En 1930, Dionisio Saisse y su familia francesa decidieron emprender una nueva aventura en el Valle del Guadalhorce, el paraíso de los cítricos. El destino ... elegido fue Álora, donde levantaron un edificio que hoy en día ya forma parte de la historia del municipio. Los perfumes y aceites esenciales de azahar son las fragancias que llevan a recordar la fábrica de esencias Saisse Cavalier, una empresa que convirtió a Álora en lugar de referencia de la exportación mundial en el siglo pasado. Situada junto al río Guadalhorce y las vías del tren, entre la estación ferroviaria y la barriada de El Puente, esta fábrica permaneció activa desde la década de 1930 hasta 1972. «Es un edificio muy emblemático para Álora, y ha sobrevivido a inundaciones tan graves como las de 2012», señala María José Sánchez, responsable del museo de Álora, y recalca su importancia en el municipio. «Muchos perotes han trabajado allí, conocen perfectamente lo que supuso esa fábrica para la zona».
Ya a mediados del siglo XIX, el 'Diccionario Geográfico Estadístico e Histórico de España' de Pascual Madoz citaba la producción de aceite esencial de limón y cáscara de naranja agria en Álora. Todo ello partía de la amplia cosecha de cítricos de la zona, vega fértil regada por el río Guadalhorce. La elaboración de perfumes en la localidad continuó su desarrollo en el siglo XX, gracias a Dionisio Saisse y sus herederos. Esta familia francesa contaba con un gran pasado exportador: desde finales del siglo XVIII exportaba materias primas a la localidad francesa de Grasse, considerada la capital mundial del perfume. En 1930, decidieron instalarse en la localidad perota para regentar su propia fábrica de esencias.
La ubicación de la fábrica, junto a la vega del Guadalhorce, proporcionaba el suministro de flor de azahar recién cogida que garantizaba un gran resultado en el proceso de destilación, obteniendo la esencia de azahar y el aceite de azahar, más concentrado. El complejo, que se conserva actualmente, cuenta con dos edificios. Uno de ellos se dedicaba a la destilación, mientras que la segunda nave servía como almacén y depósito de agua. Según recoge Pablo Pérez en su libro 'El Patrimonio Industrial de Álora' (1997), la cubierta original de la fábrica se componía de tejas azules y blancas, aunque tuvo que ser restaurado tras los bombardeos de la Guerra Civil. El edificio también incluía un cobertizo y una chimenea de uso industrial, que extraía el agua de azahar y la esencia pura a base de serpentines de destilación clásicos al vapor, elaborados en Grasse.
Tras décadas de exportaciones, la familia Saisse Cavalier decidió cerrar la fábrica en 1972, año en que la escasez de su materia prima, la esencia de cítricos, se hizo notar. Las calderas, dos de las piezas más icónicas de la fábrica, se conservaron tras su clausura, aunque posteriormente se perdieron por el abandono de la finca. Como explica Pérez, la caldera horizontal, de mayores dimensiones fue fabricada en Cainsborough, Londres, por la firma Marshall Sons & Cia. La caldera vertical, de menor tamaño, fue fabricada en 1916 en la fundición francesa Leroux & Gatinois.Tras décadas de exportaciones, la familia Saisse Cavalier decidió cerrar la fábrica en 1972, año en que la escasez de su materia prima, la esencia de cítricos, se hizo notar.
Detalle de la fábrica.
SUR/ARCHIVO
El aislamiento de la fábrica, su peculiar situación en una zona predominantemente agrícola y la «extraordinaria» longevidad de su funcionamiento han sido factores determinantes en la conservación del complejo y su maquinaria, según destaca Pérez en su libro. En 2006, tras décadas de abandono, un promotor privado instaló una discoteca en la fábrica, que acabaría cerrándose dos años después. Posteriormente, las inundaciones sufridas en la zona en el año 2012 acabaron con gran parte de lo conservado debido a su estado de abandono.
La icónica fábrica de esencias permaneció sin uso hasta hace varios años, cuando fue adquirida por la empresa LEBA, que restauró el complejo e instaló en él diferentes oficinas y almacenes de la firma. Según indican, en los próximos meses la Fundación Sinerba creará en ella un nuevo espacio dedicado a la formación.
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