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Bajo una costra de tierra se aprecian los destellos del precioso esmalte turquesa que recubre la vasija. El arqueólogo Juan Téllez la enseña ... como un preciado tesoro. «Parece increíble que pudieran conseguir estos resultados hace siete siglos, cuando la limpiemos brillará más todavía», afirma. En sus manos sostiene un nuevo ejemplo de la potente industria cerámica que proliferó en la Málaga nazarí, en lo que hoy es el entorno de la iglesia de San Felipe Neri y que en aquella época constituía un arrabal extramuros de la ciudad musulmana. Son numerosos los restos que han aparecido de aquella actividad desarrollada fundamentalmente entre los siglos XIII y XV, y que llegó a extenderse en el XVII y XVIII. Sondeos realizados años atrás sacaron a la luz vestigios de varios hornos en los que se cocían las preciadas piezas de barro que se decoraban con pigmentos metálicos que las hacían brillar.
A raíz de los resultados de aquellas prospecciones, el Ayuntamiento optó por utilizar los solares situados a ambos lados de la estrecha calle Chinchilla –una vía peatonal en cuesta que comunica la iglesia con la calle Alta– para construir un centro de interpretación de la cerámica medieval, actuación promovida por la Oficina de Rehabilitación Urbana del Instituto Municipal de la Vivienda para la que la Gerencia Municipal de Urbanismo tramita un estudio específico. Inicialmente, estos suelos iban a albergar una de las promociones de las fallidas 'tecnocasas' que proyectó la Junta como viviendas públicas en alquiler con un espacio vinculado para el teletrabajo. Sin embargo, el Consistorio terminó apostando por el desarrollo de este espacio museístico para el que se han realizado nuevos sondeos arqueológicos.
Este periódico ha tenido la oportunidad de conocer de cerca el resultado de las excavaciones, que no deja de ser sorprendente. «Hemos encontrado dos nuevos hornos que se suman a los que ya se hallaron en este solar años atrás y que podrán verse en la planta baja del futuro centro de interpretación», explica el arqueólogo de la empresa Taller de Investigaciones Arqueológicas, que ha desarrollado las prospecciones para el IMV. En total, se han ejecutado ocho catas, dos en el solar de la calle Chinchilla más próximo al Museo del Vidrio, y el resto en el que conecta esta vía con Dos Aceras. En estas excavaciones, además de numerosos restos de la actividad alfarera que albergó la zona durante siglos, han aparecido estructuras de calles y viviendas que han revelado que, durante los siglos XVIII y XIX, aquí se asentaron casonas habitadas por familias de un alto nivel social. «Lo hemos descubierto por la calidad de los pavimentos de antiguas casas que han aparecido», apunta Juan Téllez. Asimismo, se han hallado restos de pozos y aljibes de los que se abastecían estas viviendas.
Pero lo más interesante han sido los nuevos descubrimientos en torno a la actividad alfarera desarrollada en la época musulmana. Así, se han rescatado fosas de las que se extraía la arcilla para la elaboración de las piezas, restos de las que salían defectuosas y terminaban en pequeños vertederos, cilindros cerámicos que servían para sostener una especie de baldas en las que se colocaban las vasijas en el interior de los hornos para su cocción, y pequeñas piezas de tres puntas –con forma similar a lo que podría ser una estrella de mar– que se utilizaban para cocer las piezas amontonadas pero sin que se rozaran unas con otras.
Además, se han recuperado numerosos fragmentos de platos y vasijas para cuya realización se empleaban pigmentos a base de estaño, cobalto y manganeso que les aportaban llamativos esmaltes de colores. Y en la excavación realizada en la zona más próxima a la calle Alta ha aparecido un fragmento del bastidor de una tumba musulmana que podría haber sido reutilizado como relleno en la construcción de un muro.
Los arqueólogos ya se encuentran en la fase última de las excavaciones y en las próximas semanas elaborarán un informe que elevarán a la delegación de la Consejería de Cultura para que dictamine qué debe hacerse con los restos encontrados, que podrían pasar a formar parte del discurso expositivo del futuro centro de interpretación. La arquitecta autora de su diseño, Amparo Balón, no cree que las estructuras halladas afecten en demasía a la cimentación de los edificios proyectados en ambos solares, que ya cuentan con el visto bueno de la Junta en lo relativo a sus volúmenes y distribución. No obstante, aún les queda tramitación por delante.
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