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Dani Pérez vuelve a la Palmilla
La Casona del Parque ·
Reclama un plan integral para el barrio, que erradique la infravivienda y se centre en el empleo así como que se aborden medidas como la San Silvestre para borrar el estigmaSecciones
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Reclama un plan integral para el barrio, que erradique la infravivienda y se centre en el empleo así como que se aborden medidas como la San Silvestre para borrar el estigmaHan pasado más de diez días del aciago suceso. Nadie quiere hablar del asunto, pero cuando surge la palabra Kalashnikov saltan como un resorte. « ... A ver, que Kalashnikov hay en todos los barrios», dice uno sin ningún reparo. La comitiva se sonríe. La Palma-Palmilla no quiere que se la señale por el fatal incidente que acabó con Mateo, un jubilado de 74 años, padre de cinco hijos. Una bala perdida entró en el salón de su casa, de donde él saldría con los pies por delante.
No estaba en la calle, donde podría haber sido blanco fácil de la reyerta que, según la Policía, se desarrolló entre dos clanes.
El tema les escuece. Se enfadan. «Más allá de todo eso, hay buena gente, y lo sabéis», les dicen al portavoz socialista Dani Pérez, su edil Lorena Doña y al consejero de distrito de este partido, Manuel Aguayo. Un pequeño paseo hasta el bulevar María Ángeles Arroyo. En el camino, les interpela una mujer en silla de ruedas. «Mirad, ¿os puedo preguntar quiénes sois? Es que querría pediros algo por si me podéis ayudar». Se presentan. Pérez no olvida decirle que es el candidato socialista a la Alcaldía de Málaga. Es María Ortega. Se queja de que tras una durísima enfermedad ha quedado impedida y que en su calle, Manuel Callejón Navas, hay una gran franja de escalones que le impiden hacer una vida normal. «Se lo pedí al Ayuntamiento y no han hecho nada. Estoy aislada». 61 años y 76% de discapacidad. «Disculpad que os asalte así, pero es que ya no sé a quién encomendarme. Estoy desesperada», termina mientras Doña coge sus datos para interesarse por el asunto.
Son las diez de la mañana. Parada en el bar Fernan (Muñoz). De él que no hay que hacer más presentaciones en estos lares porque todo el barrio le conoce así como los que se dedican al mundillo futbolero porque es el presidente del Club 26 de Febrero.
Ni una mesa libre. Desayunos a gogo. «Nadie tiene la culpa de lo que ha pasado«, explica Fernan. Asegura que no sabe lo que ha ocurrido, pero que no se debe a un asunto sentimental. «Cuando hay problemas con las parejas vamos a hablar con ellas y mediamos. Aquí nos conocemos todos, somos todos familia», subraya. «La Palmilla era chunga en los años 80, pero ahora es otra cosa; convivimos muy bien». Abunda en cómo el deporte, a través del fútbol y de eventos como la San Silvestre han conseguido que el barrio tenga otra imagen. Ahora, dicen, no quieren que se arruine todo.
Pérez y Doña le escuchan atentamente. Cruzan la avenida. Al fondo, dos patrullas de la Policía Nacional. «Oiga, ¿son del Ayuntamiento?». Vuelven a pararlos. Es Esperanza Campos y se queja de que en la calle Joaquín Pizarro y Despistal, en el número 5, hay un hueco muy peligroso de un ascensor inexistente, que está sin cubrir. «Eso fue cuando dejaron la obra de rehabilitación sin terminar al Ayuntamiento, hicieron una baja temeraria y luego la abandonaron», explica Doña. Apunta su número y le dice que la visitará la próxima semana. «Mi Manolito estuvo a punto de caerse por el hueco», incide asustada. «De verdad que da miedo».
Pérez afirma que al barrio le hace falta un plan integral de actuación, que erradique la infravivienda, que es uno de los motivos de desigualdad, que se centre en mejorar las oportunidades de empleabilidad de sus vecinos y que promueva medidas como carrera de San Silvestre, que acerca a gente de fuera sin estigmas. «Quien no pisa las calles, quien no escucha a los vecinos difícilmente podrá dar solución a sus problemas», afirma el portavoz refiriéndose al alcalde Francisco de la Torre. «Menos eventos y más barrios», concluye.
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