Seguramente no será el único, pero la Policía Local de Málaga ha pillado 'in fraganti' a un habitual en esto de arrojar escombros en el entorno de La Loma de San Julián y Guadalmar, un enclave de la ciudad que se ha convertido en los últimos meses en un punto negro de acumulación de restos de obra, muebles y demás enseres que se extiende por toda la zona comprendida entre Ikea, Plaza Mayor y otros establecimientos como Bricomart y Leroy Merlin. Después de varias jornadas de vigilancia policial para dar con los autores de estos continuos vertidos ilegales que vienen denunciando los vecinos, efectivos de la Jefatura de Barrio del distrito de Churriana interceptaron a un hombre mientras descargaba de su vehículo varias sacas de residuos en la cuneta de la calle Rimsky Korsakov, un foco habitual situado junto a la glorieta del vial que separa el establecimiento de Porcelanosa del centro de ocio Plaza Mayor.
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Según reconoció a los agentes, este individuo trabaja en la construcción haciendo chapuzas por su cuenta y suele depositar los residuos que generan las obras en esta zona, que al parecer descubrió por recomendación de otra persona. Una práctica por la que ha sido denunciado por la comisión de una infracción tipificada como grave en la ordenanza municipal de Convivencia y penalizada con una sanción que oscila entre los 750 y los 1.500 euros.
Pese a esta actuación, desde la Policía Local aseguran que se mantendrá el dispositivo de vigilancia tanto en esta zona como en otros vertederos ilegales de la ciudad por parte de las unidades de las jefaturas de Barrio y del Grupo de Protección de la Naturaleza (Grupona) del Cuerpo, aunque reconociendo la dificultad que conlleva controlar todos los solares donde se vierten escombros tanto por su número como por el tiempo que hay que dedicar para dar con el incívico en plena descarga de residuos.
Colaboración vecinal
Por ello, desde la Policía también consideran «muy importante» la colaboración ciudadana a la hora de avisar en el momento en que vean a alguien tirando escombros. En este sentido, los vecinos de La Loma de San Julián y Guadalmar llevan tiempo denunciando el continuo vaivén de furgonetas cargadas de sacos y reclamando una mayor presencia policial para frenar la proliferación de estas escombreras.
Puntos de concentración de restos de construcción que afloran especialmente en la periferia de la capital y en el entorno de los polígonos industriales, pero también en pleno casco urbano, como el generado hace unas semanas semanas en un solar de la confluencia de la avenida Lope de Vega y la calle Rosa García Ascot (entre El Atabal y Puerto de la Torre). Empezó como lugar de depósito temporal de materiales procedentes de la construcción de un carril bici, pero fue a más con la acumulación de muebles, palés y azulejos que nada tienen que ver con esta obra municipal. Los vecinos denunciaron esta situación ante la junta de distrito de Puerto de la Torre acompañadas incluso de imágenes de un hombre vertiendo escombros sobre una montaña de residuos que no paraba de crecer a pie de carretera y a escasos metros de sus casas. Finalmente, el Ayuntamiento intervino despejando el solar.
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