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JUAN CARLOS BARRENA
BERLÍN.
Domingo, 9 de febrero 2025, 00:02
Los conservadores y Friedrich Merz, su candidato a la Cancillería Federal, son considerados ya como los seguros ganadores de los comicios generales del próximo 23 de febrero en Alemania, a dos semanas de la llamada a las urnas, por todos los institutos demoscópicos germanos. «Teóricamente puede pasar aún de todo, pero todo indica que Friedrich Merz será el número uno en la meta», señaló Stefan Merz, analista jefe del instituto Infratest Dimap, el más exhaustivo en sus investigaciones electorales.
La situación es mucho más estable y la ventaja del favorito apreciablemente mayor que en los comicios anteriores de 2021, señaló el analista de Infratest Dimap, quien recordó que el entonces candidato conservador Armin Laschet perdió inesperadamente los comicios por una inoportuna carcajada en un acto en memoria de las víctimas de unas inundaciones. «Que Friedrich Merz se ría inoportunamente no conducirá a que la gente piense de repente que Olaf Scholz sea un candidato mejor», señaló Stefan Merz.
Los cinco sondeos de otros tantos institutos publicados esta semana son coincidentes y atribuyen de media a las hermanadas Unión Cristianodemócrata y Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) un 30% de sufragios potenciales, un valor que se ha mantenido estable en los últimos meses. En segundo lugar, con un 21% de votos, se ha consolidado la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), contra la que todavía parece funcionar el cortafuegos político levantado por los restantes partidos para mantenerla aislada.
El gobernante Partido Socialdemócrata (SPD) de Olaf Scholz, el actual jefe del gobierno federal, ronda el 16% de votos, el que sería su peor resultado en la historia de la formación política más antigua de Alemania, con más de siglo y medio de vida. Y Los Verdes, sus actuales socios en el ejecutivo, basculan entre el 14% y el 15% de sufragios posibles, un resultado muy similar al alcanzado en las pasadas elecciones de 2021.
Tiemblan por reingresar en el Bundestag los tres partidos menores con representación parlamentaria. Tanto el Partido Liberal (FDP) como La Izquierda y la Alianza Sarah Wagenknecht (BSW), esta última una escisión de la segunda, rondan el 5% de votos mínimo necesario para acceder a la cámara baja alemana. Aunque mientras La Izquierda y BSW puede que podrían lograrlo, el FDP, el histórico partido bisagra alemán, parece que perderá inevitablemente hasta su último escaño con un insuficiente 4% de votos potenciales.
Los liberales y su líder, el exministro de Finanzas Christian Lindner, expulsados del gabinete de Scholz en noviembre por desacuerdos continuos, son a ojos de todos los culpables del adelanto electoral alemán. En el espectro político son, sin embargo, el socio natural de CDU/CSU. Los liberales formaron parte de los gobiernos de los conservadores Konrad Adenauer, Ludwig Erhard, Helmut Kohl y Angela Merkel. Sin embargo y aunque al comienzo de la campaña consiguieron que Merz les contemplara como posibles socios, todo ha cambiado esta semana.
A la impopularidad cosechada por la ruptura de gobierno se une ahora el desprecio inesperado de los conservadores. Friedrich Merz ha dado el martillazo al que podría ser el último clavo de su féretro al firmar en una entrevista que los electores deben tener en cuenta que «votar a FDP es al final tirar un voto», ya que «un cuatro por ciento es demasiado para el FDP y es también un cuatro por ciento que pierde la Unión», en referencia a su valor en las encuestas y su poco probable ingreso en el Bundestag.
Las opciones para formar gobierno de los conservadores no serán muchas y dependerán también de cuantas formaciones logren escaños. Cuantas menos mejor y si al final no lo consigue ninguno de los tres pequeños partidos, mejor aún. Más diputados para las cuatro formaciones restantes. Merz y la Unión han reiterado que «jamás» colaborarán con AfD, pese a que recientemente asumieron su respaldo parlamentario para sacar adelante una moción y un proyecto de ley para frenar la migración ilegal. Una maniobra política que les ha valido un aluvión de críticas, aunque parece no haber hecho mella en su popularidad.
Así las cosas a CDU/CSU solo le quedan como alternativas para posibles coaliciones de gobierno los socialdemócratas o Los Verdes, con los que mantienen una dura competencia electoral, aunque respetuosamente, guardando las formas y evitando ofensas que podrían pasarles factura en el momento de sentarse a negociar.
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