Jordania, donde fue ministro consejero –el número dos de la representación–, José ... María Davó Cabra (Málaga, 1976) emprende una nueva etapa profesional como consejero cultural de la embajada en Marruecos. Aunque en el escalafón es un puesto de menor rango que el ostentado hasta ahora, lo hace en una embajada de mayor relevancia para la política exterior española por ser un país clave dada la vecindad y los asuntos políticos, económicos, sociales y culturales que afectan a ambas naciones. El diplomático se incorporará a Rabat este próximo lunes, una nueva experiencia que afronta con «ilusión» y «responsabilidad».
«Trabajar en la embajada de España en Marruecos como consejero cultural supone un reto y exige mucho porque tienes un foco político y mediático enorme. El hacer las cosas bien o mal va a tener mucha repercusión para nuestro país frente a una embajada en un país más lejano donde España tenga menos implicación», explica en una entrevista con SUR antes de partir hacia su nuevo destino, donde estará un mínimo de tres años y un máximo de cuatro.
No será la primera vez que Davó aborde asuntos culturales en una embajada española, aunque en anteriores destinos estos temas estuvieron ligados a sus responsabilidades de carácter político, que le absorbían más tiempo y no le permitía abordar nuevos proyectos culturales. Ahora estará destinado en exclusiva a la política cultural en la embajada: «Me gustan los temas culturales y ahora voy a estar dedicado a tiempo completo, contaré con un presupuesto más grande y tendré un mayor nivel de exigencia».
Preguntado sobre cuáles son sus prioridades, el diplomático malagueño avanza: «Por una parte, consolidar el trabajo que se ha venido realizando durante los últimos años en ámbitos como las artes plásticas y las escénicas y, por otra, atender a nuevas prioridades de nuestra acción cultural en el exterior como la lengua española y la gastronomía. Y todo ello promoviendo la colaboración entre las instituciones españolas y las marroquíes».
José María Davó aterrizará en Marruecos unos meses después de que las relaciones con España se hayan normalizado tras la última crisis diplomática entre ambos países. «Con Marruecos las relaciones son estrechas en todos los ámbitos y es importante que lo sean. Hay una cosa que debemos tener muy clara: Si a Marruecos le van las cosas bien, a nosotros nos va a ir bien. Marruecos es un país fundamental para España por su condición de vecino y es la conexión con África. Marruecos ha hecho una apuesta muy importante por África y ahí se pueden crear alianzas en beneficio mutuo porque puede ayudar a España a penetrar en África», sostiene.
«Evidentemente entre ambos países hay situaciones de tirantez. Al tener tantos intereses comunes hay veces que son intereses que no van en la misma línea. El trabajo de los diplomáticos consiste en limar asperezas y tratar que las interconexiones y los beneficios mutuos de la colaboración sean mayores que los de un eventual enfrentamiento», subraya.
A este respecto, a su juicio, para ayudar a profundizar en las relaciones entre ambos países la cultura puede y debe jugar un papel clave y en ello va a incidir desde sus nuevas responsabilidades. «La cultura ha de servir para tender puentes entre las sociedades de los dos países, sobre la base de un legado común. La cultura es una herramienta fundamental para conocerse y superar prejuicios».
José María Davó recala en el país alauita tras haber pasado, en destinos exteriores, por Ecuador; Siria –donde fue el último diplomático español en abandonar el país cuando estalló la guerra–; Turquía –donde le pilló el fallido golpe de estado de 2016 contra Erdogan– y Jordania, donde pasó la pandemia. Su último servicio en este país ha sido acompañar al nuevo embajador, Miguel de Lucas, presentándole a sus contactos. En este sentido, hace un símil entre su trabajo y el de los periodistas: «Un diplomático vale, lo que vale su agenda».
Davó, un enamorado de Málaga de la que ahora estará más cerca, concluye que de su etapa en Jordania le quedan «recuerdos muy bonitos y muchas amistades. En lo personal y lo profesional he tenido muy buenas relaciones».
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