Las inspecciones suelen ser periódicas y programadas. Sur

Los inspectores de El Cabra no detectaron anomalías graves en otros chiringuitos de Pedregalejo

Descuidos con la manipulación de alimentos y la falta de trazabilidad, los incumplimientos más frecuentes

Juan Soto

Málaga

Viernes, 31 de mayo 2024, 00:23

Los inspectores del servicio municipal de Sanidad y Consumo que propusieron el cierre del chiringuito El Cabra por las numerosas deficiencias higiénicas encontradas no detectaron anomalías graves en el resto de establecimientos de Pedregalejo. Así lo han confirmado desde el área de Comercio y Vía Pública, donde han detallado que la inspección respondió a una batida rutinaria y programada previamente por la zona.

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En este caso concreto, los técnicos municipales detectaron problemas de suciedad generalizada, presencia masiva de cucarachas y malas prácticas de higiene y elaboración, entre otros, por lo que propusieron el cese de la actividad, una orden ejecutada por las autoridades competentes tras el análisis de la documentación recabada.

La concejala de Comercio, Elisa Pérez de Siles, explica que lo habitual en estos casos es que los inspectores se encuentren incidencias catalogadas como leves, muchas de ellas relacionadas con la manipulación de alimentos y la falta de trazabilidad, que son las más comunes. En el caso de El Cabra «no hubo una sola duda de cómo había que actuar» por todo lo que se encontraron los técnicos en el interior del negocio.

Y es que los inspectores encargados de asuntos sanitarios no se suelen andar con rodeos. «Si en un establecimiento se detecta que hay un riesgo para la salud pública, se propone para el cierre de forma inmediata», asegura uno de estos trabajadores. «Lo primero es la seguridad de las personas», añade.

Las inspecciones de este tipo -explica- se programan de forma anual y con una periodicidad que varía en función del riesgo que se determine en cada caso concreto. No es lo mismo una industria cárnica -en donde los controles son casi semanales- que un negocio de hostelería como ha sido el caso.

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Cuestionados por este periódico, los inspectores aseguran que en este tipo de visitas «se revisa todo», desde la documentación del establecimiento hasta la trazabilidad de los alimentos, las temperaturas de los productos y las cámaras frigoríficas, los planes de formación o cómo se ejecuta el obligatorio control de plagas. Éstas se realizan por sorpresa e incluso se llevan una muestra de la comida preparada para posteriormente analizarla.

Aunque sin entrar en el caso concreto de Pedregalejo, uno de los técnicos que ha trabajado en la Costa durante los últimos años, detalla que ellos acuden a los establecimientos con un listado de ocho o diez planes que deben chequear y comprobar que se está cumpliendo. Entre ellos, la trazabilidad de los alimentos, la limpieza y la desinfección se encuentran entre los más importantes.

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En referencia a las cucarachas, señala que «lo normal es que un negocio de este tipo tengan contratada una empresa de plagas porque los locales no saben realizar su control». En cualquier caso, es más importante si cabe en zonas donde suele haber cucarachas como es el caso de Pedregalejo.

Este periódico ha tratado de contactar con los dueños de El Cabra para conocer su versión de los hechos, aunque han declinado realizar cualquier declaración. Durante la jornada de ayer se encontraban recopilando toda la documentación exigida con la intención de abrir este mismo fin de semana.

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De forma habitual, los inspectores que visitan los establecimientos no suelen proponer a un negocio para el cierre salvo que se detecten anomalías que afectan directamente a la salud pública. En el resto de casos simplemente levantan sanciones leves y dan un plazo para que se solventen las anomalías.

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