
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Dos jóvenes malagueños han sido becados por La Caixa para poder realizar estudios de posgrado en el extranjero. En esta última convocatoria de sus ... becas, La Caixa ha prestado ayuda a 120 universitarios españoles, 11 de ellos de Andalucía y dos malagueños. Esperanza Martín López es natural de Vélez, y la beca le permite realizar el doctorado en Munich. Por su parte, Bernardino León Reyes ha destinado la beca a cursar un máster en la University College London, que acaba de terminar.
Ambos son ejemplo de dedicación, trabajo y constancia. Y de tener claro desde muy jóvenes lo que querían ser de mayores. Ahora, además, son grandes amigos: Una de las actividades que organiza La Caixa con el grupo de becados son jornadas de convivencia, tres días en Londres. «A partir de esas jornadas introductorias los becados hemos hecho mucha amistad, nos permitió conocernos, tenemos una red de contactos; en mi caso es raro el fin de semana que no quedamos en Londres. Este es un aspecto muy interesante de la beca, desde el punto de vista humano nos ha permitido conocernos y entablar amistades para toda la vida», explica Bernardino, todavía en Madrid tras el acto de entrega de sus diplomas de este martes de manos de los Reyes de España.
Con 23 años ya tiene una carrera universitaria (en Francia los grados son de tres años), dos másteres y empieza el doctorado. Estudió Filosofía y Sociología por la Universidad de la Sorbona-París IV. Después cursó un máster en Teoría de las Relaciones Internacionales en la London School of Economics. La beca de La Caixa le ha permitido estudiar un máster en Antropología de la Violencia Política en la University College London, y forma parte de la primera promoción de estos posgraduados. Antes de terminar el máster ya le han ofrecido realizar el doctorado en el prestigioso Instituto de Estudios Políticos de París (SciencesPo), con un contrato de investigación.
Esperanza es también un caso de estudiante destacada. De hecho, las becas se otorgan a los mejores expedientes académicos. Es natural de Vélez, donde vive su familia. Ella, desde muy pequeña, tenía claro que lo suyo era la música, en concreto el piano. Su relación comenzó con seis años, cuando sus padres buscaban actividades extraescolares. «No me gustaba nada de lo que me ofrecían, y una amiga le dijo a mi madre que probara el piano, con una profesora, Irene Rodríguez», explica. La amiga de la familia no era otra que la madre de los hermanos del Valle, Víctor y Luis, considerados entre los mejores pianistas del mundo. Irene entró con 8 años a estudiar el grado elemental en el conservatorio de Torre del Mar. A esa corta edad ya lo tenía claro: su sueño era convertirse en pianista. El grado profesional lo hizo en el Manuel Carra, los dos primeros cursos en un año, por lo que terminó con 17. A esa temprana edad tuvo que tomar la decisión de dejar su casa y su ciudad. En busca del mejor profesor del que aprender, Esperanza hizo las maletas para trasladarse, con 17 años, a Zaragoza para estudiar en su conservatorio superior con Miguel Ángel Ortega Chavaldas. Como había adelantado un curso, le quedada por terminar segundo de Bachillerato, que lo hizo a distancia: Matrícula de honor de nota media. Con 21 años terminó los estudios superiores, con un expediente extraordinario: 9,8.
Bernardino y Esperanza tenían claro que para alcanzar sus objetivos tenían que salir al extranjero. Él, hijo de diplomático, nació en Grecia, y ha vivido en Grecia, Chipre, París y Londres. Pero Málaga es «el único sitio que puedo decir que es mi casa. Allí está mi familia, es el lugar donde volver», comenta. La beca les permitirá a todos un desarrollo personal y profesional. Pero para la mayoría, dice Bernardino, la ilusión es volver a España para poner esta formación al servicio de su país.
El propósito de Bernardino es ser profesor. En Madrid, volvía a Madrid, al colegio donde estudió, y daba clases de Filosofía Política, «algo que me encanta, la investigación y la docencia son mis pasiones», admite. En septiembre comienza a dar clases como parte de su contrato con el Instituto de Estudios Políticos de París (SciencesPo). Su doctorado trata sobre el control de los servicios de seguridad europeos, con prácticas cada vez más transnacionales, aunque con mecanismos de supervisión todavía en gran medida nacionales.
Esperanza, con 26 años, está haciendo su doctorado en la Escuela Superior de Música y Teatro de Múnich, bajo la dirección del profesor MichaelSchäfer, gracias a la beca de La Caixa. Allí se fue cuando terminó sus estudios en Zaragoza, también buscando a los mejores profesores. «Es una profesión muy sacrificada, pero estoy cerca de conseguirlo», señala la joven.
Como dijo Isidro Fainé, presidente de la Fundación Bancaria La Caixa, en el acto de entrega de este martes, las becas se conceden no solo por lo que han hecho, sino, sobre todo, «por su potencial y por lo que harán en el futuro». Bernardino, con 23 años, y Esperanza, con 26, están en el inicio de una carrera de éxitos.
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