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Así se vive el encierro en condiciones extremas

Así se vive el encierro en condiciones extremas

Mujeres maltratadas, familias a cargo de enfermos de alzheimer o de menores con autismo, personas en terapias de desintoxicación... Los dramas, ahora, se trabajan (y se sufren) en la distancia

Lunes, 30 de marzo 2020, 02:05

Las redes sociales y los medios de comunicación llevan dos semanas funcionando al ritmo del #quédateencasa, con miles de consejos para (sobre)llevar el encierro y testimonios que muestran la intimidad de los hogares, convertidos ahora en el único lugar seguro desde el que resistir. Pero no es así en todos los casos. Existe una 'cara B' con el rostro de muchas familias que han perdido, con el estado de alarma, un cordón umbilical imprescindible y directo para afrontar las condiciones extremas que viven entre sus cuatro paredes. Ahora toca gestionar desde la distancia, y no siempre es fácil. Mujeres maltratadas, familias cuidadoras de enfermos graves, padres cuyos hijos tienen necesidades especiales o personas en pleno tratamiento de desintoxicación... ¿Cómo se afronta el confinamiento, y sobre todo la ayuda, en estos casos?

María Encarnación Santiago. Coordinadora IAM en Málaga

«Estamos preocupados, pero también trabajando para atender el repunte de maltrato»

Si antes del confinamiento ya eran uno de los colectivos más vulnerables, ahora, con las puertas de las casas cerradas a cal y canto, el riesgo se multiplica. Mujeres que han quedado confinadas con sus maltratadores y que sufren, las 24 horas del día, el hostigamiento de sus parejas. «Es verdad que estamos preocupados, pero también trabajando en ofrecer todos los recursos disponibles para atender los repuntes de maltrato». Que en el caso de Málaga «ya los ha habido de manera puntual». Lo confirma la coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Málaga, María Encarnación Santiago, quien insiste en que a pesar del cierre de la sede en la capital «todos los servicios siguen funcionando de manera telemática». Por eso suplica que «ninguna mujer se quede sin pedir ayuda». «Hay opciones, hay recursos; no se van a quedar tiradas», subraya la coordinadora del IAM, un centro que ha puesto en marcha campañas específicas como la de 'Mascarilla-19' –un mensaje en clave para que las mujeres maltratadas puedan pedir así ayuda en sus farmacias– o a través del teléfono 900 200 999, un número gratuito y confidencial que sigue prestando asistencia; y sobre todo recursos.

José Reyes. Presidente de la asociación Autismo Málaga

«¿Podemos sacar a los perros a la calle pero no a nuestros chicos?»

La reivindicación en bloque de este colectivo logró modificar, hace unos días, las excepciones del decreto del estado de alarma, que ya permite que los afectados con algún tipo de trastorno del espectro autista puedan salir a «dar una vuelta» acompañados. «Era un clamor. A ver, cómo es la cosa, ¿podemos sacar el perro a la calle y no a nuestros chicos?», se pregunta José Reyes, presidente de la asociación Autismo Málaga, que sigue prestando en la distancia asistencia a las 240 familias que viven esta situación, «a veces extrema», de puertas adentro. «Las crisis de los chavales pueden derivar en episodios violentos. Tampoco pedíamos irnos a pasear al paseo marítimo, pero al menos bajar a la calle a dar un par de vueltas», resuelve Reyes, que también se refiere a los matices «dependiendo del grado de cada uno». En su caso, su hijo Daniel «no puede estar en casa». Como él, hay otros con diagnósticos más graves que comparten vida y rutinas en la residencia que la asociación puso en marcha hace una década en Pinares de San Antón, ahora cerrada a cal y canto a las visitas para proteger la seguridad de sus 26 residentes fijos. Su centro de día de Quinta Alegre sí echó la persiana hace dos semanas, pero el equipo de profesionales sigue atendiendo a las familias por vía telemática «a cualquier hora», lo mismo para seguir terapias que para el necesario desahogo. «La incertidumbre es muy grande; hay que intentar que nuestros hijos estén tranquilos y con sus rutinas en la medida de lo posible, pero no te niego que es muy, muy difícil».

Paloma Ramos. Presidenta de la Asociación de Familiares de Alzhéimer

«Lo peor es la incertidumbre; hay cuidadores que están muy angustiados»

Si hay alguna enfermedad que necesite repartir su soporte y asistencia en varios frentes, ésa es, sin duda, la de alzhéimer. Porque el tratamiento integral al paciente es imprescindible, pero también lo es el apoyo a la familia, sobre todo a la persona que asume la carga del cuidado. Cuidar al que cuida, que es lo que hacen desde hace casi 30 años en la asociación de Familiares de personas con Alzheimer y otras demencias (AFA). Ahora, afrontan el reto de hacerlo en la distancia. «Nuestro centro de día lleva ya semanas cerrado a cal y canto, pero seguimos prestando el servicio de fisios, terapeutas y psicólogos en la distancia, según la fase en la que se encuentre cada paciente», confirma Paloma Ramos, presidenta de un colectivo que en estos días contempla, desde la incertidumbre, «la angustia de algunos cuidadores». A los que atienden a sus familiares en los grados más extremos de la enfermedad (3 y la 4) se les ha ofrecido asistencia a domicilio para el trabajo más físico (por ejemplo el baño y el aseo), pero se da la paradoja de que muchos la rechazan por el riesgo que representaría, ahora, un contagio. Así que la carga se multiplica; y más aún teniendo en cuenta que –como indica Ramos– el perfil del que cuida es el de «una mujer que lo lleva todo en casa, además de esta atención al enfermo, y que tiene más de 68 años».

Miriam Cabezón. Directora de la Fase de Motivación de Proyecto Hombre

«Los que tienen más difícil estos días son los adictos a los juegos de azar»

Aunque a veces sean necesarias, en Proyecto Hombre trabajan «con la honestidad de las personas más que con las analíticas». Los usuarios de sus terapias de desintoxicación –desde la droga al juego pasando por el alcohol o las nuevas tecnologías– están ahí de «manera voluntaria», pero también es un hecho que en estos días «se ponen a prueba muchas cosas». Lo dice con la experiencia que dan los años en primera línea la directora de la fase de Motivación de Proyecto Hombre, Miriam Cabezón, que admite que, en pleno confinamiento, los que lo tienen más difícil son los adictos al juego: «Para comprar cocaína lo tienes complicado porque tienes que salir y tu familia te controla; pero el juego online lo tienes ahí, al alcance del móvil». Para tratar de evitar recaídas, el equipo de profesionales de Proyecto Hombre ha puesto en marcha un completo programa de teleasistencia y terapias a distancia: «Más que el miedo a las recaídas, lo que nos preocupa es que en este tiempo los usuarios piensen que están curados y bajen la guardia», advierte Cabezón, que tiene claro el frente (nuevo) de lucha más allá de la adicción: el aumento de los conflictos familiares.

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