
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Se llama Álvaro Rojas Zamora, tiene 33 años y es de Gamarra. A pesar de vivir lejos, forma parte de ese grupo de profesionales malagueños ... que nunca pierde de vista sus raíces. El ingeniero aeronáutico y mecánico forma parte del equipo de desarrollo de motores experimentales para aviones de pasajeros en la fábrica de Rolls-Royce, situada en Derby, en el centro de Inglaterra. Allí se diseñan, fabrican, montan y prueban las máquinas que permiten volar a las grandes aeronaves comerciales. También hacen pruebas de vuelo en Toulouse (Francia) y Tucson, Arizona (Estados Unidos).
Rojas empezó sus estudios de aeronáutica en la Universidad de Sevilla, luego pasó por mecánica en la de Málaga, hizo un Erasmus en París y finalmente se graduó con la doble titulación en la universidad de Glyndwr, en Gales. En enero de 2016 entró en la multinacional, como parte del programa de graduados, en el que durante varios meses rotó por los distintos puestos. Y así fue como accedió al equipo de pruebas de vuelo de motores experimentales.
En 2017, la unidad con la que trabajaba se quedó sin vida útil. «No se sabía qué hacer con ella, se planteó desguazarla, y fue cuando propuse cederlo a una institución educativa». La propuesta era fruto de un cúmulo de vivencias personales, pasadas y presentes, del ingeniero. «De pequeño fui al Museo de Ciencias de Londres y me hice una foto con el motor que tenían expuesto; cuando ya estaba trabajando en Rolls-Royce volví y me hice otra en el mismo sitio». Además, Álvaro Rojas es voluntario de ciencias en diversos ámbitos, en Reino Unido y en España: «Es mi deber echarle un cable a los que vienen detrás, colaboro con las universidades para inspirar a los estudiantes y buscar candidatos... Y en esa idea, ¿qué mejor que poder ver un motor real?».
El malagueño no pierde de vista sus raíces y el primer sitio que propuso fue el Museo Aeronáutico de su ciudad, que muchos desconocen y que está situado en el Aeropuerto. «Hubo un proceso largo de selección y de aprobación interna hasta que se aprobó que viniera a Málaga; el museo está alineado con los valores de Rolls-Royce, es gratuito, está enfocado a la divulgación de la ciencia y hay mucha población británica en la Costa del Sol». Los trámites tardaron varios años, hasta el punto de que Rojas siguió al frente del proceso, de las negociaciones con Aena y de la logística, a pesar de que ya no estaba trabajando en ese proyecto.
Por fin, la máquina llegó ayer, en plena Semana Santa, +a su ubicación definitiva, donde fue necesaria una compleja maniobra de varias horas con una grúa pluma para colocarla en su soporte. Se podrá visitar en los próximos días, ya que todavía falta la decoración y los paneles explicativos de la sala.
En España solo hay otra pieza similar expuesta en la sede de una fábrica del País Vasco, aunque no es accesible al gran público como lo será la de Málaga. Y ya se trabaja para que la Universidad de Sevilla cuente con una para los estudiantes de aeronáutica. El motor en cuestión se llama Trent-900 y su nombre hace referencia al río que pasa junto a la fábrica de Derby. De hecho, todas las creaciones de la marca llevan nombres de cauces, ya que este tipo de propulsores de aviación transmiten una fuerza constante, como en un caudal de agua.
El Trent-900 se monta en el Airbus 380, el avión de pasajeros más grande del mundo, con dos plantas y capacidad para más de 800 pasajeros. La máquina pesa 6,5 toneladas, tanto como tres automóviles. Actualmente, es el segundo más grande que hace la compañía británica, con casi tres metros de diámetro. Genera 63.000 caballos de potencia, que es el triple de todos los coches de una carrera de Fórmula 1, juntos. El precio de mercado alcanza varias decenas de millones de euros.
El joven ingeniero tiene una extensa trayectoria como voluntario. «Me encanta enseñar y divulgar los conocimientos», asegura. Lo hace en el Museo Aeronáutico cuando está en Málaga, e incluso de forma telemática, como miembro de la Asociación de Amigos. También participa como ponente en nombre de la compañía en la mayor feria de ciencias de Reino Unido, con 80.000 asistentes, donde cuenta su trabajo a los niños y trata de inspirarles. En las universidades, representa a Rolls-Royce para promocionar los programas de graduado y buscar becarios, «para inspirar a los futuros ingenieros y buscar el mejor talento esté donde esté, porque no importa de donde vengas».
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