Una joven se abraza al tótem con alegorías de El Principito'. SUR

Los aterrizajes malagueños del Principito

Churriana rinde homenaje a los pasos de Saint-Exupéry en La Fonda del Sol

Domingo, 8 de septiembre 2019, 00:57

Antes de marcar para siempre la literatura universal dejó una huella especial en Churriana. Antoine de Saint-Exupéry, autor de 'El Principito' –segunda obra traducida a más idiomas después de La Biblia– era conocido por el entorno de lo que ahora es La Fonda del Sol como 'Antonio el Francés'. Era uno de los pilotos comerciales más conocidos y respetados de la compañía aereopostal Latécoére, cuyo fundador, Pierre George Latécoère fue el primer aviador en aterrizar en suelo malagueño junto a Lemaitre, allá por 1910. En el centenario de esta efeméride, y como antesala del festival cultural 'La noche se hace arte' de Churriana, el distrito ha inaugurado un tótem de madera en honor al piloto, a su paso por la ciudad y al legado que dejó mucho antes de convertirse en un autor global.

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Saint-Exupéry pilotaba un Breguet XIV de nueve metros de largo y casi 2.000 kilos de peso, impulsado por un motor Renault de 300 caballos de vapor, capaz de llevar la nave a unos poderosos 125 kilómetros por hora. De tanto en cuando hacía escala en la fonda de Churriana, por aquél entonces conocido como Casa Ramón, en honor a su propietario, Ramón Salazar, que fundó el establecimiento pero luego fue gestionado por su joven viuda, abuela de una familia que sigue vinculada la actual Fonda del Sol. Así lo explica Enrique Rute, de la asociación cultural churrianera Mivo. «Exupéry pernoctaba allí muy frecuentemente, aunque parece ser que fue en torno a 1926 cuando su presencia era más habitual». Las idas y venidas del piloto están ampliamente documentadas en los archivos de la familia Salazar, de los que muchos documentos están expuestos en la fonda. «Desde que nos constituimos como asociación hemos tratado de difundir esta historia como parte fundamental de lo que hoy son Churriana y Málaga», comenta.

El piloto Paco Cuevas, que revivió junto a Ignacio Gil el vuelo de Latécoère y Lemaitre hace unos meses, participó ayer en la programación de 'La noche se hace arte' dando una charla sobre la experiencia, su paso en Toulouse y la importancia de aquél vuelo para el destino de Málaga. «Los pilotos y mecánicos vivían en la fonda desde el primer aterrizaje en la finca de El Rompedizo –actual ubicación del aeropuerto–, gracias a eso, además, Exupéry tuvo su conexión con la historia malagueña».

Tronco de 500 kilos

La escultura que ilustra ahora el vínculo entre el escritor y la barriada es obra del artista malagueño José Pereiro, que ha empleado un tronco de quinientos kilos procedente de los árboles talados en La Alameda para crear un objeto interactivo que hace referencia a los pasajes más famosos de 'El Principito'. «Ha sido uno de los grandes retos de mi carrera porque nunca trabajo con este material, y porque era especialmente difícil plasmar los mensajes de esta obra, he tenido que leérmela de nuevo», comenta a SUR, emocionado al haber 'plantado' esta obra justo enfrente de donde pasaba las noches el famoso autor.

En la madera hay dos orificios que atraviesan el tronco. «Uno está a la altura de los niños, el otro a la de los mayores». En la primera, la oquedad da paso a la puerta de La Fonda del Sol, es decir, a un cruce de caminos, a la aventura. La superior únicamente refleja el ojo de quien mira a través de un espejo, en representación de la mirada «viciada»del adulto, «que todo lo que ve lo asocian consigo mismo». En la talla hay referencias al zorro, a la boa que parece un sombrero al comerse un elefante, al orificio para mirar si hay borregos, a los volcanes que pueblan el planeta del protagonista de la obra y a la serpiente.

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Saint-Exupéry. AFP

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