
La idea era sencilla y directa. Traerse un trozo de iceberg de Groenlandia a la calle Larios y dejar que se derritiese allí para concienciar ... sobre el cambio climático. Sin embargo, el gran atractivo del proyecto 'Desafío Ártico' finalmente no se va a producir, porque un problema técnico en el traslado lo ha fracturado y la pieza como tal ha desaparecido.
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A finales de julio de este año, SUR se hacía eco del plan que lideraba el aventurero malagueño, Manolo Calvo. Un proyecto educativo que llevaba a jóvenes que han superado un cáncer hasta Groenlandia. «El cambio que se ha producido en cuestión de cinco años es alarmante. Donde antes se veía hielo y grandes glaciares, hay zonas en las que ya no queda nada», lamentaba en una conversación con este periódico.
En este contexto, surgió la idea de concienciar a los malagueños con un ejemplo gráfico. Reproducir en la ciudad lo que sucede en el Ártico y lo que tiene en alerta a la comunidad científica. El iceberg, que pesaba 15 toneladas, se iba a colocar en la calle Larios. Ahí se iba a dejar que se derritiera para ilustrar el fenómeno del cambio climático.
Calvo ya avisó entonces que el reto de traer el iceberg hasta Málaga también era un reto logístico. El encargado de coordinar que todo funcionara como estaba previsto era el hijo de Manolo Calvo. «No es que llegamos a Groenlandia y se nos ocurre traer un iceberg. Es un proyecto que se ha madurado durante siete meses y que cuenta con todos los permisos pertinentes», detallaba Calvo, que entonces calculaba que la llegada del iceberg sería a finales de agosto o principios de septiembre, y que en ese momento -principios de agosto- se encontraba en un contenedor, a 22 grados bajo cero, en el puerto de Nuuk, la capital de Groenlandia.
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Sin embargo, este viernes se conocía la peor de las noticias para la expedición. En una rueda de prensa en la Diputación de Málaga, en la que se dieron a conocer otras patas del proyecto, se informó de que la empresa que encargada del transporte y custodia del fragmento de hielo desde Groenlandia sufrió un accidente que provocó que la muestra se fracturara dentro de su contenedor. «La empresa se ha hecho responsable del suceso y, por tanto, no se ha destinado ningún fondo, ni directa ni indirectamente, al traslado de la muestra, que en cualquier caso ya estaba desprendida cuando se tomó», explicaron sus responsables. No obstante, el compromiso de la reforestación de árboles para compensar la huella de carbono tanto por el impacto del viaje como por el traslado del iceberg sigue en pie y se realizará en 2024 una plantación masiva para equilibrar las emisiones de CO2.
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