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El Gobierno británico ha establecido una colaboración estrecha con los gendarmes búlgaros en la frontera con Turquía, en la apertura de un nuevo frente para ... la detención de los traficantes de inmigrantes irregulares. El primer ministro, Keir Starmer, confía en su experiencia de colaboración con otras fuerzas de seguridad europeas, cuando era Fiscal General del Estado, para dañar esas redes.
En un reportaje publicado por el diario 'Financial Times', se da cuenta de las nuevas circunstancias. El 1 de enero, Bulgaria entró en el marco de reglas del espacio Schengen, de movimiento libre en la Unión Europea. Esas condiciones en la frontera sudeste de Bulgaria con Turquía estaría ya facilitando el negocio de los traficantes de personas procedentes de Afganistán, Irán, Irak, y de la misma Turquía. Son los países que suman habitualmente el mayor número de inmigrantes irregulares.
Países europeos circundantes, como Hungría, Austria y Rumanía, ya se están coordinando con Bulgaria para evitar el tránsito de irregulares. La Unión Europea estaría ayudando para reforzar las operaciones fronterizas. El Gobierno de Rishi Sunak ya firmó un acuerdo con el de Sofía en 2023, y el actual Ejecutivo ha enviado a su secretaria de Estado de Seguridad, Angela Eagle.
Eagle ha explicado al 'Financial Times' que Londres trata de profundizar la cooperación entre las dos fuerzas fronterizas «para prevenir que se pierdan vidas». Las rutas que comienzan en esos países suelen desembocar en el canal de la Mancha y una travesía en condiciones hostiles de clima y mar, a bordo de botes que son peligrosos para la carga, fabricados a menudo en talleres de Turquía.
El Gobierno laborista elegido el pasado julio abandonó la política de extradiciones a tierras extranjeras, que su antecesor concentró en un continuo transporte aéreo a Ruanda. Ningún avión llegó Tigali con inmigrantes detenidos en las costas inglesas antes de que terminara su mandato. Starmer canceló inmediatamente el plan, como un compromiso electoral del Ejecutivo.
La nueva política se basa en la destrucción de las redes que se benefician del tráfico de personas y del desorden de la inmigración irregular. Keir Starmer ha reiterado en sus discursos que su experiencia persiguiendo redes de terrorismo le sirve para entender el funcionamiento de los órganos policiales europeos y lograr la colaboración colectiva.
Aunque ha habido un ligero ascenso, 9%, en el número de irregulares detenidos desde la formación del Gobierno de izquierdas, el pasado mayo, voces de las agencias implicadas en la nueva estructura de vigilancia fronteriza afirman que los métodos aplicados por Londres estarían teniendo efecto. Los precios de los botes y del viaje habrían subido en los últimos meses.
Uno de los útiles de Starmer ha sido la promulgación de una ley que califica de terroristas los actos que contribuyen al negocio del tráfico humano. Al frente de toda la operación está un Comando de Seguridad Fronteriza. La ministra de Interior, Yvette Cooper, presentará pronto un libro blanco con su plan para la gestión de la inmigración. Afirma que «hay ahora un creciente interés en muchos países de Europa en perseguir a esas bandas criminales de traficantes».
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