Jueves, 17 de marzo 2022, 19:00
Desde sus orígenes, el Festival de Málaga ha dejado imágenes, frases y episodios para guardar en su libro de honor. Desde la primera gala de inauguración que ya marcó la ambición de un festival que venía para quedarse y hacer aún más grande al cine español, el certamen ha atesorado momentos irrepetibles como cuando Alfredo Landa proclamó que dejaba el cine, Robert de Niro hacía una fugaz alfombra roja, Mario Casas o Miguel Ángel Silvestre era perseguido por las fans o Paco León presentaba su madre coraje, Carmina Barrios. Y es que 25 años dan para mucho. Estos son algunos de los acontecimientos que ya son historia del Festival de Málaga Cine en Español.
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1.
El día D fue el 30 de mayo de 1998. Y el escenario, el Teatro Cervantes. Allí se citó el mundo de la cultura malagueña y de la industria española para asistir a la gala inaugural del I Festival de Cine Español de Málaga. Los actores Bibiana Fernández y Jorge de Juan fueron los presentadores de la ceremonia en la que María Barranco e Imanol Uribe fueron los más fotografiados y en el que la antequerana Kiti Manver subió al escenario con el director Francesc Bretriú y el actor Luis Ciges para presentar la cinta de apertura, la comedia 'Una pareja perfecta'. No hubo más nombres porque muchos invitados se quedaron en el camino por una huelga de controladores aéreos -todavía no existía el Ave-. Tampoco estuvo el esperadísimo Antonio Banderas que mandó un vídeo desde Estados Unidos, donde estaba rodando su ópera prima como director, 'Locos en Alabama', que se comprometió a estrenar en Málaga como así hizo tiempo después. La barba con canas del malagueño en la pantalla del Cervantes no pasó inadvertida y fue muy comentada.
2.
Días antes de que comenzará el I Festival de Cine Español de Málaga, la industria audiovisual española quedó conmocionada con la muerte inesperada de Ricardo Franco, el último ganador del Goya a la mejor película con la inolvidable 'La buena estrella'. La organización del certamen quiso homenajear al desaparecido cineasta y la idea final fue la creación de un premio que llevara su nombre y que se entregó por primera vez en la segunda edición al protagonista de la última cinta de Franco, Antonio Resines. A continuación, ese galardón se dedicó a reconocer a técnicos del cine (músicos, fotógrafos, guionistas, directores de arte, vestuario, montadores…). Esta edición, el Premio Ricardo Franco lo recibirá la directora de producción Sol Carnicero.
3.
El gran salto del Festival de Cine Español de Málaga se dio en la segunda edición. Allí se pusieron las bases de su estilo con la primera alfombra roja -en realidad fue de color azul- abierta al público, la presencia masiva de actores y una cuidada escenografía en sus galas. Y la de clausura fue de antología. No solo porque se premió una gran película, 'Las huellas borradas', de Enrique Gabriel, sino porque sus presentadores, Santiago Segura y Gran Wyoming, convirtieron la ceremonia en un espectáculo desternillante en el que se retaban continuamente, como sus personajes en la comedia 'Muertos de risa'. El atuendo del primero, con una colorida camisa abierta y bermudas de Snoopy sobre el escenario, tampoco pasó desapercibido. Además, la noche tuvo un momento irrepetible con el galardón a la mejor actriz a Asunción Balaguer, que siempre estuvo a la sombra de su famosa pareja, por lo que al recoger la distinción confesó que era «una de las primeras estatuillas de mi vida, que quiero dedicar a aquel que me ha dado todos los premios que tengo: mi marido Paco Rabal».
4.
Aunque ahora parece que la Biznaga del Festival de Málaga ha estado ahí desde el principio, lo cierto es que no existió este galardón identificativo -como la Concha de Oro de San Sebastián o la Palma de Cannes- hasta 2001. Es decir, la cuarta edición. En los primeros años, los premiados recogían una versión de la escultura 'El rapto de Europa' de José Seguiri, pero tras esa etapa inicial se buscó un galardón con 'denominación de origen'. De la tormenta de ideas y bocetos salieron finalmente las Biznagas de Oro y Plata, unas esculturas realizadas por Cayetano Romero sobre una idea original de Antonio Herráiz. La primera Biznaga de Oro la ganó la película 'Sin vergüenza', de Joaquín Oristrel
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5.
Cuando se cumple el centenario del nacimiento de José Luis López Vázquez merece la pena recordar el paso del actor por el Festival de Málaga en 2001 para recoger el premio de honor del certamen en una ceremonia en la que este hombre de rostro melancólico, que combatía esa tendencia con el humor, confesó emocionado que estaba llorando, «aunque ahora no lleve las lágrimas puestas». Afirmó sentirse un afortunado del cine, pero repartió el galardón con sus compañeros porque el cine es un trabajo en equipo. Y admitió que nunca rechazaba un papel, incluso cuando era consciente de que la película era un «bodrio». «Me interesa más el personaje», reconoció este imprescindible de nuestro repart
6.
'Al otro lado de la cama' marcó un antes y un después en el Festival de Málaga. La comedia musical de Emilio Martínez Lázaro compitió en la quinta edición, en el año 2002, y triunfó con la Biznaga de Oro al mejor largometraje. Pero no se quedó aquí. Tras su estreno en el Teatro Cervantes, la cinta arrasó en taquilla (más de doce millones de euros de recaudación en España), se abrió hueco en los Goya (seis candidaturas, un premio), llegó a EE UU e incluso tuvo un 'remake' francés. Fue el primer gran éxito de la semana grande del cine español, una película que impulsó el despegue de un jovencísimo festival con rostros ya muy populares de la pantalla como Paz Vega, Willy Toledo, Natalia Verbeke, María Esteve, Ernesto Alterio y Alberto San Juan, entre otro
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7.
Ella fue la gran sorpresa de la edición de 2002. El último día de competición Miguel Albadalejo deslumbraba a la crítica con el drama 'Rencor', magistralmente protagonizado por Lolita. La cantante volvía a la gran pantalla tras 26 años de ausencia en los que la música había sido el centro de su carrera. Su papel interpretado desde la tripas, con garra y verdad, se ganó el aplauso unánime del festival, pero le faltó la guinda: la Biznaga de Plata a mejor actriz. El jurado reconocería en su lugar el talento de Claudia Rojas por 'La novia de Lázaro'. Una ausencia en el palmarés que fue aún más sonada meses después cuando Lolita ganó el Goya a actriz revelación por este largometraje.
8.
Fue una visita relámpago. Apenas cuatro minutos en los que la alfombra roja del Festival de Málaga se llenó de Hollywood con el fugaz paseíllo de la estrella Robert de Niro. El actor fue recibido por el alcalde Francisco de la Torre, posó para las fotos, saludó a los fans desde lejos y entró en el Cervantes. Pero ni se sentó en las butacas. Directamente salió por la puerta lateral del teatro rumbo a su hotel. El breve desfile formó parte del acuerdo con los productores de la película 'El puente de San Luis Rey', que se estaba filmando en mayo de 2003 en Málaga, coincidiendo con el certamen, por lo que se aprovechó para que el protagonista de 'Toro salvaje' y 'Taxi Driver' hiciera doblete y luciera palmito en la alfombra. Previamente, De Niro dio una breve rueda de prensa de diez minutos, en la que regaló los oídos de todos los presentes al afirmar que «Málaga es la ciudad apropiada para rodar esta película» y reconocer que, pese a su reconocido paladar gastronómico, no había probado los boquerones.
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9.
Aunque De Niro le robó algo de protagonismo mediático a Pablo Berger, el cineasta debutante no pudo disfrutar más con su triunfo indiscutible en el palmarés de la VI edición con la comedia dramática 'Torremolinos 73'. El director vasco ya dijo que «jugaba en casa» ya que había rodado el filme en la Costa del Sol, pero lo cierto es que su historia sobre una pareja que graba películas eróticas para el extranjero y se convierten en famosos en Escandinavia fue la gran merecedora de la Biznaga de Oro. En el resultado también tuvieron gran responsabiliad las formidables interpretaciones de Javier Cámara y Candela Peña. «Me siento como Rosa en 'Operación Triunfo'», confesó un exultante Berger, uno de los talentos surgidos del festival.
10.
Lo que mejor define a Pablo Carbonell es la palabra 'showman'. Nunca pasa desapercibido, este músico, presentador, actor, escritor… que también debutó como director en la gran pantalla con 'Atún y chocolate' (2004), una ópera prima en la que mezclaba su debilidad gaditana con el humor que le caracteriza con la historia de una boda en la tierra de la almadraba y el tráfico de drogas. Esta comedia se hizo notar en el certamen gracias a su director y protagonista que llegó a la rueda de prensa montado en las piernas de Antonio Dechent porque no cabían todos en el coche oficial y causó sensación con su chaqueta de nubes. Gustó tanto el vestuario que repitió días después cuando volvió a Málaga para recoger la Biznaga al mejor actor por la película.
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11.
La décima fue una de esas ediciones redondas que dejó muchos momentos para el recuerdo. Aunque si alguien disfrutó de lo lindo, no paró de hablar y de pasearse por la ciudad fue el mítico Alfredo Landa que, aprovechando que le daban el premio especial del festival, anunció inesperadamente que se jubilaba. «Qué mejor ocasión de retirarse que con este premio», afirmó el maestro del landismo con su Biznaga en la mano. Dijo que lo había estado meditando los últimos dos meses y que, aunque viniera Spielberg, le diría que no. Y lo cumplió. 'Luz de domingo', dirigida por José Luis Garci, fue su último trabajo. Lo dejaba para disfrutar de la vida y en Málaga lo demostró. Firmó todos los autógrafos que pudo, se paseó en coche de caballos por la ciudad con Luis del Olmo, se abrazó con su íntimo amigo José Sacristán y hasta tropezó cuando llegó a la alfombra roja. Pero se puso en pie y siguió como si nada. Genio y figura
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Otro mito, Sara Montiel, acudió a la edición de 2007 y regaló momentos que solo una diva es capaz de firmar. Así, se plantó en el escenario del Teatro Cervantes y confesó su edad, 79 años. Y que «anteayer» había soplado las velas. Aquello fue contestado por el público que, junto a la presentadora de la gala María Barranco, cantó el cumpleaños feliz para emoción de la protagonista de 'El último cuplé'. Después de que su amiga Carmen Sevilla le entregara el premio, Saritísima afirmó que estaba «muy emocionada, contenta y feliz por recibir este regalo tan maravilloso de los malagueños» y apostilló con humor: «Gracias a Dios que me dan los premios en vida».
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En teoría venía para recoger la Biznaga por la retrospectiva a su imprescindible obra en el cine español, pero Bigas Luna se llevó algún premio más. Y sabroso. Autor de una iconografía marcada por la pasión, lo sensual y lo erótico, Bigas Luna subió a las tablas del teatro Cervantes para reconocer que desde pequeño fue un fabulador y que le dedicaba el galadón a «a todas las tetas del mundo, a los machos ibéricos y al jamón». Miguel Poveda le regaló en directo la canción que compuso para 'La teta y la luna', a lo que se unió un par de presentes que aludían a la mediterraneidad de su cine: un toro de Osborne y, por supuesto, un pata de 'jamón, jamón'. Ibérico, por supuesto.
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Juan Diego protagonizó los mejores momentos de la edición de 2009. Recibió el Premio Málaga SUR y, cuando destapó el monolito con sus huellas en el paseo marítimo Antonio Banderas, cogió la tela roja y se puso a hacer pases de muleta ante el aplauso de propios y extraños. Ya sobre las tablas del Cervantes por la noche, el 'torero' repitió con Banderas, aunque esta vez en carne y hueso ya que el malagueño entregó a su compañero la Biznaga con la rodilla hincada en el suelo y después de proclamar que «Juan Diego es uno de los actores más incuestionablemente brillantes de nuestro cine».
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15.
Hay muchas películas que han llenado el Teatro Cervantes. Pero lo que pasó con 'Habitación en Roma' ('Room in Rome') no se había visto nunca. Y eso que se presentó fuera de concurso en la edición de 2010. Hasta el pase de prensa, que nunca se llenaba, parecía calle Larios en plena Navidad. Ni una butaca libre. Los palcos llenos. Y todo para ver la última película de Julio Médem. Autor de prestigio. Aunque probablemente también ayudó al 'no hay billetes', la sensual presencia de Elena Anaya y Natasha Yarovenko en los papeles protagonistas y que ambas se tiraban media película encamadas en la habitación del título.
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Pregunta: «Le veo afectado, ¿qué le ocurre?» Respuesta: «No estoy acostumbrado a esto. Era un guión muy bueno y al final ha salido una mierda de película. Lo he visto claramente en la rueda de prensa, a nadie le ha gustado. Lo que me da rabia es que tanto esfuerzo… no sé. Yo me implico mucho en los proyectos y duele». Así empezaba la entrevista a Jordi Vilches tras una tensa y fría presentación a la prensa de 'Propios y extraños' en el año 2010. «Sé que no es una película redonda, pero está hecha de buenas intenciones», admitía el propio director Manuel González al abrir el encuentro con los medios. Con los ojos llorosos ocultos tras unas gafas de sol, Jordi Vilches admitió sus dudas sobre el proyecto con dureza y con una sinceridad apabullante, poco frecuente en este sector. Sus declaraciones fueron las más sonadas de aquella edición.
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17.
Fue la revelación de la edición de 2012. Nadie la conocía, nunca había actuado, jamás había dado una rueda de prensa y se marchó de Málaga con la Biznaga de Plata a la mejor actriz, el cariño del público y el aplauso de la crítica. Carmina Barrios conquistó al Festival de Málaga por su espontaneidad, su naturalidad y su guasa en el debut de su hijo, Paco León, en la dirección. El actor y cómico sorprendió a todos con 'Carmina o revienta', un divertido retrato de su madre que rompía con todos los cánones cinematográficos, un rodaje en familia que provocó muchas carcajadas en el cine y en la sala de prensa. «¿Ha descubierto algo de su hijo?», le preguntaron. «Sí, pues que es 'mu pesao'. Es pesaíllo, la verdad. Todo el rato diciéndome que la toma había salido bien, pero que había que repetir. Si ha salido bien ¿por qué hay que repetirla? Pesaíllo, la verdad«, contestó. «Imagínese que le llama Almodóvar», le comenta un periodista tras ganar la Biznaga. «Todo será negociable. Mi hijo todavía no me ha pagado», confesó entre risas.
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No era ni mucho menos la primera vez de Mario Casas en el festival. El chico de moda llevaba años pisando la alfombra roja de Málaga y desatando la histeria colectiva a su paso. Pero en 2012 todas las previsiones se desbordaron. No venía a presentar película, tan solo un avance de 'Tengo ganas de ti', la segunda parte de 'Tres metros sobre el cielo'. El motivo era lo de menos para las decenas de fans que esperaron durante horas su salida del hotel AC Málaga Palacio. Y cuando apareció, la locura: empujones, gritos y una avalancha de chicas queriendo rozarle. Le tiraron de la chaqueta, del pelo, de lo que pillaran. El actor tuvo que ser protegido por el propio equipo de la película y por la policía que llegó corriendo al ver la escena desde otro lado de la calle. Ya en el coche, las fans se resistían a despedirse de Casas con golpes en los cristales, carreras detrás del vehículo y -cuentan- más de una proposición subida de tono.
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Esta vez no dijo nada, pero fue la imagen de la noche. Pocos meses después de levantar ampollas por su discurso crítico en los Goya contra los recortes en la sanidad y la educación pública, Candela Peña volvía a recoger un premio. La actriz ganaba en 2013 la Biznaga de Plata por 'Ayer no termina nunca' y decidió que un gesto valía más que mil palabras: sobre el mismo escenario del Teatro Cervantes, mientras el público aplaudía, Peña se colocó una cinta adhesiva en la boca a modo de mordaza. Y se marchó con el trofeo. Unas horas antes de la gala de clausura, ya daba alguna pista a la prensa: «No deis tanto pábulo a una tontería que pueda hacer o decir. La Biznaga de Plata la he ganado como actriz, con el sudor de mi frente porque me dejo los huevos haciendo mi trabajo. Os pido un cable haga lo que haga esta noche, como si me desnudo».
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Fue una conquista progresiva. El primer malagueño que alcanzó la sección oficial a concurso fue Ramón Salazar con '20 centímetros' (2005). Tres años después, la Biznaga de Oro era para la cinta 'Tres días', del cordobés F. Javier Gutiérrez y coproducida por la compañía Green Moon de Antonio Banderas.Y en 2014 llegaba la primera cinta rodada en Málaga, dirigida por un paisano y coproducida en la provincia, '321 días en Michigan', la ópera prima de Enrique García que se hizo con dos galardones: el del público y el de actor de reparto ex aequo para Héctor Meres y Salva Reina (que durmió con su Biznaga). Tras esta cinta llegó un auténtico desembarco de películas y/o autores locales en la sección oficial, como 'Maniac Tales', de Kike Mesa; 'El intercambio', de Ignacio Nacho; 'Hombre muerto no sabe vivir', de Ezekiel Montes o 'La casa del caracol', de Macarena Astorga, entre otras.
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Es una de las ruedas de prensa más emotivas que se recuerdan en el Festival de Málaga. Daniel Guzmán presentaba en 2015 su primera película como director, 'A cambio de nada', un largometraje al que había dedicado diez años de su vida y en el que retrataba su difícil adolescencia. Y «la realidad supera la ficción», avisó. Sentado junto a él, con constantes gestos cómplices y de cariño, su abuela Antonia, a la que su nieto convirtió en actriz de la noche a la mañana. La escena estaba llena de ternura y de emoción. Con la voz rota, el actor confesó que aquel era «uno de los días más importantes de su vida» y, sin duda, «el más especial». «Lo dejé todo por esta película», explicó. Fue su «catarsis», una manera de «soltar lastre» de una etapa complicada. «Me he quedado en paz con muchas cosas mías personales», admitió. Su abuela Antonia contó que le preocupaba no memorizar los textos, que disfrutó del rodaje y que aprendió cosas nuevas de Daniel. «Te he visto mucho más inteligente», le dijo.
22.
Salió andando de la puerta de su casa en la calle Alcazabilla para el primer evento del día: una rueda de prensa justo enfrente, en el cine Albéniz. Antonio Banderas reapareció en 2017 en Málaga dos meses después de sufrir un infarto. La excusa era la Biznaga Honorífica que le concedía el festival, pero el trasfondo era más profundo. Había vuelto a Málaga tras el aviso que le dio la vida y ya no quería marcharse. Fueron 40 minutos emocionados en los que ya avanzaba su intención de quedarse y de hacer teatro. A finales de ese mismo año se anunciaría el proyecto del Teatro del Soho. En aquel acto habló con la voz entrecortada, con un nudo en la garganta. Y lo mismo horas después frente a un Teatro Cervantes abarrotado que le dedicó una de las ovaciones más largas e intensas que se recuerdan.
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23.
Además de recoger el premio Málaga Diario SUR en 2018, el director mexicano Guillermo del Toro tuvo como cicerone por Málaga a Santiago Segura, que le hizo pasar unos «días peritas». Al director de 'La forma del agua' y 'El laberinto del fauno' se le antojó una horchata, así que su amiguete Segura se plantó en Casa Mira de calle Larios. «Recuerdo bien el nombre porque llegué y ¡me dieron el número 66 cuando iba por el 4! Al poco una de las chicas me reconoció y me pidió una foto; le dije que me la hacía si me colaba...», confiesa con su toque cómico el creador de Torrente. Al final logró su litro de horchata. «¡Es lo que más le gusta de España a Guillermo! Y, ojo, que la de Casa Mira no le tiene nada que envidiar a otras». Todo un guion para una película de Berlanga y Azcona.
24.
Con el tiempo se acostumbra uno, pero el Málaga Palacio se convierte en el Málaga Palace cuando llega el festival. Allí no solo se alojan los actores desde sus primeras ediciones sino que muchas productoras instalan sus espacios para las entrevistas y su terraza se llena de periodistas de toda España que siempre hablan del hotel como el «palace». Así parece más glamouroso aún y lo define a la perfección ya que las mejores fotos de los invitados del certamen siempre se han hecho desde la cubierta, con la torre de la catedral o el mar como fondo. Hasta que se optó por llevar el 'photocall' al Muelle Uno y 'vender' el mar de Málaga -como hacían San Sebastián o Cannes- como decorado de las instantáneas en lugar de ese panel con patrocinadores que se ponía en el Cervantes, las fotos y entrevistas de altura siempre se han hecho en el 'Palace'. Y se siguen haciendo.
25.
El de Málaga fue el primer festival que se cayó de la agenda en marzo de 2020: el confinamiento se decretó justo cuando se tenía que estar celebrando la vigésimo tercera edición. Y fue el primero en volver. Con todo en contra y en un contexto de absoluta incertidumbre, el Festival de Málaga dio un paso al frente y celebró del 21 al 30 de agosto un evento prudente y seguro que sirvió de ejemplo a todos los que vinieron después. Prescindió de la alfombra roja, de las fiestas y de los encuentros multitudinarios. Las ruedas de prensa se trasladaron al patio de butacas del Cervantes para evitar aglomeraciones, se potenció el 'streaming' y se distribuyeron mascarillas entre la prensa (el diseño de Javier Calleja fue un éxito). Y, además, se intensificó la limpieza de la sala, había aforos reducidos, toma de temperaturas, entradas nominativas y todo un extenso protocolo que logró que el certamen se clausurara sin un solo brote de Covid.
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