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¿Dónde está la frontera entre la libertad de expresión y la injuria? ¿Puede el representante de una institución opinar sobre todo lo que se le antoje si lo hace como persona individual? ¿Cuándo un chiste deja de serlo para convertirse en insulto? ¿Deben los políticos resignarse a aceptar todo tipo de críticas, incluso las dirigidas a su vida personal o su aspecto físico? Preguntas como éstas sobrevuelan la polémica protagonizada en Twitter por el decano del Colegio de Economistas de Málaga, Juan Carlos Robles, que este martes lanzó varios comentarios en dicha red social con un insulto al presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, y burlas sobre el aspecto físico de los líderes de Podemos, Pablo Iglesias e Irene Montero.
Tras una avalancha de reacciones airadas (más de 2.200 respuestas acumulaba uno de sus 'tuits', concretamente el que ironizaba sobre los «méritos» de Irene Montero por «tener que besar diariamente a esto», en referencia a una foto de la boca de Pablo Iglesias), el representante de los economistas malagueños pidió, también a través de Twitter, «disculpas a quien se haya sentido ofendido» por sus comentarios, «especialmente en lo relativo al presidente del Gobierno». Concretamente Robles había llamado «hijo de la gran puta» a Pedro Sánchez por agradecer a Bildu en el Congreso de los Diputados su abstención en la primera votación de su investidura. Posteriormente, el decano eliminó su cuenta en la red social.
En declaraciones a SUR, el decano del Colegio de Economistas reconocía que se había «soliviantado» ante la cortesía mostrada por el candidato socialista en el Congreso hacia la izquierda abertzale y admitía que el insulto a Sánchez «podría ser reprochable». En cambio, defendió sus comentarios «satíricos» sobre Iglesias y Montero en el marco «de la libertad de expresión» y aunque admitió que podían «no ser de buen gusto», recalcó que los había hecho desde su cuenta personal, por lo que entendía que no afectan para nada a la institución que dirige.
Más que satíricos, en las redes sociales se han entendido los comentarios de Robles como machistas, debido a su insinuación de que los méritos de Montero para ser ministra residen en su relación afectiva con Pablo Iglesias. Además, en otros dos 'tuits' hacía mofa de una fotografía de la portavoz de Podemos en la que se puede observar vello en su axila, comentando: «Ojeando el sendero, se adivina como está el bosque» y «Si soy vicepresidenta aboliré las cuchillas de afeitar heteropatriarcales para que podamos lucir nuestros sobacos empoderados».
El decano, por su parte, se considera víctima de un «linchamiento» en Twitter, pues a raíz de que el portavoz parlamentario de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, retuiteara uno de sus comentarios (concretamente el relativo a Irene Montero y Pablo Iglesias), está recibiendo «una avalancha» de insultos y amenazas que, asegura, ha reportado a la policía.
La incomodidad de miembros del Colegio de Economistas ante el cariz de los comentarios de Robles era este miércoles evidente, aunque ninguno de sus representantes quiso criticar abiertamente a su decano. Antonio Pedraza, exvicepresidente y vocal primero de su junta de gobierno, manifestaba a SUR que las declaraciones de Robles se circunscribían «a su ámbito personal» y que no «encajan con la línea del Colegio de Economistas, que es absolutamente neutral y aséptica respecto a la política». «Siempre hemos estado abiertos a todas las tendencias políticas, pero el colegio es absolutamente neutral, como no puede ser de otra manera», insistió.
No es la primera polémica que protagoniza el decano de los economistas malagueños, que no esconde, al menos en redes sociales, su línea ideológica derechista y su postura combativa hacia el feminismo, la memoria histórica y otras causas vinculadas a la izquierda. Habitualmente lanza pullas hacia políticos de Podemos y partidos independentistas catalanes, como el ya mencionado Gabriel Rufián. Y en 2013 levantó una buena polvareda al afirmar en una rueda de prensa en el Colegio de Economistas que crear un tercer juzgado de violencia de género en Málaga «porque eso da más votos, en lugar de abrir un juzgado de lo mercantil que lo que da es más empleo, es sencillamente bochornoso y grave, y además responsable de la desaparición de miles de puestos de trabajo».
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