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Pedro Aparicio fue alcalde de Málaga durante 16 años, los equivalentes a cuatro mandatos.
Un alcalde para la historia de Málaga

Un alcalde para la historia de Málaga

Su fallecimiento se produjo ayer de forma repentina al terminar su rutina de ejercicios en un centro deportivo de Pedregalejo

ángel escalera y juan cano

Viernes, 26 de septiembre 2014, 02:29

Pedro Aparicio Sánchez, alcalde de Málaga entre 1979 y 1995 en las filas del PSOE, murió ayer, a los 71 años, de forma repentina (todo a punta a que sufrió un fallo cardiaco) al terminar su tabla de ejercicios en un centro deportivo de la capital. Paradojas de la vida o del destino, a la misma hora en que se produjo el fallecimiento, se estaba celebrando el pleno ordinario del Ayuntamiento correspondiente al mes de septiembre. La noticia del óbito de Aparicio se extendió como un reguero de pólvora y causó una profunda consternación en la Casona del Parque, un edificio en el que él trabajó de forma intensa durante 16 años para modernizar la ciudad. El pleno fue suspendido y, posteriormente, se decretaron dos días de luto.

Cada mañana, siempre que su agenda se lo permitía, Aparicio solía ir a dar un paseo. Dos veces por semana, la caminata matutina terminaba en las instalaciones de Elcano Sport Clinic, un centro deportivo y de rehabilitación situado en el número 14 de la avenida Juan Sebastián Elcano, a la altura de los Baños del Carmen, del que era socio desde hace aproximadamente año y medio. Allí seguía su propia tabla de ejercicios, vigilado por un monitor, para mejorar su estado físico era diabético e hipertenso y combatir el sobrepeso.

Ayer, como tantos otros días, Pedro Aparicio repitió esta rutina. Después del paseo de la mañana, acudió al centro deportivo de Pedregalejo y comenzó la tabla que su entrenador personal le había confeccionado a la medida. Al terminar todos los ejercicios, se quedó de pie, inmóvil. Le preguntaron si le sucedía algo, pero no respondió. Le acercaron una silla para que se sentara, ya que parecía indispuesto. Cayó fulminado.

Maniobras de reanimación

A las 12.03 horas, uno de los trabajadores del centro de rehabilitación y ejercicio físico telefoneó al servicio de emergencias sanitarias 061, que desplazó una uvi móvil al lugar de los hechos. Mientras llegaba la ambulancia, el fisioterapeuta de Elcano Sport Clinic comenzó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar. Estuvo con él unos 10 minutos, hasta que llegaron los sanitarios y le tomaron el relevo. Durante más de media hora, los efectivos del 061 trataron de que recuperara las constantes vitales. Todos sus esfuerzos fueron en vano. Sobre las 12.45, se certificó la defunción como muerte natural. Todo apunta a que sufrió un fallo cardiaco fulminante, a juicio de los profesionales sanitarios que lo atendieron.

Los asistentes al debate plenario intuyeron que algún hecho importante había sucedido cuando el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, tomó la palabra para interrumpir el pleno (en ese momento se discutía sobre el estado de la escuela de hostelería de La Cónsula), y les pidió a los portavoces de los grupo municipales que le acompañaran. Tras la intervención de De la Torre, empezó a extenderse el rumor de la muerte de Pedro Aparicio entre los corrillos de concejales y del público que había en el salón de plenos.

A las 13.30 horas, el alcalde compareció para confirmar «la triste noticia» una vez localizada la familia de Pedro Aparicio. De la Torre, con voz entrecortada y carraspeos de emoción, anunció el fallecimiento de Aparicio, del que dijo que fue el primer alcalde democrático de Málaga tras la aprobación de la Constitución de 1978. Seguidamente, el pleno se suspendió. Se decretaron dos días de luto y las banderas del Consistorio y de los edificios municipales ondearon a media asta en señal de respeto por la defunción.

El deceso del exalcalde, por la forma súbita en que se produjo, cogió por sorpresa y llenó de dolor a sus familiares y amigos. Fue un mazazo que golpeó inesperadamente a sus allegados. Las palabras de condolencia se sucedieron a lo largo del día entre las personas que lo conocían y que habían trabajado de forma más estrecha con él durante su etapa en la Alcaldía.

Últimas voluntades

Poco dado a los reconocimientos públicos y a los homenajes a su persona, Aparicio dejó escrito en sus últimas voluntades que no quería que la capilla ardiente se instalase en el Ayuntamiento. Esa decisión fue respetada por su familia tras repasar sus hijos el documento con la últimas voluntades del exalcalde. Sus restos mortales fueron trasladados al Parque Cementerio (Parcemasa). Hoy, a la una de la tarde, se celebrará una misa funeral en la iglesia del camposanto, a la que podrán acudir todas las personas que deseen dar el último adiós al que fue primer al alcalde de la democracia en el Ayuntamiento de la capital.

Compañeros de la primera corporación democrática recordaron ayer la figura de Aparicio y destacaron sus logros para mejorar la ciudad, hacerla más moderna y dotarla de una serie de infraestructuras de las que carecía en 1979 cuando cogió las riendas de la Alcaldía con el apoyo de socialistas, comunistas y andalucistas. Tenía 36 años en el momento en que se hizo con la vara de mando de alcalde. En las tres siguientes elecciones (1983, 1987 y 1991) logró mayoría absoluta.

Entre sus prioridades una vez asumido el mando de la ciudad estuvo mejorar los barrios más pobres. «Junto a la exuberancia de nuestros árboles existe la sordidez de callejas miserables, sin agua y sin luz», esta frase recogía la realidad de la Málaga de 1979. Otros problemas a los que hizo frente fueron la falta de viviendas y de escuelas

Pedro Aparicio Sánchez se licenció en Medicina y Cirugía en la Universidad Complutense de Madrid en 1966; se graduó en la Escuela Oficial de Periodismo de Madrid en 1973. También era doctor, con premio extraordinario, en Medicina y Cirugía por la Universidad Autónoma de Barcelona en 1976. Asimismo, fue jefe de la sección de cirugía vascular del Hospital Carlos Haya y profesor de la Universidad de Málaga.

Aparicio fue el primer presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias, miembro de la Conferencia de Poderes Locales del Consejo de Europa de 1980 a 1994 y eurodiputado en el Parlamento Europeo de 1995 a 2004. Además de por ser un municipalista convencido, destacó por la defensa de Europa y por sus ideas europeístas.

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