Aránzazu Espeso (Forum de Política Feminista de Málaga) y Alba García (Libres y Combativas) Ñito Salas / Marilú Báez

¿Por qué discuten las feministas malagueñas?

Mujeres de dos colectivos por la igualdad explican sus posiciones sobre las cuestiones más candentes dentro del movimiento

Domingo, 12 de mayo 2024, 00:11

Las mujeres no son un colectivo, son la mitad de la humanidad y son diversas. Sus voces no forman una melodía monocorde ni uniforme, sino ... que expresan ideas diversas en todas las facetas de la vida y también en lo que respecta al feminismo. Este movimiento socio-político reivindicativo las une en el objetivo común de lograr la igualdad real y efectiva entre todas las personas. Pero en su seno también difieren en muchas cosas: en la propia definición del sujeto del feminismo (¿son todas las mujeres?, ¿también las trans?, ¿sólo las de clase trabajadora porque las de clase alta tienen otras luchas que ponen menos en cuestión el sistema patriarcal?), en la relación que han de mantener las mujeres con el movimiento LGTBi o en cómo abordar el sistema prostitucional.

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Las discrepancias tienen mucho fondo político y filosófico. No son gratuitas. Aránzazu Espeso enseña biología y pertenece a Forum de Política Feminista de Málaga. Y Alba García es estudiante de Filología Hispánica y participa en la organización Libres y Combativas y en el Sindicato de Estudiantes. Estas dos militantes de base del feminismo malagueño comparten con SUR algunas de sus ideas sobre los temas ahora más en discusión dentro del movimiento desde sus posiciones que divergen en algunas cuestiones, pero que convergen en su defensa de la abolición del sistema prostitucional. SUR quiere abrir el diálogo entre los diferentes colectivos feministas de la provincia y éste es un primer ejercicio de ello. Porque la conversación a veces amenaza con romperse entre las distintas familias que luchan por la igualdad.

Aránzazu Espeso (Forum de Política Feminista de Málaga)

«¿Cuál es el origen de la opresión? El sexo, eso es lo que nos une a todas las mujeres»

Aránzazu Espeso enseña biología y forma parte del Forum de Política Feminista de Málaga. Ñito Salas

Feminismo. Nosotras siempre decimos que somos feministas radicales, entendiendo que «radical» viene de raíz. Tenemos un compromiso ético y vital con la sociedad y contemplamos todo desde nuestro radicalismo de que no podemos consentir la desigualdad.

¿Feminismo de la igualdad o de la diferencia? Son complementarios, no son excluyentes. Hombres y mujeres no somos iguales, somos los dos sexos de una misma especie. Y puede haber una serie de actitudes más asociadas al sexo femenino por una razón: a los diez años, las mujeres empezamos a sangrar, el cuerpo nos manda un mensaje de que a partir de entonces se pone a disposición de la especie; el niño no se plantea nunca eso, el cuerpo es siempre suyo. A partir de ahí, el desarrollo cultural ha traído una forma de estructura social, el patriarcado, un sistema en el que a uno de los sexos se le ha dado el papel de dominio sobre el otro.

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Sexo y género. El sexo es binario. Hombres y mujeres. El sistema de dominación se basa en una herramienta maravillosa, brillante, el género, una construcción cultural que asigna a las mujeres un mandato, unas características; y a los hombres, otras. El género afecta a los dos sexos, porque atribuye comportamientos y roles a mujeres y hombres. Pero lo que ha hecho ha sido también devaluar todo lo que se atribuye a las mujeres y revalorizar todo lo masculino.

Interseccionalidades. El feminismo radical no clasifica a las mujeres. Las mujeres pueden sufrir una opresión de clase, de raza... ¿Pero cuál es el origen de la opresión básica y común a todas? El sexo. Eso es lo que nos une a todas las mujeres del mundo.

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Ley trans. Tiene su base ideológica en la teoría 'queer' que consagra la identidad de género: eleva el género, que es una construcción social estereotipada, a categoría identitaria y la pone por encima del sexo, que pasa a ser irrelevante. La norma implica la identificación con un estereotipo y la autodeterminación eleva el deseo a hecho jurídico, con efectos sociales, porque vivimos en una democracia.

Efectos de la ley trans. Rompe la base del feminismo, su sujeto político, que son las mujeres, el ser humano nacido hembra, porque dice que mujer puede ser cualquiera. El sujeto hombre no se toca, ése es sagrado.

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¿Las trans son mujeres? Se les llama transexuales porque nunca llegan a ser mujeres, son una clase de varón o una clase de mujer. Pero quienes nos están machacando son quienes no quieren operarse, los transgénero, quienes no quieren hormonas, pero quieren ser mujeres.

Relación del feminismo con el movimiento LGTBi. Respeto profundísimamente la defensa de los derechos del colectivo; nadie como las mujeres saben lo que significa que te traten mal. Pero, aunque entre las mujeres puede haber todo tipo de personas, no somos un colectivo, somos el 52% de la población, y nuestra agenda no es la suya; de hecho, en algunos aspectos, la agenda LGTBi choca con la nuestra, es opresora para las mujeres, como la reivindicación de que se legalice la gestación subrogada o la regulación de la prostitución.

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Prostitución. Nosotras queremos abolir la institución patriarcal de la prostitución, la normalización de que los hombres tengan derecho a acceder a los cuerpos de las mujeres por dinero.

Violencia de género, ¿apartada por otros temas durante la anterior legislatura? Irene Montero pone un tuit cuando hay una mujer asesinada. ¿Cuándo has visto a Irene Montero enfadada, con acción, con el problema de las mujeres asesinadas? Otra cuestión reside en que ahora se llama Ministerio de Igualdad, y no de la mujer para tratar las cuestiones específicas de la mujer; con la igualdad se tapa todo: esto es la colonización por el colectivo LGTBi.

Alba García (Libres y Combativas - Sindicato de Estudiantes)

«El sexo es biológico y no define lo que es la persona»

Alba García, en un jardín de la Ciudad Universitaria de Málaga. Marilú Báez

Feminismo. El nuestro es un feminismo de clase, marxista. Las mujeres de clase trabajadora tienen unos problemas que las mujeres de clase alta no tienen: están más precarizadas y, por ejemplo, les es más difícil salir de relaciones en las que puedan estar sufriendo malos tratos por parte de sus parejas. Consideramos que son mujeres trabajadoras las que están oprimidas de verdad y que no oprimen a otras mujeres. Queremos que las mujeres trabajadoras se liberen de su precariedad. Y también que accedan a sectores estudiantiles y laborales que siguen muy masculinizados porque sigue sin haber referentes femeninos en algunas áreas. Queremos romper con esas barreras en compañía de los hombres de nuestra clase, porque creemos en un feminismo mixto. Hay que liberar a las mujeres de la precarización, pero también al conjunto de la clase trabajadora.

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Intersecciones. Las mujeres trabajadoras sufren una doble precarización: por mujeres y por trabajadoras. Además, las mujeres LGTBi o las racializadas tienen que romper las barreras que constituyen la homofobia y el racismo.

Sexo y género. El sexo es biológico y no define lo que es la persona. El género es un constructo social.

Ley trans. Yo creo que es buena. Ha sido un colectivo oprimido durante muchísimo tiempo. No sólo en la dictadura franquista. También ahora. A las mujeres trans les cuesta mucho encontrar salidas laborales actualmente. Ser trans significa que puede que tu familia te rechace, que tu entorno social te rechace, que en los trabajos que tengas no disfrutes de las mismas oportunidades. Muchas mujeres que se sienten tales lo tenían antes mucho más difícil. Sin esta ley no estaríamos ayudando a la liberación de la mujer trabajadora trans.

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¿Las trans son mujeres? Las mujeres trans son mujeres. Si una mujer trans se identifica como mujer no es porque se identifique con los roles que oprimen a las mujeres, con los roles con los que tenemos que romper, porque ser mujer es mucho más que eso. Pero la mujer trans no se identifica con la masculinidad, con ser un hombre. Mujer es alguien como yo, a quien le gusta el pelo largo y pintarse; pero también quien no se pinta y lleva el pelo corto. Hay muchas formas de ser mujer, como también hay muchas maneras de ser hombre, aunque parece que las variedades de ser hombre están mejor vistas que las de las distintas maneras de ser mujer.

El feminismo y el movimiento LGTBi. El movimiento LGTBi ha estado invisibilizado hasta no hace mucho, hasta que eclosionó en Estados Unidos en el siglo pasado, mientras que el feminismo sí es algo que se viene reivindicando desde hace más tiempo. Por esa invisibilización previa y la fuerza que ahora ha cobrado, el movimiento ahora resuena muchísimo. Pero decir que el colectivo LGTBi está invisibilizando al movimiento feminista yo creo que no tiene ningún sentido. Ahí están las masivas manifestaciones del 8 de marzo.

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La lucha contra la violencia de género, ¿orillada? En ningún momento desviamos el foco de la violencia de género. En cada movilización del 8 de marzo, del 25 de noviembre, lo ponemos bien claro y «no son muertas, son asesinadas» o «ni una menos» son algunas de las consignas que más repetimos. Un aspecto fundamental del feminismo es la lucha contra la violencia de género. Una lacra como ésta no la podemos dejar de lado. Y no lo hacemos. Si vas a cualquier movilización feminista, lees cualquier publicación feminista, o hablas con cualquiera que tenga estas ideas, te das cuenta de que es algo que sigue muy en nuestro foco.

Prostitución. Queremos su abolición. Es una esclavitud para la mujer. Si buscamos su regulación, lo que hacemos es perpetuarla.

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