La depuradora está prevista al norte del aeropuerto, cerca del límite con Alhaurín de la Torre. ANDREA JIMÉNEZ

El agua de la futura depuradora de Málaga acabará en el mar pese a servir para el riego

La planta incorporará el tratamiento terciario, aunque la creación de las conducciones para reutilizar el caudal queda aparcada en un proyecto independiente hasta que se concrete su destino final

Viernes, 12 de noviembre 2021, 00:34

Cuando la depuradora metropolitana de Málaga entre en servicio, previsiblemente a mediados de 2025, el río Guadalhorce dejará de ser el sumidero al que ... van a parar los 5,9 hectómetros cúbicos de aguas residuales que cada año generan los 50.000 residentes de Cártama y Alhaurín el Grande. Desde el punto de vista ambiental, la eliminación del principal punto negro de la provincia en materia de saneamiento supondrá un hito histórico, pero todo apunta a que quedará cojo porque el caudal reciclado en la futura estación será devuelto al río sin que pueda ser aprovechado para el riego de zonas verdes o cultivo porque cuando llegue ese momento no existirá la red de tuberías para volver a poner ese agua en circulación ya que se trata de un proyecto independiente.

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A diferencia de la depuradora del Bajo Guadalhorce, que entró en servicio en 2019 y da servicio a Pizarra, Álora y Coín, la estación Málaga Norte sí que incorporará el sistema de tratamiento terciario con una capacidad de aportar a la red 54.000 metros cúbicos diarios. Esta técnica consiste básicamente en aplicar al agua un tercer filtro que posibilita su reutilización para el riego y que, en el caso del Valle del Guadalhorce, reduciría la dependencia de unos pantanos sobre los que siempre planea la amenaza de sequía.

Desde la Junta de Andalucía, que es la que impulsa el proyecto y pone los 105 millones de euros con cargo al canon que se carga en el recibo del agua de todos los andaluces, siempre han defendido que esa inversión 'extra' corresponderá al explotador de las instalaciones y a sus posibles clientes. Y, de momento, no hay clientes. Por tanto, teniendo en cuenta toda la tramitación que requeriría el diseño del trazado de esas nuevas conducciones, las expropiaciones necesarias y su ejecución, en la Administración regional ya dan prácticamente por hecho que cuando empiece a funcionar la depuradora ni siquiera tendría sentido activar el sistema terciario ya que para ser devuelta al Guadalhorce basta con la decantación secundaria.

«Lo importante es que la estación va a contar con el terciario. En cuanto a la reutilización, dependerá de dónde vaya a ir el agua para hacer las canalizaciones, algo que deberá planificar el órgano gestor», apuntan desde la Consejería de Agricultura y Desarrollo Sostenible. ¿Y cuál es será ese ente responsable? La empresa pública de aguas de la capital (Emasa), por delegación de los ayuntamientos de los cinco municipios que se verán beneficiados por esta nueva infraestructura prevista al norte del aeropuerto (Málaga, Torremolinos, Alhaurín el Grande, Alhaurín de la Torre y Cártama).

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En esa búsqueda de posibles clientes aparecen los jardines de las nuevas zonas residenciales previstas en el noroeste de la capital, pero también parques públicos de la comarca, los campos de golf de Alhaurín de la Torre y Alhaurín el Grande y, obviamente, los cultivos de la que está considerada la gran huerta de la provincia y una de las zonas de producción de cítricos más importantes de toda Andalucía. Otra cuestión sería el coste de la infraestructura.

En este sentido, cabe reseñar que precisamente el desembolso económico mantiene en 'stand by' el proyecto del Ayuntamiento de Málaga para crear una red de 12 kilómetros de tuberías que permita reutilizar el agua tratada en la depuradora del polígono Guadalhorce para el riego de instalaciones como el Parador de Golf, el aeropuerto, el Campamento Benítez, el futuro parque en Arraijanal o las nuevas zonas residenciales planificadas en Churriana. Se trata, en definitiva, de evitar que la mayor parte de los 160.000 metros cúbicos de aguas residuales que son tratados en esta planta se sigan tirando al mar, ya que a día de hoy únicamente se aprovechan los 10.000 m3 (10 millones de litros) que cada día son derivados al sistema de refrigeración de la central eléctrica ubicada junto al PTA.

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