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A diferencia de lo que ocurre en otras ciudades con consistorios conservadores, donde se ha anunciado el proyecto de eliminar carriles bici, en Málaga, tras las últimas elecciones municipales que revalidaron al 'popular' Francisco de la Torre como primer edil, siguen ampliándose estas vías. De vez en cuando se ven obras de reparación y mejora y hasta se anuncian nuevos proyectos que están incluidos en los nuevos presupuestos locales. Así, están a punto de licitarse nuevos carriles que sumarán otros 8,8 kilómetros a la red, con lo que se alcanzarán un total de 49,1 kilómetros en la ciudad. En concreto, en Velázquez, entre Juan XXIII y el Parque Litoral; varios tramos en la avenida de Ortega y Gasset; así como el que conectará la avenida del Doctor Domínguez y la avenida de María Zambrano.
De lo que se trata, dice la concejala de Movilidad, Trinidad Hernández, es que al final de la legislatura, la red esté más completa e integrada, si bien aclara que el consistorio tiene las competencias estrictamente dentro del término municipal, por lo que otras administraciones, como la Junta de Andalucía, también tienen responsabilidades en las vías intermunicipales, en el Parque Tecnológico o en el litoral, especialmente en el oriental, donde está pendiente el enlace con Pedregalejo y El Palo.
Pero los usuarios de la bicicleta, a la hora de evaluar la infraestructura de movilidad con que cuentan, le dan una nota de «necesita mejorar». En vísperas de la Bicifestación que recorrió Málaga el 19 de noviembre para reivindicar, en síntesis, más carriles bici y que éstos sean útiles, seguros e integrados, SUR se reunió con varios miembros de Ruedas Redondas, conocedores y comprometidos con la mejora de la movilidad en la ciudad y con el medio ambiente.
La cita de Ruedas Redondas con SUR tuvo lugar en la Plaza de la Merced, a pocos pasos del túnel que sortea la Alcazaba. Y ahí justo sus socios, muy especialmente María José Márquez, que es arquitecta, encuentran un botón de muestra de lo que dicen que sucede en la ciudad a veces: estas obras en ejecución no contemplan un carril bici, o la movilidad en bicicleta; no se prevé la conexión del que discurre por el Paseo del Parque con el centro. La concejala de Movilidad, Trinidad Hernández, explica que en ese paso se quiere priorizar el tránsito peatonal, y también la coexistencia segura y a baja velocidad de los diferentes vehículos por la calzada. Porque desde el Ayuntamiento afirman que la movilidad en bicicleta por el centro de la ciudad no va a contar con carriles específicos:lo que se busca, explica la responsable del ramo, es un «nuevo concepto», el que representa la calle Carretería, con circulación de vehículos con y sin motor a baja velocidad que garantice la seguridad de todos. El consistorio expone que este nuevo modelo, a la postre, da prioridad al ciclista.
Aunque ese proyecto genera algunas críticas, porque puede que no haya calado la nueva filosofía todavía entre la población ciclista. La calle Madre de Dios, una de las que parten de la Plaza de la Merced, ha estado en obras, cuenta con un carril bici, pero los ciclistas dicen que sólo los más observadores son capaces de verlo –no está muy bien señalizado– y no queda claro a primera vista en qué sentido se ha de discurrir por allí si se va sobre dos ruedas, si hacia arriba o hacia abajo.
A pocos pasos del túnel y de la Plaza de la Merced, Bicis Redondas señala otra deficiencia que a sus ojos han dejado las últimas modificaciones de la normativa local: está prohibido circular montado en una bici por cualquier acera, cuando creen y así se lo trasladaron al Ayuntamiento, que sería útil que se permitiera en algunas, en las más anchas y las que pueden servir de conexión entre diferentes carriles bici, como la Alcazabilla, la convivencia del peatón y unas bicicletas a baja velocidad, para mejorar la movilidad ciclista.
Si a los socios de Ruedas Redondas se les piden calificativos para la red ciclista de Málaga enumeran: «Inconexo y deficiente; mal diseñado; inseguro y poco mantenido; no restan espacio al coche, se lo restan al peatón». El grupo desarrolla sus argumentos. Alejandro Mondéjar explica: «La normativa europea obliga a crear carriles bici para restar espacio al coche y aquí hacen eso delante del Ayuntamiento para las visitas de la Unión Europea y los jueces que valoran la candidatura de Málaga a la exposición universal».
Manuel García abunda en la cuestión: «Los carriles bici no se han diseñado con la perspectiva de una infraestructura de movilidad. No sé exactamente qué piensan que están haciendo, si una infraestructura de paseo, de ocio o meramente ornamental. Porque al final se convierte en algo decorativo, en un tramo de calle que está pintado de otro color y poco más». De ahí, dice, que ocurran cosas como la del túnel de la Alcazaba: «Hacen una obra que cuesta mucho dinero y no piensan que por ahí puede ser necesaria una conectividad para alguien: voy a trabajar en bici como otra gente va a trabajar en coche». Insisten en que parece que todas las infraestructuras se hacen mirando «a través del parabrisas de un automóvil». En este diagnóstico influye que haya habido cuatro años en blanco sin nuevos carriles bici –desde 2019 cuando se abrió el que se adentra en Puerto de la Torre–, más allá de los provisionales delimitados con pintura y vinilos que enlazan la Alameda Principal y los Baños del Carmen, algunos tramos de los cuales se han convertido recientemente ya en carriles bici ortodoxos, segregados del tráfico rodado y también de los peatones, como en el Paseo del Parque o en La Malagueta.
Por estos avances, la concejala Trinidad Hernández defiende que sí hay un trazado integral diseñado para la ciudad y que paulatinamente se está desarrollando ampliando carriles y sustituyendo los temporales por los definitivos. Se van haciendo tramos y se van interconectando unos con otros. Y eso es lo que Manuel García reivindica: «Debe haber una trama, una red, que sirva».
María José Márquez, por su parte, agrega otra demanda: un mayor control y supervisión de la calidad de las obras. Por ejemplo, cuando los carriles bici discurren justo por delante de las paradas de autobús, lo que es peligroso para ciclistas y peatones. Afea sobre todo lo que sucede en la Alameda Principal, donde además no hay un carril bici como tal, sólo un trozo de acera delimitado con cintas blancas en el peor sitio posible, junto a las marquesinas de inicios o finales de líneas de autobuses muy relevantes, y justo donde en verano da la sombra, por lo que los peatones tienden a caminar por ahí. Así, señalan que si las bicis tienen tan mala opinión es porque la infraestructura para los ciclistas está construida de manera que los enfrenta a los peatones.
Aunque también se generan conflictos con los coches, por ejemplo en los 'carriles treinta' –que tienen desde el principio vocación de provisionalidad, recuerda la concejala, hasta que se construyan los carriles segregados definitivos–. Ya hoy en esas vías bicis y patinetes tienen teóricamente la prioridad, aunque se desconozca o les sea difícil ejercerla. La vulnerabilidad que se siente al circular al lado de los coches, junto con la percepción de una red inconexa, explica, según Ruedas Redondas, que no aumenten los ciclistas y usuarios del carril bici.
Esta sensación tienen desde un taller de bicicletas del barrio Cruz del Humilladero, Rider Punk: su propietario, Luis Martín, afirma que él no percibe que haya aumentado el uso de bicicletas porque cree que la ciudad tampoco está aún preparada para ello. «Los 'carriles treinta' no sirven para nada, son un peligro, los coches los utilizan para adelantar. Y los carriles bici se cortan, son insuficientes, están hechos para el turismo, pero no para desplazarte a diario», explica Martín, quien observa otro déficit: no hay suficientes puntos para agarrar las bicicletas.
El profesor de Geografía de la Universidad de Málaga Jesús Vías coincide con el diagnóstico de los activistas: circular por un carril bici supone ir sorteando obstáculos que dificultan incluso una buena visibilidad, lo que por tanto conlleva un importante riesgo; implica recorrer curvas innecesarias; además de entrar en conflicto continuo con el peatón, porque muchos tramos discurren al mismo nivel que la acera y roban espacio al viandante; y detecta asimismo que hay kilómetros en zonas innecesarias, a la vista del poco tráfico que reúnen.
Respecto a esta distribución de los carriles bici y al nuevo anunciado que llegará al Parque Tecnológico (PTA) –en este caso a cargo de la Junta y que el consistorio prevé enganchar a su propia red–, el profesor Vías critica: «Son ganas de tirar el dinero», sentencia. Señala que el PTA está muy lejos y no cree que esta vía la use mucha gente para ir a trabajar. Desde Ruedas Redondas defienden que se opta por la construcción del carril bici al PTA porque es «lo fácil»: allí no hay vecinos, dice María José Márquez, por lo que no habrá conflictos; «lo difícil es construir carriles bici en Pedregalejo y en El Palo y quitar plazas de aparcamiento con los vecinos protestando; pero en todas las ciudades se han solventado estos conflictos y la gente luego nunca quiere dar pasos atrás y recuperar zonas para coches». La concejala de Movilidad es consciente de la necesidad de esos carriles en la parte oriental de Málaga, pero recuerda que ello requiere la aprobación de Costas, aunque insiste en que están trabajando en solventar ese déficit viario.
Los ciclistas muchas veces se sienten en riesgo y algunos usuarios de la bici han dejado de utilizarla. Es el caso de Patricia Valentín: «He dejado prácticamente de usarla porque me siento en peligro. Me siento peor que una moto. La desconexión de los carriles bici y el poco respeto que hay a la gente que vamos en bicicleta ha hecho que la abandone». Algo similar le ha sucedido a Gloria Oñate, aunque el verdadero detonante en su caso ha sido su embarazo.
También hay irredentos de la bici, como Miguel Ángel Gómez, médico de 66 años, para quien es su medio de transporte habitual –porque le gusta y por conciencia medioambiental– para ir a trabajar, los sábados al Mercado Central, a ver al Unicaja... Lo lleva haciendo toda la vida, desde cuando no había carriles bici y se manifestaba para reivindicarlos. Opina que, pese a los avances, Málaga «va con retraso» y sobre todo echa de menos que no se pueda ir por el centro en bici, aunque, a tenor de las palabras de la concejala, el plan es que lo pueda hacer desde ya.
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