
Pensábamos que la Plaza del Teatro ya había dejado de albergar las funciones de terror que explicaba hace unos meses esta sección. Sí, los bolardos se quitaban, acababan en el suelo durante varios días y daban un aspecto al céntrico enclave que no casa con toda la inversión e intención que tienen las administraciones públicas con todo lo que se refiere al casco histórico. Se publicó en esta sección y parecía con el paso del tiempo que al menos ese aspecto (hay otros, como el tema de las pintadas y el hedor a orina) se había solucionado. Nada más lejos de la realidad: «Se arrancan los bolardos según la conveniencia de cada uno. No penséis que estas acciones tienen que ver con pequeños accidentes viales. Tienen que ver con el vandalismo y esto comienza a cansar», explica un lector habitual de SUR.
Publicidad
Además, una de las fachadas se sigue utilizando para pegar carteles de eventos y conciertos, lo que sumado a la gran cantidad de grafitis en el espacio da una sensación de suciedad a la vía. «Este problema lo tenemos desde hace tiempo, las pintadas son algo con lo que contamos incluso, pero lo peor es que el muro hace esquina y los fines de semana los jóvenes y no tan jóvenes utilizan el punto muerto para orinar en plena calle», comentaba un vecino en declaraciones a este periódico. Es entonces cuando surge la pregunta ¿Por qué no acaba de estar bien este espacio?
La profunda grieta que cruza toda la avenida de Valle Inclán en dirección Ciudad Jardín cada día que pasa es más profunda y, por consiguiente, mucho más peligrosa para los vehículos, sobre todo las motos. Se ha denunciado en varias ocasiones por parte de malagueños indignados, que llevan más de un año pidiendo arreglos en esta calzada afectada por el deslizamiento del firme en la ladera.
No obstante, hasta la fecha, la situación sigue empeorando y hay uno de los dos carriles, el de la derecha, que comienza a ser impracticable para los ciclomotores.
La calle Cristo de la Epidemia, uno de los enclaves más transitados de la zona de La Victoria hasta Fuente Olletas, se ha convertido desde hace unos meses en un lugar que tiene como denominador común el caos. La apertura de nuevos comercios y la doble dirección de la calle hacen que se sitúen muchos coches o furgonetas en doble fila, que sumados a la gran cantidad de autobuses y tráfico hacen de esta vía una de las más frenéticas de la ciudad (sin contar los peatones irresponsables que cruzan por mitad de la calzada).
Whatsapp 660 481 739
Suscríbete durante los 3 primeros meses por 1 €
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.