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Claudia Fernández
Málaga
Martes, 29 de agosto 2023, 00:26
Los exámenes de recuperación están a la vuelta de la esquina. Bien lo saben los estudiantes que ocuparon ayer las primeras sillas de la Biblioteca ... General de la Universidad de Málaga. Aunque algunos grados han eliminado las segundas oportunidades tras el verano, sigue habiendo otros que continúan con el tradicional calendario, situando en las primeras semanas de septiembre estas pruebas. Por este motivo, la Universidad de Málaga ha reabierto este lunes 28 de agosto la Biblioteca General. Y, poco a poco, lo irá haciendo con el resto de bibliotecas con las que cuenta.
Cargados con archivadores, folios y múltiples bártulos más aparecieron ayer los primeros estudiantes. Con eso y, sobre todo, con pocas ganas de que se acabe el verano y de tener que volver a estudiar. Las más madrugadoras fueron el grupo de amigas compuesto por Lucia Sepúlveda, estudiante de Derecho y Administración y Dirección de Empresas (ADE); Erica González, alumna de ADE y Adriana Sánchez, estudiante de Finanzas y Contabilidad. Como si fuera un plan más del verano, las tres decidieron dedicar la mañana a ponerse al día con los temas que tienen pendientes de estudiar. Aquellos que aún no han llegado a tocar durante esta estación.
Apurando los últimos días de vacaciones, las jóvenes apuntaron esta fecha en su calendario. Cuando volviera a abrir la biblioteca, prometieron centrarse al cien por cien en los exámenes que tienen los próximos días. Y así ha sido. «Venimos juntas porque si nos apoyamos las unas a las otras, parece que cuesta menos hacer el esfuerzo», admitía Lucía. A las palabras de esta joven se unían las de su amiga; «si estoy en mi casa no estudio nada, todo me parece una distracción», algo a lo que todas asienten con la cabeza. Para ellas, estudiar juntas es la única forma de estudiar.
También, en pandilla aparecieron por las instalaciones Maite Abran, alumna de Ciencias Ambientales; Mario Saldaña, estudiante de Biología y Daniela Molis y Adriana Campos, ambas estudiantes del Grado de Turismo. Entre susurros, estas últimas se consultaban dudas. «¿Tienes el tema 3?», murmuraba una de ellas. La ayuda mutua es, sin duda, el mayor beneficio de venir hasta aquí a estudiar. La mayor motivación que encuentran los jóvenes estudiantes para hacerlo. Aunque no es solo eso.
«Qué fresquito hace», se escuchaba en una mesa de la primera planta. Carlos Jiménez, alumno de Ingeniería, acababa de llegar a la mítica sala de estudio en la que una hilera de libros cuelga del techo. Aunque no vive cerca, para él venir aquí a dar los últimos repasos es un desahogo. «Se está muy bien, mucho mejor que en casa. Aquí, al menos, hay aire acondicionado. Se estudia mejor», admite. En su caso, tampoco viene solo; le acompaña su amiga Lola Oña, estudiante de Educación Primaria. Aunque pertenecen a distintas ramas, uno de ciencias y otra de sociales, no necesitan más. No comparten temario ni clase, pero son amigos y se tienen el uno al otro en momentos complicados, como son los conocidos exámenes de septiembre.
«¿Cuánto te queda?», es una de las frases que más se repetía a lo largo de la mañana. La jornada de ayer, el primer día de biblioteca, servía especialmente para eso. Para hacer cuentas de qué llevan estudiado y, por tanto, qué les queda por estudiar. Seguido de esa frase, también se escuchó algún «voy fatal», acompañado de las manos en la cabeza y resoplidos. Una situación con la que, seguramente, todos se han sentido identificados alguna vez.
Y no solo para estudiar. La biblioteca de la UMA también es, según Yu Shen, el lugar perfecto para trabajar. Esta joven procedente de China lleva desde el pasado mes de mayo viviendo en Málaga, algo que va a seguir haciendo durante este curso. Para ella, el silencio que encuentra en esta biblioteca es todo lo que necesita para concentrarse. A la vez, destaca que le encanta el ambiente, tanto dentro como fuera de ella. «Cuando salgo a tomar el aire, muchos me dan conversación y me hacen distraerme un rato», algo que ella agradece de forma especial, ya que, aún no controla el español. Sin duda, es su lugar favorito para pasar las horas frente al ordenador. Para eso, y para integrarse más en la cultura y el vivir de nuestro país. La biblioteca es para esta joven un lugar donde socializar, donde hacer vida.
Aunque hubieran preferido pasar los resquicios del verano en casa sin tener que hacer frente a exámenes de recuperación, todos coinciden en lo mismo. Ya que lo tienen que hacer, ya que tienen que enfrentarse a pasar estos días estudiando, la biblioteca es el mejor lugar para ello. Este espacio, dotado de aire acondicionado, les ayuda a encontrar la tranquilidad y el silencio que necesitan para olvidar que, todavía hay algunos que siguen en la playa. El ambiente invita a eso, a dar todo de sí y no levantar la cabeza del escritorio, y se nota.
Y así, en un ambiente de completo silencio, donde se escapaba algún que otro cuchicheo, pasaba la primera mañana de estudio en la UMA. Una biblioteca que fue llenándose a lo largo de la mañana y seguirá haciéndolo a lo largo de los próximos días, durante el tiempo en el que se alarguen los exámenes que están por comenzar. Poco a poco, todos irán volviendo a la rutina que abandonaron hace dos meses. Todos irán volviendo a ocupar sus sitios en estas aulas.
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