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Remedios Ramos y sus tres hijas en la Fontana di Trevi. SUR
Una auxiliar de enfermería malagueña y sus tres hijas regresan 'in extremis' de Roma: turismo en una ciudad fantasma

Una auxiliar de enfermería malagueña y sus tres hijas regresan 'in extremis' de Roma: turismo en una ciudad fantasma

«Ver las calles vacías ha sido impactante», relata Remedios Ramos sobre los daños colaterales del coronavirus en una de las ciudades más visitadas del mundo

Miércoles, 11 de marzo 2020, 00:19

Remedios Ramos (54), auxiliar de enfermería en el centro de salud Puerta Blanca, y concejal de IU en el Ayuntamiento de Málaga durante el último mandato, habla con distensión absoluta: «Muere más gente por gripe común». Sí, la comparación que establece hace referencia al monotema del momento. Da igual que sea en la calle, en el autobús o en la barra del bar. En cualquier sitio en el que se junten más de dos personas, cae la palabra coronavirus. Esa convicción, la de pensar que las estadísticas les son favorables, fue la que llevó a esta malagueña a no renunciar a un viaje a Roma que tenía programado junto a sus tres hijas, Marta (30), Elena (22) y Celia (13). «Fue un regalo de Reyes de mi mediana y nos hacía mucha ilusión», explica Remedios, ahora que acaba de volver a su casa en Málaga.

Ayer regresaron las cuatro en un vuelo operado por Ryanair. A las 9.45 horas despegaron desde Roma-Fiumicino. Apenas unas 20 personas integraron la lista de pasajeros que tomaron asiento en el Boeing 737. A las 13.00 horas comparecería la portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, para informar que se prohíbe el aterrizaje de vuelos procedentes desde Italia. Un regreso 'in extremis' de manual. El último balance del país transalpino marcó los siguientes registros: 9.172 casos diagnosticados de coronavirus y 463 fallecidos. Italia es el país europeo más golpeado por la epidemia.

Un contexto con consecuencias directas y palpables para la capital italiana. Como si alguien hubiera pasado un recogedor gigante. Así se encontraron Remedios y sus tres hijas las calles del centro de Roma. Incluso en los puntos turísticos de máximo interés, como el Panteón o la Fontana di Trevi, apenas se dejaban caer una docena de turistas. Lo mismo ocurre en la Tazza d'oro, donde, supuestamente, sirven el mejor espresso de la ciudad. «Ha sido impactante ver las calles de Roma vacías», admite Remedios, que ofrece un relato muy fidedigno de como Roma se ha convertido en una ciudad fantasma por culpa de la epidemia que azota al país. «El domingo cenamos por la zona del Trastévere y éramos las únicas personas en el restaurante. El camarero, incluso, nos separó las sillas para cumplir con el metro de distancia que han marcado», explica sobre una situación que le resultó desconcertante.

El Gobierno italiano extendió el calificativo de zona de riesgo a los territorios de todo el país. Remedios y sus tres hijas partieron de Málaga el viernes. A su llegada a Roma, ninguna de las cuatro fue sometida a un control demasiado severo. «Nos tomaron la temperatura con un escáner corporal para ver si teníamos fiebre. Al dar negativo, no hubo problema alguno».

El paso por Roma, describe, ha sido muy bien aprovechado por las cuatro. A pesar de que todos los museos hayan estado cerrados, han intentado impregnarse de la ciudad. Para esta sanitaria, que siente predilección por la capital italiana, ha sido su quinta estancia en Roma. El primer día fueron a ver la Fontana di Trevi. Donde el estado natural es la masificación, Remedios y sus hijas se encontraron una fuente monumental a su exclusiva disposición. Al día siguiente, fueron a visitar el Coliseo. Idéntico panorama.

Algunas imágenes tomadas por Remedios Ramos en el transcurso de su viaje. SUR
Imagen principal - Algunas imágenes tomadas por Remedios Ramos en el transcurso de su viaje.
Imagen secundaria 1 - Algunas imágenes tomadas por Remedios Ramos en el transcurso de su viaje.
Imagen secundaria 2 - Algunas imágenes tomadas por Remedios Ramos en el transcurso de su viaje.

Hacer vida normal en Roma en estos momentos se hace difícil. «Hemos notado que la gente está asustada, yo he visto miedo en algunas personas», reconoce Remedios. Las consecuencias negativas para la economía que pueda tener la imprevisible crisis del coronavirus se intuye en las tiendas de souvenirs, esparcidos como setas en los lugares más turísticos de la ciudad. «El sábado entramos en una a medio día y el dueño nos dijo que éramos sus primeros clientes del día». A falta de personas dispuestas a comprar camisetas, imanes o llaveros, han colocado mascarillas en las estanterías a un precio de ocho euros.

El último vuelo Roma-Málaga

El único momento de cierta angustia, admite Remedios, lo vivieron este lunes, cuando el primer ministro italiano, Giuseppe Conte, dio las ordenes de prohibir los desplazamientos de la población en Italia. En ese momento, sí le pasó por la cabeza la posibilidad de quedar varados en Roma. El vuelo de regreso a Málaga estaba previsto para ayer, a primera hora de la mañana. «Fueron unas horas de infarto. Por la mañana, fuimos al aeropuerto y nuestro vuelo se mantuvo como estaba programado». Habrá sido el último que une a Roma con la capital de la Costa del Sol, al menos, hasta dentro de dos semanas. «Había muchos pasajeros que hablaban italiano», confirma Remedios, además, que a su llegada al aeropuerto no se encontró con ningún protocolo especial por venir en un vuelo procedente de Italia.

¿Volvería a tomar la decisión de afrontar el viaje bajo las mismas circunstancias? Remedios asienta sin dudar: «Hemos conocido rincones de la ciudad como si hubieran estado reservados solo para nosotras».

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