Tendría que estar en un avión de camino a Ámsterdam para luego coger otro a Beijing y un tercero hasta Dalian, ciudad china en la que trabaja desde hace más de diez meses. Pero a menos de 24 horas de despegar recibió una llamada del Gobierno chino: «Me han pedido que no vuelva al trabajo, que me quede en Málaga para preservar mi seguridad». Juan Carlos Zumaquero es malagueño, trabaja para La Liga (primera división Española) y para el Ministerio de Educación de China mediante un convenio centrado en mejorar el sistema de entrenamiento del gigante asiático. Sus vacaciones se acababan este jueves y volvería justo a tiempo para iniciar el campus de invierno, que se ha suspendido por orden estatal, como respuesta a la propagación del coronavirus.
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Asegura que quedarse en Málaga le produce una sensación cruzada. Por un lado está «la tranquilidad» de estar lejos de los problemas, que se ve perturbada por saber que sus amigos «lo están pasando mal». A lo largo de estos diez meses ha entablado amistad con muchos ciudadanos chinos que están sufriendo la situación, al igual que otros compañeros españoles a los que la crisis sanitaria les ha pillado en suelo Chino y todavía no saben qué harán. «Todo el mundo está metido en su casa, muchos no van a trabajar, no pueden hacer las actividades que desempeñaban en su día a día, tampoco sus hijos», destaca. «Estoy entre China y España, es una sensación difícil de explicar y de entender para los que no se han ido a trabajar fuera»
Cuenta que en cualquier momento puede recibir la llamada del ministerio en la que le indiquen que vuelva al país para continuar con sus labores. La ciudad de Dalian está a 1.400 kilómetros de Wuhan, foco del coronavirus, pero aun así la reacción a la crisis sanitaria está siendo total. «Los ciudadanos chinos obedecen mucho, siempre hacen lo que dice el Gobierno, y si han pedido a la población que permanezca en casa y que no vaya a eventos multitudinarios, lo van a hacer», explica.
Zumaquero asegura que el coronavirus está siendo «el monotema», tanto de su entorno español como chino. «He recibido decenas de llamadas de todo tipo de gente», añade, y reconoce que febrero va a ser un mes «complicado». «No sé cuándo volveré, aunque estoy seguro de que no será en pocos días».
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