Alfredo Calatayud, ayer tarde, en su almacén en Churriana, junto a los autos de choque. Salvador Salas

Con la feria a ninguna parte

La incertidumbre marca el futuro de las 200 familias de Málaga que viven del sector feriante, que en abril inicia su temporada alta, ahora en el aire por la cuarentena

Martes, 21 de abril 2020, 00:31

Con la feria de Cártama en honor a la Virgen de los Remedios, que debería haber comenzado en estos días, se da tradicionalmente el pistoletazo de salida a la temporada alta de las fiestas en los municipios de la provincia, que se prolonga hasta finales de octubre, cuando apagan sus luces los festejos en San Pedro Alcántara. Son los meses de mayor intensidad de trabajo para los feriantes, que van de pueblo en pueblo llevando la alegría y contribuyendo con su presencia a dinamizar las economías locales. Pero este año, al menos de momento, no habrá viajes ni montajes de atracciones. La pandemia ha subido a este colectivo en una noria de incertidumbre sobre su futuro ya que la declaración del estado de alarma lleva aparejada la suspensión de los actos multitudinarios, que previsiblemente serán los últimos en volver a la normalidad y sin saber en qué condiciones. Por ello, dibujan un panorama muy pesimista ya que la sensación es que la temporada se da prácticamente por perdida.

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El colectivo aglutina aproximadamente a unas 200 familias de la provincia, de las que la mayoría pertenecen a la Asociación de Feriantes de Málaga que preside Rafael Blánquez. «La incertidumbre es total. Estamos sufriendo por el futuro que nos espera», afirma en declaraciones a SUR este feriante que cuenta con atracciones mecánicas y un puesto de buñuelos.

«Es una situación muy angustiosa. Hice una inversión pensando en la temporada, ahora estoy endeudado y no sé qué va a pasar. Estoy buscando trabajo de lo que sea para que mi familia pueda ir tirando hacia adelante pero no sé si la empresa se podrá salvar ya que es difícil que volvamos a la actividad este año, lo que supondría año y medio de parálisis», relata Alfredo Calatayud, perteneciente a la tercera generación de feriantes y que cuenta con dos atracciones de autos de choque.

Los feriantes malagueños son negocios familiares con un autónomo al frente que, en función de la carga de trabajo van contratando a personal, por lo que se pueden acoger a las ayudas articuladas por el Gobierno. «Nosotros lo que queremos es trabajar», subraya Blánquez, quien añade que también se dan casos de feriantes que no podrán acogerse a esas subvenciones puesto que se suelen dar de alta cuando comienza la temporada de ferias en abril y que en esta ocasión no lo han hecho.

Ello hace que no se pueda hacer una estimación sobre el número de trabajadores afectados en este sector. Así como tampoco de las pérdidas que van a sufrir porque sus ingresos dependen «de cómo vaya el año en cada pueblo», según Blánquez. Aunque se irán incrementando a medida que pasen las semanas y no se autoricen las concentraciones multitudinarias. Y es que estos seis meses de temporada alta son vitales para sus economías, ya que el resto del año trabajan en la preparación de la maquinaria de feria.

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Los feriantes malagueños, que aglutina a quienes tienen atracciones mecánicas, a los que montan las tómbolas, los vendedores ambulantes o los de alimentos, están a la espera de la decisión que tome el Ayuntamiento de la capital sobre la celebración de la Feria de Málaga en agosto, que está en el aire y que va a depender de las directrices que se marquen desde el Gobierno para el proceso de desescalada tras la crisis sanitaria. Ya se han suspendido las fiestas de Cártama, Benaoján, Coín, Estepona o Churriana. Sobre la opción de un aplazamiento de los festejos, los feriantes ven incompatible trasladarlos a otras fechas al coincidir con las fiestas ya programadas.

Reclamaciones

En este contexto, medio centenar de asociaciones de feriantes de España, entre ellas la de Málaga, se han unido para hacer llegar al Gobierno una serie de propuestas con las que paliar la situación por la que pasa el sector. Reclamaciones que también prevén presentar a la Junta de Andalucía.

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Así, reclaman el aplazamiento «inmediato» de los pagos de impuestos, sin intereses, y hasta los doce meses posteriores a la vuelta a la normalidad del sector; el acceso a unas líneas de crédito destinadas exclusivamente para el sector de ferias a un bajo interés y pensadas para aquellos empresarios que tienen grandes costes de mantenimiento en sus negocios, maquinaria y plazos pendientes de compraventa de atracciones, género y accesorios de feria; y la suspensión de la cuota mensual de autónomo hasta la normalización del sector, más doce meses de reducción de la cuota después de dicha normalización.

La devolución íntegra de las tasas de las ferias suspendidas y que ya han sido abonadas total o parcialmente; la aprobación de un real decreto que implique la reducción de las tasas de las ferias a celebrar hasta doce meses después de la normalización de funcionamiento del sector de ferias y que las tasas a pagar sean únicamente los gastos ocasionados por la adecuación de los terrenos de instalación de la feria; aumentar la validez temporal de los certificados ITV a un año para todos vehículos exclusivos de feria con más de diez años; la subvención con descuentos, bien por tarjeta u otra vía, para el uso de combustible en vehículos destinados a feria; e incluir el sector de las ferias de atracciones dentro del marco de las actividades culturales y por ende aplicar el tipo de IVA reducido, que es del 10%, son otras de las solicitudes de los feriantes.

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Mientras esperan la evolución de los acontecimientos, las atracciones que hacen subir la adrenalina o los puestos que endulzan las noches de festejos populares aguardan en los almacenes el momento de volver a emprender la rutina del viaje de feria en feria.

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