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La imagen muestra la concentración de agricultores y ganaderos en el Paseo del Parque, una protesta que contó con una nueva tractorada. Ñito Salas

El campo marcha por su supervivencia

La protesta organizada por las asociaciones agrarias congrega a unos 1.000 agricultores en la capital y discurre sin incidencias

Jueves, 22 de febrero 2024, 00:12

Si hace dos semanas la ira del campo irrumpió en la capital provocando bloqueos en el puerto y causando graves incidencias en el tráfico, la movilización de este miércoles discurrió sin apenas incidencias para los malagueños. No hubo piquetes. Tampoco intención de paralizar el movimiento de mercancías. El malestar del campo persiste, pero apenas bastaron unas horas para comprobar que esta nueva jornada de protesta iba a discurrir de una manera más ordenada que la del pasado 6 de febrero.

Después del chispazo inicial y el furor de los primeros días, las protestas del campo, eso también se pudo comprobar ayer, han entrado en una nueva fase. Las asociaciones agrarias han tomado las riendas y atrás quedan los movimientos y las acciones llevadas a cabo con la escasa coordinación que permiten los grupos de WhatsApp. Con la idea de canalizar el cabreo, Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agro-Alimentarias fijaron este miércoles como una oportunidad para que el sector marche en son de unidad.

Y así se hizo con una nueva tractorada y una concentración en el Paseo del Parque, donde se congregaron, según la Subdelegación del Gobierno, unos 1.000 agricultores y ganaderos. Desde ahí se clamó por la supervivencia de la agricultura y se volvió a pedir al Gobierno central y a la Junta de Andalucía cambios en las actuales políticas agrarias.

Tractores procedentes de municipios de todas las comarcas entraron en la capital sobre las diez de la mañana. Dos columnas recorrieron la A-45 y la A-375 para confluir, una vez en Málaga, por la Avenida de Andalucía y dirigir el tren de protesta hasta el Paseo del Parque, el punto neurálgico de la concentración.

Las asaciones agrarias hablaron de más de cien tractores. La Subdelegación del Gobierno redujo esta cifra a 88. Las cooperativas de la provincia bonificaban el gasóleo gastado a sus socios. Exceptuando el momento en el que los tractores se iban abriendo camino por la Avenida de Andalucía, la incidencia para el tráfico fue escasa.

En el Paseo del Parque ya esperaba otra multitud a pie. La mayoría llegó a la capital en autobuses fletados para la ocasión. También hubo presencia de numerosos alcaldes, que acudieron para mostrar respaldo a sus profesionales del campo. En las pancartas se podían leer mensajes como los siguientes: «La agricultura está muriendo», «Si nosotros no producimos, tú no comes» o el clásico «Fuera Agenda 2030».

Los agricultores y los ganaderos trabajan el campo. Aprovechan los recursos que les ofrece la tierra para producir alimentos sin los que se pondría en peligro a una sociedad que, por otra parte, parece cada vez más distanciada de sus fundamentos arcaicos. La electricidad sale del enchufe y el pan procede del panadero. Los agricultores y ganaderos, sin embargo, trabajan muchas veces en los lugares más recónditos de la provincia. En este sentido, la protesta de ayer también fue un intento de visibilizar la importancia que tiene el sector en un entorno más urbano.

El secretario general de COAG, Antonio Rodríguez, fue muy expresivo cuando llamó a «reivindicar el orgullo de ser agricultores y ganaderos». «Producimos alimentos de calidad para la población y queremos seguir haciéndolo», añadió.

Que la brecha entre legisladores y profesionales del campo es cada vez más grande también quedó claro con otro mensaje que lanzó el secretario provincial de COAG. «¿Cómo puede ser que alguien desde un piso, con un perro metido en una jaula, nos diga a nosotros como tenemos que cuidar a nuestros animales», se preguntó.

El presidente de Asaja, Baldomero Bellido, ahondó en esa brecha: «Los políticos tienen que legislar a favor de los agricultores y no en contra». El secretario general de UPA, Francisco Moscoso, señaló que la de ayer no será la última protesta del sector. «Saldremos a la calle hasta que veamos hechos palpables. Ahora es el momento y nos da igual seguir. Dos meses, tres meses... insisto, nos da igual», aseguró.

Desesperación

La desesperación que existe en los agricultores y ganaderos se pudo palpar a lo largo y ancho. Los testimonios recabados por SUR apuntaban todos a la urgencia de un contexto que puede acabar con la actividad agraria tal y como se practica hasta ahora en la provincia. «Nosotros producimos alimentos de calidad. La gente tiene que entender que esta lucha no es solo nuestra, es una lucha de toda la población», señaló Jorge Millán, un ganadero de Campanillas.

Las reclamaciones planteadas en este día advertían de la competencia desleal, abogaban por una regulación de los productos que entran desde fuera de la Unión Europea y alertaban de crecientes requisitos y una burocracia «alocada», además de recortes en los fondos de la Política Agraria Común. Emilio Escobar, un agricultor que llegó con su tractor desde Alhaurín de la Torre, aseguró que el sector está en una cuenta atrás: «Necesitamos medidas inmediatas para evitar la muerte del campo».

Un peatón aplaude a un agricultor que conduce su tractor, en señal de apoyo. Salvador Salas

Con esperanza puesta en que las conversaciones que ya se han iniciado con el Ministerio de Agricultura se traduzcan en hechos palpables, los agricultores y ganaderos se mostraron contentos con el resultado de la protesta. Un grupo de agricultores y ganaderos inició un recorrido improvisado por las calles del centro histórico en el que se constató que gran parte de la población apoya su causa y entiende las razones que les llevan a manifestarse.

Sebastián Ramos, un agricultor con una finca de cítricos en el Valle del Guadalhorce pidió «conciencia para comprobar el origen de los productos que se compran en el supermercado». No faltaron tampoco las mallas de limones que se regalaban a los peatones. Un acto que describe como pocos el nulo funcionamiento de la ley de la cadena alimentaria, que debería impedir que los agricultores tengan que vender sus productos por debajo de coste.

A las 14:00 horas, como estaba acordado con la Subdelegación de Gobierno, los tractores despejaron el Paseo del Parque e iniciaron el viaje de regreso a sus pueblos.

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