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De repente, la sensación es la de una vuelta atrás en el tiempo. Desde fuera, algunos viandantes curiosos se acercan a la puerta de la ... antigua Casa de Botes para intentar escudriñar algo del interior. La fachada luce pulida y en un blanco impecable, pero la puerta que da acceso solo se abre unos instantes para dar entrada y salida a alguno de los operarios que están dando los últimos retoques. Demasiado rápido todo para que dé tiempo a arrancar una mirada de lo que está ocurriendo dentro. El ruido de una radial irrumpe y desparece. Trocadero aún no ha abierto sus puertas, pero ya se ha convertido en una de las atracciones del momento en el Paseo de la Farola. Aquí, en un enclave privilegiado, está a punto de renacer uno de los edificios emblemáticos que tiene el vasto mapa de la capital de la Costa del Sol.
Un concurso para la explotación y una inversión de seis millones de euros después, la antigua Casa de Botes está a punto de recibir a sus primeros clientes. El 25 de julio, señala a SUR el propietario del Grupo Trocadero, Dionisio Hernández-Gil, está prevista una primera apertura para autoridades e invitados. Al día siguiente, las puertas abren para todo el público.
A Hernández-Gil se le ve contento con el resultado de 16 meses de obra. «Cada sitio que abrimos sigue la lógica de la marca Trocadero. Queremos que el cliente que venga se reconozca en el lugar, pero cada sitio también tiene su particularidad», señala. En el caso de Málaga, sería la de un edificio antiguo, cargado de historia, que está rodeado de agua.
Los números fríos hablan de 1.700 metros cuadros repartidos en dos pisos y tres terrazas. La última, dedicada a la zona de copas, se sitúa en el tejado del edificio. En la primera planta, la oferta gastronómica es la habitual en todos los establecimientos del grupo, en línea con una cocina mediterránea. La segunda planta está dedicada a los amantes de la comida asiática.
Lo que tienen en común ambos espacios es una decoración que va acorde a la intención de crear una experiencia que va más allá de las papilas gustativas. La vista también disfruta en una de las tres terrazas. La dirección de Trocadera es compartida: Raquel Hernández y Patricio Gutiérrez del Álamo están en la punta de un equipo de trabajadores que está formado por 120 personas. Cocina, sala, coctelería, mantenimiento y limpieza son las principales áreas que abarca el apartado de personal.
Gutiérrez del Álamo, que atiende a SUR durante esta visita, explica que el principal factor de selección ha sido la «actitud». Eso significa, en este caso, que se ha contado con personas que dominan el oficio, pero que también están dispuestas a moldearse al nuevo entorno. «Suena un poco a tópico, pero la actitud es lo más importante. Prefiero, a lo mejor, que alguien sepa menos pero que tenga la disposición adecuada. Ya le enseñamos nosotros aquí», resume. La capacidad de hablar idiomas en una ciudad como Málaga, con mucho turismo extranjero, se da casi por hecha.
Anthony Nikolaev, 36 años, es uno de los 120 elegidos para formar parte del equipo de 'estreno' de Trocadero. Trabajará en sala y asegura estar «emocionado» y «con muchas ganas de empezar a rodar». Las primeras impresiones que tiene de sus compañeros son «muy positivas». «Veo mucha ilusión», describe y estima que Trocadero es ahora mismo uno de los mejores sitio en el sector de la gastronomía para trabajar en Málaga.
Gutiérrez del Álamo incide en la importancia que tiene para la Trocadero la plantilla. La esboza como el motor de la máquina. «Tú puedes tener el sitio más bonito, si la atención no es buena, la experiencia no va ser la deseada. Nosotros queremos que el día que venga alguien a Trocadero, que ese día sea especial. Y así lo estamos transmitiendo ahora en la formación», explica. Una buena atención, añade, pasa por unos trabajadores que están contentos. Dos días de descanso y un turno de horas que se respeta serían la clave para no «quemar al personal».
Un paseo por el interior de Trocadero deja varias impresiones agradables. Una de ellas es el diseño. En general, transmite una elegancia atemporal a través de una mezcla de colores cálidos con madera que invita a sentarse en un espacio que cuenta también con algunos reservados y mesas que ofrecen más intimidad.
Otra es la reminiscencia a tiempos pasados, cuando el puerto de Málaga era el principal punto de conexión de la ciudad con lo que venía de fuera. En la primera planta predomina al fondo una gran barra que ya dispone de un amplio repertorio de bebidas. La capacidad para dar comidas al mismo tiempo a personas sentadas, precisa Gutiérrez del Álamo, es de 415. También se pueden reservar los espacios de Trocadero para la celebración de eventos. Llamado a ser el mejor enclave para ver los fuegos artificiales de la Feria, el director confirma que ya se cuenta con un centenar de reservas para ese día.
Ante la pregunta de si todo va a estar listo para abrir la semana que viene, ni un ápice de duda. La expectación es alta y la impresión es la de que se va a cumplir con creces.
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