AFP

Israel lanza una tormenta de misiles sobre Gaza y derriba un edificio que alberga medios de comunicación internacionales

La aviación israelí derriba una torre de 12 de plantas, sede de Associated Press y Al Jazeera | Este sábado al menos 10 personas de una misma familia han muerto en un ataque aéreo israelí en un campo de refugiados

MIKEL AYESTARAN y agencias

Sábado, 15 de mayo 2021, 19:32

Aviones de la fuerza aérea israelí han continuado con los bombardeos durante la mañana de este sábado en la Franja de Gaza, mientras las milicias de Hamás han respondido con el lanzamiento de cohetes en la sexta jornada de violencia. Estos ataques han dejado al menos 10 muertos de una misma familia palestina, entre ellos ocho niños, en el campo de refugiados situado al norte de la capital del enclave. El ejército israelí también ha bombardeado un edificio de doce pisos en el que se encontraban las oficinas de la televisión catarí 'Al Jazeera' y la agencia de noticias estadounidense 'Associated Press' (AP). «El ejército advirtió al propietario del edificio donde está la oficina de AP que los locales serían tomados como blanco» de un bombardeo, ha comunicado Jon Gambrell, periodista de la agencia de noticias, poco antes del ataque.

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La cadena de televisión Al-Jazeera confirmó en Twitter que sus oficinas estaban en este edificio y transmitió en directo las imágenes que muestran cómo la torre se viene abajo y queda reducida a una montaña de escombros. «Está claro que los que llevan a cabo esta guerra no solo quieren provocar destrucción y muerte en Gaza, sino también silenciar a los medios de comunicación que son testigos de ello», reaccionó el jefe de la oficina de la cadena televisiva catarí en Jerusalén, Walid al Omari.

Mientras tanto, durante la pasada madrugada la noche se hizo día. El cielo de Gaza se cubrió de una luz amarilla y comenzó una tormenta de misiles que hizo temblar la tierra como si fuera un terremoto. Israel lanzó la operación de mayor envergadura de los últimos años contra la red de túneles de Hamás y en apenas 40 minutos, 160 aviones descargaron 450 misiles que impactaron en 150 objetivos del norte de la Franja. Este movimiento llegó acompañado del despliegue de la infantería a lo largo de la verja de separación para disparar a todo aquel miliciano que emergiera de los conductos.

«Lo que hemos alcanzado es una compleja red de galerías que se extiende por toda la Franja y que Hamás empleaba para poder moverse a cubierto», apuntó el portavoz del Ejército, Jonathan Conricus. A este pasadizo subterráneo los israelíes lo conocen como «el Metro» y el Ejército adelantó que entre los escombros podría haber decenas de cuerpos de combatientes islamistas, incluidos cabecillas destacados.

El último balance del Ministerio de Salud de la Franja elevó a 120 el número de muertos y hay más de 800 heridos. En Israel son ya 8 las víctimas de los casi 2.000 cohetes lanzados por las facciones palestinas.

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Las imágenes de la operación nocturna recordaron a las de Shejaiya en 2014, barrio que se convirtió en 'zona cero' tras una operación similar de los israelíes. El objetivo siempre es Hamás, pero los afectados directos son los civiles que pierden la vida y sus hogares. Una vez más, miles de personas huyeron de los bombardeos con dirección a la playa, pero en un lugar cercado como Gaza no hay sitio seguro cuando Tel Aviv ataca.

La conocida como 'doctrina Dahiya' volvió a ser la base de la actuación del Ejército, el método que ya emplearon en los barrios del sur de Beirut de 2006, bastión de Hezbolá. Consiste en destruir todas las infraestructuras civiles posibles, especialmente viviendas, hasta arrasar el territorio y «devolverlo a la edad de piedra». Su ideólogo fue el exjefe de las Fuerzas Armadas, Gadi Eizenkot, para quien los civiles también merecen castigo por su apoyo a los «terroristas».

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Los mediadores egipcios presentaron a Israel una oferta de tregua de doce horas por parte de Hamás, pero el primer ministro, Benyamin Netanyahu, declaró que los islamistas «deben seguir pagando un alto precio» y adelantó que la Operación Guardián de los Muros «no ha terminado y haremos todo lo que esté en nuestra mano para devolver la seguridad a nuestras ciudades».

Hamás lanzó cientos de cohetes en una nueva jornada de sirenas en el sur y centro de Israel, en la que las protestas en solidaridad con Gaza y con Jerusalén se extendieron a Cisjordania, donde al menos nueve manifestantes fueron abatidos por disparos del Ejército. Las fronteras de Líbano y de Jordania también fueron escenario de movilizaciones propalestinas.

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Además del frente de Gaza, Israel se enfrenta a los graves disturbios que cada noche golpean a las ciudades mixtas del país y que ya dejan un muerto, decenas de heridos y cientos de detenidos. Árabes y judíos se enfrentan en batallas campales, hay palizas, destrozo de comercios, navajazos… y para Netanyahu «no hay mayor amenaza para el país que estos problemas internos». En lugares como Lod se ha establecido el estado de emergencia, aunque no ha sido suficiente para calmar la tensión entre comunidades y los medios locales denuncian que la situación está «fuera de control».

«Muerte a los árabes»

El jefe de la Policía, Kobi Shabtai, acusó al líder ultranacionalista sionista Itamar Ben Gvir, posible socio del próximo gobierno de Netanyahu, de avivar las llamas de una «intifada interna» que arrancó «con la marcha que organizó a la Puerta de Damasco en pleno ramadán». El eslogan de ese desfile de radicales judíos fue «muerte a los árabes», el mismo que se ha extendido por el resto de ciudades mixtas.

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Los palestinos de Israel suponen un 20% de la población del país y salieron a las calles en señal de protesta por el intento de desalojo de familias palestinas en el barrio de Sheikh Jarrah, en la parte Este de Jerusalén, y sobre todo por los dos asaltos policiales a la mezquita de Al-Aqsa durante el ramadán. Estas son las dos chispas que han encendido un fuego que se ha extendido a Gaza de manera sangrienta.

La grave crisis de seguridad golpea a un Israel que sigue sin gobierno. Los frentes de Gaza y de las ciudades mixtas han hecho saltar por los aires las conversaciones que mantenían para formar un gobierno de unidad Yair Lapid y Naftali Bennet. La que se había bautizado como «coalición del cambio», que tenía la posibilidad de apartar a Netanyahu del asiento de primer ministro, se aleja y Bennet renuncia al puesto de jefe de Gobierno que le había ofrecido Lapid de manera rotatoria.

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Bennet, político ultranacionalista y exlíder de los colonos, confesó a sus más cercanos que no veía viable la unión de fuerzas propuesta por Lapid porque el resultado sería un Ejecutivo incapaz de hacer frente a los graves problemas que afronta Israel y «la seguridad es lo primero». La opción de Bennet es ahora volver a apoyar a Netanyahu, aunque este giro tampoco será suficiente para alcanzar los 61 escaños y el país parece abocado a unas quintas elecciones.

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