
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Fueron sus últimas palabras, pero quizás las más importantes: «»Estudiar algo, participar en todo y sobre todo, ser feliz». Esas son las tres principales claves para prevenir el Alzhéimer según el doctor José Antonio López Trigo, que fue el encargado este martes de inaugurar el primero de los encuentros participativos 'Salud es más', organizados por Diario SUR, y que cuentan con el patrocinio de la Fundación Unicaja. Precisamente, el salón de actos situado en la Acera de la Marina se quedó pequeño para acoger a las decenas de personas que disfrutaron de una ponencia dinámica y práctica sobre las cuestiones más relevantes relacionadas con la enfermedad, pero entre las que destacó la necesidad de vivir mejor para vivir más y mejores condiciones.
El geriatra, que trabaja en el área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga así como en la Clínica Crevic –y es expresidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología– aprovechó la primera parte de su conferencia para diferenciar entre las demencias y el propio Alzhéimer, una cuestión directamente relacionada con el título del encuentro 'Salud es Más': 'Se me olvidan las llaves, ¿tendré Alzhéimer?'.
López Trigo explicó que se trata de una enfermedad de las edades avanzadas de la vida, y es tanto más frecuente cuanto mayores son las personas, pero que hay formas precoces que comienzan a los 50 o 60 años, y aunque muy raramente, incluso antes.
«Comienza siempre con trastornos de la memoria que son ya desde fases muy incipientes, importantes desde el punto de vista funcional, en concreto ccon fallos de la memoria reciente», enumeró. Así, habló de cuestiones como los trastornos del lenguaje (afasia, empobrecimiento y mutismo); el llamado «signo de la negación»; trastornos de personalidad y conducta; o desorientación espacial.
Sin embargo, diferenció de manera explícita la enfermedad con otros males. «En el momento en el que una persona es incapaz de llevar su agenda y de manejarse en el día a día, es más probable que el problema sea el Alzhéimer y no la demencia», matizó. «Una persona con la enfermedad olvida situaciones complejas, raramente recuerda las cosas más tarde, gradualmente le es imposible seguir indicaciones orales o escritas y con posterioridad le es imposible cuidarse de sí mismo. En una persona con demencia las cosas no suceden así», recalcó.
Aunque mucho de lo relacionado con el origen de la enfermedad sigue siendo aún desconocido, López Trigo señaló que está causada, «aparentemente», por la acumulación de placas de una proteína llamada beta amiloide, por lo que la eliminación de esta proteína se ha convertido en el «objetivo» de casi todas las investigaciones que buscan tratamiento para esta enfermedad.
Vivir mejor
El geriatra sostiene que muchas de las causas de que las personas pierdan gran parte de sus células nerviosas están asociadas al estilo de vida. «Con el paso del tiempo esto sucede con mayor frecuencia dando como resultado la acumulación de daños en nuestro cerebro que podrían ser evitados si asumimos conductas más saludables», recordó el doctor, que se refirió directamente hechos tan «humanos» como la «oxidación» y las «microinflamaciones». «Con el tiempo disminuye la calidad del sueño y eso tiene un efecto nocivo en nuestras capacidades. Disfrutamos de nuestro mejor sueño cuando tenemos alrededor de 10 años, un sueño profundo y reparador que nos hace funcionar de manera más saludable durante el día», una capacidad que se pierde con los años. «Todo esto termina con un enlentecimiento y con una alteración en la capacidad de adaptación y de aprendizaje», recalcó.
Aunque hay elementos como la genética y el paso del tiempo que difícilmente pueden ser combativos, López Trigo sí cree que hay se pueden tomar decisiones para vivir mejor. «No podemos elegir a nuestros padres y tampoco podemos evitar envejecer, pero sí podemos decidir no fumar quince cigarros al día, estimular la mente, utilizar antioxidantes, controlar factores cardiovasculares y por supuesto mejorar la alimentación, llevar una vida saludable y hacer ejercicio». De momento, nada de pastillas.
Presentación de la charla:
A pesar de que el doctor José Antonio López Trigo dedicó buena parte de su ponencia a hablar de las medidas de prevención, sí que fue muy tajante con los posibles tratamientos médicos como vacunas o medicación, cuestión en la que se mostró pesimista, al menos en el corto plazo Ante las preguntas de los asistentes, el geriatra recordó que hace unos meses se aprobó de urgencia un anticuerpo porque «parecía» que aportaba algo; algo que finalmente no ha sido así. «En marzo sale un segundo anticuerpo, pero suponiendo que funcione, hasta que eso esté en pastillas pasarán ocho o diez años y no será para todo el mundo», lamentó.
Por ello, recalcó varias veces la importancia de elementos como el de alimentación, y por habló de casos concretos como el que se da en zonas como India y Pakistán, donde la incidencia del Alzhéimer es menor, un hecho que López Trigo relacionó con el elevado consumo del curry, y más concretamente de la cúrcuma.
La alimentación es, por tanto, un elemento clave, pero no el único, y el doctor enumeró otras como aprender otro idioma, usar la mano no dominante, tocar o aprender un instrumento musical y usar juegos y pasatiempos para el cerebro. «Aprender cosas nuevas, desarrollar nuevas habilidades, no alterarnos en exceso, realizar actividades sociales y reducir los riesgos cardiovasculares son las mejores herramientas», sentenció.
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