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El nuevo director del Plan Integral de Tabaquismo de Andalucía (PITA ), Marcos García Rueda, considera que subir el precio del tabaco favorece que se reduzca ... el número de fumadores. Este neumólogo del Hospital Regional de Málaga (antiguo Carlos Haya) cree que la financiación de tratamientos farmacológicos por parte de la sanidad pública hará más fácil dejar el tabaco a personas que deseen superar su adicción. El doctor García Rueda se ha marcado el objetivo de evitar que los adolescentes se adentren en el mundo del tabaco. Para ello, apuesta por la educación para hacer ver a los jóvenes el riesgo que fumar representa para su salud. Asimismo, indica que la mitad de la gente joven española ya ha probado el cigarrillo electrónico. El director del PITA pone de manifiesto en esta entrevista que si la población no fumara, el cáncer de pulmón, tanto en hombres como en mujeres, sería un tumor raro, muy poco frecuente.
-¿Qué objetivos se ha marcado para combatir el tabaco en Andalucía?
-Lo que quiero es poner mi granito de arena en el desarrollo del PITA, que contempla una serie de acciones cuyo objetivo es que fume cada vez menos gente y, sobre todo, que muchos menos jóvenes se incorporen al consumo de tabaco.
-¿Se fuma mucho en Andalucía?
-Andalucía está en la zona media de España en cuanto al consumo de tabaco. Málaga, afortunadamente, con los últimos datos que tenemos, es la provincia andaluza en la que menos se fuma. Hay un 24 por ciento de fumadores, mientras que la media de Andalucía es del 28 por ciento (31 por ciento de hombres y 24 por ciento de mujeres).
-¿Han sido efectivas la dos leyes españolas contra el tabaco?
-Las dos leyes han servido de mucho. En primer lugar, para que la opinión pública se diera cuenta del riesgo del tabaco, que es la primera causa de morbimortalidad. Además, han sido importantes para proteger a las personas no fumadoras. Estas leyes no solo evitan el tabaquismo pasivo, que causa enfermedades y tumores, sino que facilitan que alguien que quiere dejar de fumar no esté en ambientes que le recuerden el tabaco. Se trata de que ver fumar sea tenido como algo raro.
-¿Le parece que habrá suficiente financiación por parte de la sanidad pública de los fármacos que ayudan a dejar de fumar?
-Hasta ahora, los tratamientos farmacológicos contra el tabaco los tenía que pagar el paciente. Ya se financian esos medicamentos, pero no en todos los fumadores ni en todos los casos. El Ministerio de Sanidad ha fijado unos criterios. Esos tratamientos van a permitir que sea más fácil para algunas personas dejar de fumar, lo que redundará en su calidad de vida y en el gasto sanitario general.
-¿Cuál es el perfil de los fumadores que tienen derecho a que se les pague el tratamiento farmacológico contra el tabaco?
-Ser fumador de 10 o más cigarrillos al día, tener una dependencia alta del tabaco y, además, esa persona tiene que demostrar que ha realizados dos intentos previos de abandonar el consumo en el año anterior. Los tratamientos solo están indicados para las personas que quieren dejar de fumar y que cumplen los requisitos marcados por el Ministerio.
-Un problema de salud importante es el aumento de mujeres que fuman. ¿Qué opinión le merece esa cuestión?
-Hemos visto en España una cosa sorprendente, que está relacionada con la epidemia tabáquica, y es que el cáncer que más muertes provocaba en los hombres era el de pulmón y en las mujeres, el tumor de mama. Sin embargo, ahora se ve un aumento del cáncer de pulmón en la mujer, que ya está igualando al de mama. Y, fíjese, tanto en hombres como en mujeres, el cáncer de pulmón sería un tumor raro y excepcional si no se fumara.
-¿Qué estrategias se pueden poner en marcha para conseguir frenar el acceso al consumo del tabaco de los adolescentes?
-La gente joven no se da cuenta del riesgo del tabaco. Para hacer frente a ese problema, el camino a seguir de modo fundamental es el de la educación y el de la protección de la salud. Para ello es clave el papel que juegan la escuela y el ambiente familiar. En el caso de la protección de la salud hay que poner en marcha medidas preventivas, como, por ejemplo, que no se venda el tabaco al detalle a los adolescentes. Otras dos cuestiones importantes son el cigarrillo electrónico y la cachimba.
-¿Es muy perjudicial fumar en cachimba?
-La cachimba que se fuma es tabaco y causa las mismas patologías que el tabaco tradicional.
-¿Qué opinión le merece el cigarrillo electrónico?
-El cigarrillo electrónico es lo que más consumen los jóvenes y adolescentes. La mitad de los adolescentes españoles ha probado el cigarrillo electrónico, que ahora mismo no sabemos si es igual de dañino que el cigarrillo convencional. Aunque no lleva monóxido de carbono, sí que se sabe que a corto plazo la respuesta sobre el aparato respiratorio y el sistema cardiaco es muy similar a la que produce el tabaco en el organismo.
-¿Considera que hay que subir el precio del tabaco, tanto el de liar como el de la cajetilla?
-Sin duda. Primero, porque el de liar, que se aprovecha de la legislación del tabaco para ser más barato, facilita el acceso de mucha gente al consumo. El aumento del precio del tabaco es una de las medidas que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha demostrado que es efectiva para bajar el número de fumadores y, sobre todo, para que los jóvenes no se adentren en el consumo. A ese respecto, este año, el Día Mundial sin Tabaco se dedicará a prevenir el consumo de tabaco y del cigarrillo electrónico en los adolescentes.
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