Málaga es la segunda provincia de Andalucía más afectada por los incendios forestales, según ha puesto de manifiesto un estudio de este periódico, con los ... datos oficiales desde 1975. Para conocer las causas de esta situación, SUR acude al testimonio de un ingeniero técnico forestal con dos décadas de experiencia. José Antonio Gómez Serrano ha sido el autor, entre otros, del Plan de Defensa Forestal de la ciudad de Málaga; asesor técnico del Ayuntamiento de Alhaurín de la Torre (para la restauración de las canteras), y responsable de más de 20 planes de emergencia por incendios forestales, entre ellos, el de Estepona y el del Caminito del Rey. Fue concejal del PP en su pueblo, Gaucín, y actualmente es militante de Vox.
-¿Cómo se han comportado los incendios forestales en Málaga?
-En los últimos 20 años, analizando los datos del satélite Copernicus, cuatro de los cinco grandes incendios en la Costa se han producido en montes públicos. El 74% de la superficie forestal de la provincia es privada, pero en los cinco grandes incendios, el 80% de la superficie quemada era pública, a pesar de que sólo supone el 26% del espacio forestal. Aquí hay un problema que se arrastra desde hace 40 años con la gestión de los montes públicos. Es muy preocupante, tenemos un patrimonio que es de todos y que no se está cuidando.
-¿Está relacionada la despoblación, la Málaga vaciada, con la virulencia de los incendios forestales?
-Es evidente, y se lo digo como habitante de un pueblo y como profesional. Si el mundo rural es cada vez menos productivo, sobre todo en zonas de montaña pero tampoco en las vegas, es por la mala gestión de los montes. Lo único productivo es el alcornocal y los castaños, y cada vez menos. En el incendio de Sierra Bermeja, es llamativo que la superficie y los límites del fuego están delimitados por las fincas de castañas y de alcornoques, ahí se paró. Los montes de la Junta históricamente no han estado bien gestionados, y todo lo que se abandona, arde de forma explosiva. Ahora los dirigentes políticos echan toda la culpa al cambio climático, pero no es cierto, hay que decir toda la verdad, no sólo la parte que nos interesa...
«Es evidente que está relacionada la despoblación de la Málaga vaciada con los incendios forestales, el mundo rural es cada vez menos productivo»
-¿Y cuál es esa verdad?
-Que hay mucha cantidad de combustible forestal en los montes. Es el triángulo del fuego, que se produce por combustible, alta temperatura y baja humedad. En esa parte es donde se puede actuar a nivel político, pero de eso no se habla, no interesa estudiar la cantidad de combustible forestal que hay, porque nos llevaríamos las manos a la cabeza. A partir de 30 toneladas por hectárea hay peligro de incendios graves, que no se pueden controlar por muchos medios que pongas. No se trata sólo de comprar más aviones para hacerse la foto.
-Si no es tener más medios de extinción, ¿cuál es, a su juicio, la solución?
-Hay que tener un buen dispositivo Infoca, que tenemos profesionales súper preparados y motivados, pero no basarlo todo en aumentar las partidas de extinción, sino en la prevención. Pero no con dinero público, sino dando facilidades a las empresas forestales para sacar aprovechamientos, no decir de manera demagógica que es una destrucción del monte, porque la ley forestal esta para eso. Los aprovechamientos siempre son sostenibles, los forestales fuimos los primeros ecologistas. La gestión del patrimonio forestal tiene que estar en manos de las personas que conocen el territorio, llevamos mucho tiempo advirtiendo de que cada incendio es como una bomba atómica.
«Hay mucha cantidad de combustible forestal en los montes, si se estudiara, nos llevaríamos las manos a la cabeza»
-¿Qué es necesario para hacer posibles esos aprovechamientos?
-Lo primero es derogar muchas leyes absurdas que ponen trabas a todo aprovechamiento racional en el monte: desde abrir una pista forestal a permitir la caza. Hay muchos problemas con los jabalíes, que destrozan la fauna autóctona y no hay control poblacional natural, porque no hay lobos. Hay que fomentar el empleo público forestal con gente de la zona y con sueldos dignos, acorde a la dureza de esos trabajos.
-Los ganaderos y los agricultores se han ocupado tradicionalmente de limpiar el monte de pastos y de hacer cortafuegos.
-Los ganaderos están desapareciendo porque no es rentable, igual que los agricultores de media y alta montaña, no hay más. Tampoco los aprovechamientos de la madera ni de la pez de los pinos resineros, que tiene muchas propiedades, se están utilizando, por las trabas burocráticas, por la falta de rendimiento económico y por la presión brutal de los ecologistas radicales, que son ajenos a la vida de las zonas rurales, en muchos casos. Hay catedráticos que viven en la Costa del Sol y que vienen los fines de semana a decirnos cómo tenemos que vivir en los pueblos.
«No hay que tener ningún miedo a la tala de árboles, todos los bosques y parques nacionales son fruto del equilibrio de los aprovechamientos humanos»
-Miedo ninguno, ese miedo viene del desconocimiento, talar un árbol no es un asesinato, todos los bosques y parques nacionales son fruto del equilibrio de los aprovechamientos humanos, ningún bosque actual es virgen. Los bosques se han mantenido alejados de los incendios por el equilibrio entre la Naturaleza y el hombre que vivía de ella, y que es el primer interesado en respetarla y mantenerla.
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