Uno de los alumnos realiza labores de mantenimiento en la granja de caracoles de Cártama. SUR

Una granja de caracoles para fomentar la inclusión de personas con diversidad funcional

El proyecto, puesto en marcha por Fundatul y La Noria, busca impulsar la inserción laboral y ofrecer nuevos espacios de trabajo para las familias

Domingo, 10 de julio 2022, 00:36

Durante varias semanas, personas de diferentes asociaciones relacionadas con la diversidad funcional y sus familias en el Valle del Guadalhorce han experimentado un nuevo reto: ... hacerse cargo de una granja de caracoles para su posterior comercialización. Aunque comenzó como un proyecto eventual en Cártama, esta iniciativa impulsada por La Noria y Fundatul con el apoyo de la Fundación La Caixa ya trabaja en la creación de un espacio fijo en la localidad de Pizarra para establecerse como una actividad habitual de ocio y formación. «Los resultados han sido muy buenos, hemos conseguido un espacio seguro y enriquecedor para las personas con diversidad y han podido comprobar que pueden encontrar una actividad laboral en el sector primario», destaca Isabel Muñoz, gerente de Consultoría Rural y una de las diseñadoras del proyecto.

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Esta iniciativa, llamada 'Diversidad y helicicultura, motor para el emprendimiento rural', se ha desarrollado en 'Rancho Limón' una finca de Cártama cedida por los hermanos Fernando y Pedro Blasco. Toda la zona se ha acondicionado para facilitar la movilidad de los alumnos, como explica Muñoz. «Nos han ofrecido sus instalaciones, su trabajo y su agua, han sido una pieza clave en la realización del mismo. Han sido unos anfitriones increíbles, sin los cuales no habríamos podido llegar al nivel de éxito que se ha llegado».

La granja de caracoles, de la variedad 'Helix aspersa', ha estado a cargo de 40 personas con diversidad funcional que bajo el asesoramiento de expertos profesionales en la materia. Asimismo, el proyecto también ha contemplado formación teórica sobre el conocimiento de la helicicultura y la adecuación del hábitat y la cría de caracoles. «Hemos contado con profesionales como Juan Carlos Fontanilla, profesor titular de veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid y un perfil de referencia nacional en helicicultura, que nos ayudó a redactar el plan», explica Muñoz, impulsora de la idea junto a Fundatul. «Era un reto complejo, ya que el colectivo con el que se trabaja no está preparado para atender todo tipo de explotaciones, de ahí surgió la idea de crear una granja de caracoles, que son animales lentos, de cuidado relativamente fácil y que requiere unas instalaciones piloto muy básicas para empezar».

Concretamente, Fundatul ha colaborado con la Asociación Libero, Asociación ADISPI de Pizarra, Centro Guadalinfo de Monda y Fundación 'La Esperanza' de Alhaurín de la Torre. Los alumnos han desarrollado distintas actividades teórico-prácticas en este programa, destacando las relacionadas con el manejo de nuevas tecnologías con una metodología adaptada, que proporciona igualdad de oportunidades en el mercado laboral. Asimismo, se han trabajado la adquisición de habilidades de comunicación, mejora de autoestima, psicomotricidad, trabajo en equipo y el interés por emprender en zonas rurales.

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De esta forma, tras la adecuación del terreno y la siembra de vegetación y mallas protectoras, se realizó la compra de reproductores. «Se compraron caracoles adultos de una granja que los comercializa. Al mes ya teníamos alevines (caracoles pequeños)», cuenta Muñoz, y explica los pasos posteriores: el riego de las plantas protectoras por parte de los alumnos con diversidad y de las actividades rutinarias como alimentación, retirada de las conchas vacías o revisión de las crías y las plantas protectoras.

Así, una vez que se consiguió un crecimiento óptimo de las plantas protectoras y se observó que los caracoles se estaban reproduciendo, se inició una etapa de cuidados básicos, realizados por las personas con diversidad y sus familiares. Este punto se realizó hasta la recogida de los caracoles que han llegado al peso de comercialización. Actualmente, se está a la espera de recibir el número de registro de explotación para poder vender esta producción, como subraya Muñoz, que destaca la importancia del sector primario como oportunidad laboral para estos colectivos. «A veces no se identifica la ganadería como un nicho laboral. Muchas personas con diversidad, bien formadas, podrían realizar la mayoría de las actividades que se llevan a cabo en una explotación ganadera. Ha sido una experiencia muy buena y los alumnos han disfrutado y aprendido mucho en un entorno nuevo para ellos».

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