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Francisco Gutiérrez
Domingo, 21 de mayo 2017, 01:14
Estudiantes sordos del IES Rosaleda han participado del proyecto Erasmus+ Alumnado sordo y el reto de la inclusión en Europa, un proyecto de tres años del que el centro malagueño ha sido coordinador. En el proyecto han participado alumnado y profesorado de centros educativos de Groningen (Países Bajos), Estambul (Turquía), Izmir (Turquía), Turín (Italia) y de Varsovia (Polonia). En este último año del proyecto los profesores han viajado con sus alumnos al centro educativo socio en Varsovia, un centro de educación especial para alumnado con diversidad funcional auditiva. En concreto, a este centro de Varsovia han viajado cinco alumnos y alumnas de cada centro participante, en los primeros días de este pasado abril.
Según explica la profesora Marisol Moreno, las actividades del alumnado participante en los diferentes centros que han visitado (Izmir, Turín y Varsovia), han estado relacionadas con el estudio de las diferentes lenguas de signos y la lengua de signos internacional, el aprendizaje de la lengua inglesa, como lengua común del proyecto, cuestionarios sobre la inclusión educativa y social en los diferentes países, aprendizaje de las diferentes culturas a través de jóvenes sordos y sordas, grabación de vídeos y visitas culturales de interés y, de manera muy especial, «la asistencia a charlas de personas sordas en los diferentes países que muestran sus experiencias a través de sus diferentes sistemas educativos y los logros de muchas personas sordas como trabajadoras o emprendedoras», explica la docente.
Por su parte, las actividades del profesorado han consistido en producción de documentación en común sobre los sistemas educativos en los diferentes países y la atención a la diversidad y al alumnado sordo en particular, prestando atención especial a las diferentes metodologías, al acceso a niveles superiores de la enseñanza, a las ayudas y recursos existentes en los diferentes países y a las posibles salidas laborales. La documentación se pone a disposición de cualquier profesional o cualquier persona que quiera acceder a esta documentación en las diferentes webs de la Comisión Europea destinadas a las asociaciones estratégicas.
El IES Rosaleda trabaja desde hace más de 25 años con alumnado sordo e hipoacústico. Es un centro pionero tanto en la inclusión de alumnado con diversidad funcional auditiva y la existencia de profesorado de apoyo educativo -licenciados que apoyan en las diversas áreas a este alumnado- así como en la aceptación de intérpretes de lengua de signos en las clases. «Nos propusimos un reto: la investigación en Europa de las soluciones educativas, sociales y laborales ante un problema común», explica Marisol Moreno.
Para toda la vida
Esta investigación ha pasado por los proyectos Lingua, Grundtvig, Comenius y, finalmente, desde el año 2014, Erasmus+, y por muchos países en Europa. «Además del importante aprendizaje como profesionales, consideramos, en su momento, los beneficios de las experiencias en otros países de la Unión Europea para nuestro alumnado que aprendía en las movilidades del contacto con otros jóvenes en situación similar, encontrando una fuente de conocimientos culturales y lingüísticos y una inyección de motivación muy importante que les acompaña toda su vida».
Marisol Moreno es filóloga germánica con especialidad en lengua y cultura inglesas. Llegó al IES La Rosaleda en comisión de servicios como profesora de apoyo en el área lingüístico-comunicativa a alumnado sordo e hipoacústico. «Me supuso un reto, pero me preparé y aquí me he quedado», señala la profesora. Todos los encuentros se han desarrollado en inglés y en todas las lenguas de signos de los países participantes. En el caso de los malagueños, un profesor se ocupaba de interpretar a lengua de signos y Marisol Moreno del inglés al español.
El final de este proyecto Erasmus+, lo que se denomina asociación estratégica, «no implica que todo está hecho y terminado», advierte Marisol Moreno. «Aún queda mucho camino para que la sociedad en general sea consciente de los problemas para adquirir competencias y habilidades lingüísticas en personas con diferentes niveles de sordera», comenta. «Aun así, nos queda la satisfacción de haber conocido situaciones diversas y a excelentes profesionales en la lucha diaria por un alumnado que puede hacer cualquier cosa excepto oír. Tenemos la satisfacción del fructífero aprendizaje a lo largo de los años y de lograr que nuestro alumnado se comunique, coopere en tareas y actividades con otros alumnos y alumnas en Europa y compruebe con felicidad que no están solos».
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