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Al final de un camino, perpendicular a la carretera que va de Alhaurín de la Torre a Cártama, en el límite ya con este municipio, está lo que, hasta dos semanas, era el refugio principal de 'Galgos en Familia', una asociación que preside Gill Brunton, que está dedicada a la protección de los perros que lleva en el nombre y también al de podencos o mastines. «Ya no vamos a seguir más aquí», deja claro la responsable de la organización.
La última crecida del Guadalhorce, de la que da testimonio una montaña de barro que, a pesar de los días de sol, todavía está húmeda, ha dejado las instalaciones destrozadas. Ocurrió lo mismo hace tres meses, pero, en este caso, duele más. El complejo se pierde cuando todo estaba recién arreglado. De hecho, se habían introducido mejoras, tras invertir unos 40.000 euros, fruto de las donaciones de voluntarios a los que, como reconoce Brunton, «no se les puede pedir más». Ante ese sinvivir, que comenzó en 2016, cuando ya vivieron un episodio de este tipo, hace un llamamiento a la colaboración: «Necesitamos otro lugar, que no sea inundable y, si es posible, alguna ayuda pública». También es importante mantenerse en Alhaurín de la Torre o alrededores, pues, como aclara Brunton, «el grueso de los voluntarios está por aquí». En esta última residencia, en un terreno alquilado, tenían su hogar casi medio centenar de perros. Sin este lugar para darles cuidados, los animales están, actualmente, repartidos en casas de colaboradores de la asociación y en una residencia, en este caso, previo pago, aunque este ejemplar también está a punto de ir con una familia.
«No podemos permitir que ocurra como la última vez, cuando, si no es por todos los voluntarios que llegaron y los bomberos, podría haber ocurrido una desgracia», relata.
El día de la última inundación, Brunton acudió la primera, sobre las cinco de la mañana, luego llegaron otros amigos de 'Galgos en Familia', con una lancha y los profesionales del servicio de rescate, también con embarcaciones. «El agua alcanzaba un metro y medio de altura», recuerda. A contrarreloj, tuvieron que encaramarse a lugares altos con los perros que se encontraban en el refugio. Era la prioridad. La recuperación enseres, electrodomésticos y documentación es la tarea que ocupa a Brunton, a Rosa Macías Luque, y a María Bandera, entre otros, desde que dejó de llover. «Vamos a intentar salvar todo lo que podamos, para abrir el nuevo refugio lo antes posible», dice Brunton.
«Esperamos tener un sitio mucho mejor lo antes posible, para que nuestros perros puedan disfrutar de la vida que se merecen que, en muchas ocasiones, nunca la han tenido», sostiene Bandera, con botas de goma enfangadas, en mitad de lo que era un patio. La fuerza del agua se llevó por delante todo lo que encontró, desde un sofá al vallado de muchas de las zonas del recinto de 'Galgos en Familia'. Un desastre, tienen todavía tarea por delante, solo para dejar la parcela vacía.
«A pesar de todo, soy optimista, estoy segura de que vamos a encontrar un sitio mejor y que contaremos con ayuda para hacerlo», reflexiona Gill Brunton que, eso sí, no oculta que el problema al que tienen que hacer frente para que el refugio reabra, es, como se permite bromear, «un marrón bastante importante».
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