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El hoy actor Dwayne Johnson, ‘La Roca’, en el gimnasio.
De Cristiano a Hércules

De Cristiano a Hércules

Pertenece a la nobleza de Samoa y patrocina a su selección de rugby; dona dinero a universitarios y ayuda a niños con enfermedades terminales. Así es Dwayne Johnson, el ¿novio? de Irina Shayk

julián méndez

Jueves, 12 de febrero 2015, 22:23

Nadie en su sano juicio dudaba de que Irina Shayk iba a tardar cero coma en encontrar novio tras su ruptura con el goleador del Real Madrid, Cristiano Ronaldo, después de cinco años de relación. A pesar de que otra espectacular belleza, la también modelo Kate Moss, haya reconocido que pasó años llorando tras su ruptura con el actor Johnny Depp, Irina ha sido capaz de recomponer su vida sentimental en pocas semanas. Y se ha aferrado nada menos que a La Roca. The Rock: así conocen los norteamericanos a Dwayne Johnson, campeón imbatido en esa farsa gigantesca bautizada como lucha libre americana y que se ha labrado una reputación como actor en Hollywood.

Si Cristiano es excesivo en sus ganas de ganar, lo de Dwayne Johnson es la desmesura en grado superlativo. Hablamos de un tipo de dimensiones colosales, homéricas, descomunales. Mide cerca de dos metros, su contorno de pecho anda por los 137 centímetros y pesa 127 kilos de puro músculo. Tiene una cara que parece esculpida en basalto, es amigo íntimo de otro tiarrón que hizo carrera en el cine como Arnold Schwarzenegger y solo viste trajes hechos a medida (por razones que saltan a la vista).

El segundo mejor pagado

Este culturista licenciado en Criminología y Fisiología por la Universidad de Miami puede presumir de que su deslumbrante sonrisa y su masa muscular cotizan al alza en el negocio del cine. Es el segundo actor mejor pagado del star system tras Robert Downey Jr. y se le calculan unos ingresos anuales de 46 millones de euros, seis más que Cristiano que el pasado año metió en sus arcas nada menos que 17 millones de euros por salario, medio millón más por primas y otros 22 millones por publicidad... «Será por dinero»... como decía aquel viejo vendedor de cupones.

Irina y Cristiano han acabado como buenos amigos. Tanto que la modelo rusa echó ayer un capote al portugués diciendo que «no es justo» el trato que está recibiendo tras haber festejado su 30 cumpleaños después de la derrota ante el Atlético de Madrid por un doloroso 4 a 0. Lo cortés no quita lo valiente así que la bella Irina (29 años) hizo públicas, acto seguido, las cualidades que debe cumplir su pareja ideal. Busca, dijo, un hombre «honesto» y «fiel». Una categoría, en la que en principio, podrían encuadrarse millones de hombres... «Creo que me gustan los hombres honestos y me encanta que sea fiel a la mujer. Creo que eso es lo más importante en un hombre», subrayó como quien no quiere la cosa.

Johnson e Irina se conocieron en 2013 cuando ambos coincidieron en el rodaje de Hércules. Hace pocos días han sido fotografiados juntos, en una relación que se antoja todavía incipiente. Aunque la propia modelo rusa dejaba entrever ayer que alguien le hace ya tilín cuando fue preguntada por sus planes para San Valentín. «No tengo nada previsto, pero quién sabe, quizás algo esté a punto de surgir. A lo mejor encuentro un plan hoy aquí, nunca se sabe», bromeó durante la presentación de un número especial sobre biquinis de la revista Sports Illustrated en la que participa la rusa. Y lanzó algunas sugerencias sobre lo que ella entiende como una velada que termine en conquista. Debe haber «mucha comida» y, claro, una botella de champán «caro» de por medio. Los rusos blancos fueron los grandes demandantes del champán francés durante los primeros años del siglo XX y los que consolidaron su imagen como objeto de lujo absoluto. Así que con Irina, de Dom Pérignon Vintage 2002 para arriba, esas botellas con etiqueta fosforescente (a 2.900 euros el ejemplar) que el también pelotero Balotelli bebe a morro en las discotecas rodeado de vestales.

«Es que soy rusa», se disculpaba Irina. «Adoro una botella cara de champán. Chocolate y una buena película. Ayer vi Pretty Woman y eso fue como San Valentín para mí. Fue muy agradable», dijo.

Un buen tipo

Con el caché que gasta Dwayne lo tendrá fácil para llenarle la nevera a Irina de gollerías y la cubitera de burbujas. Con esos bíceps, hasta será capaz de descorchar las botellas con el pulgar. Hay que decir a su favor que Dwayne Douglas Johnson (California, 1972) es un buen hombre. Su madre, Ata Fitisemanu Maivia, procede de una estirpe aristocrática del archipiélago de Samoa. Su rey, Malietoa Tanumafili II, concedió al actor el título nobiliario de Seiuli que él agradeció tatuándose su dignidad en el antebrazo.

Dwayne iba para jugador de fútbol americano (hoy es patrocinador de la potente selección de rugby de Samoa, cuna del aclamado Manu Tuilagi, que juega con Inglaterra), pero una lesión de espalda truncó su carrera. Hace poco donó un millón de dólares a la universidad de Miami; los vestuarios de Los Huracanes llevan su nombre. También preside una fundación que ayuda a niños con enfermedades terminales. Estuvo casada con una compañera de universidad, Dany García, y tuvieron una hija, Simone Alexandra. Se separaron en 2007, tras diez años de matrimonio. Ahora, la línea de marca de Dwayne se llama Irina.

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