A la una del mediodía, el barrio malagueño de Campanillas es un barrio fantasma. No hay un alma por las calles, los comercios están cerrados y las persianas bajadas. El recuerdo del pasado amenaza con repetirse y ante el riesgo de que se desborde el río Guadalhorce ya se están tomando todas las precauciones posibles para evitar daños materiales y personales.
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Vehículos de la Policía Local y Protección Civil patrullan el barrio para asegurarse que las personas que no han sido desalojadas de las zonas de máximo riesgo permanezcan en el interior de sus casas.
Sobre el terreno, ya hay maquinaria pesada para prevenir los posibles efectos de un desborde del río Guadalhorce. Las calles más cercanas al río ya están cortadas y acceder a Campanillas es ya, a estas alturas, complicado. Tanto en la carretera como en la autovía hay balsas de agua que hacen peligroso la circulación con vehículos.
En la madrugada del martes al miércoles, el Ayuntamiento ya había desalojado a vecinos de las zonas más cercanas al río. Este desalojo se ha ampliado ahora, al ver que la lluvia de la DANA está pegando fuerte en esta zona.
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