Borrar
La Peña La Paz es una de las más grandes del Real. Foto: ÑITO SALAS / Vídeo: CLaudia San Martín

Las peñas y su ambiente familiar, el alma máter del real

Constituyen una parte fundamental del Cortijo de Torres, donde mayores y pequeños se encuentran durante todo el día para almorzar o cenar

Martes, 16 de agosto 2022, 00:24

Son el alma el real, un espacio de refugio, donde uno sabe que siempre estará en familia, donde los precios populares no engañarán al bolsillo, donde las malagueñas suenan a todo volumen y hay mujeres vestidas de flamenca bailando con mucho desparpajo.

Las peñas, repartidas por las tres calles del Cortijo de Torres, abren sus puertas de las primeras cuando empieza el día en el real: a eso de las 12 horas, en La Solera, una peña del barrio de la Luz, ya tienen a punto antes del mediodía todo lo necesario para funcionar hasta las cuatro de la mañana y, además, con cocina 'non-stop'. Francisco Flores, el presidente de este espacio situado cerca de la Avenida de las Malagueñas cuenta que desde hace 35 años suman esfuerzos para que su barrio esté representado en la gran Feria de Málaga. «Nosotros no somos feriantes, somos de barrio, y esto es muy familiar, de niños, abuelos y padres. La barra y la cocina la llevan los vecinos y los precios... Pues como en el barrio, intentamos mantener la esencia de peña, que no se convierta en una discoteca», relata.

Esta es la idea principal de todas estas casetas populares: que el ambiente sea el idóneo para pasar un día agradable rodeado de la familia, que la comida no pierda calidad y que los precios no se suban a las nubes, pues quienes suelen acudir a estos espacios son también vecinos de los barrios cercanos que conocen bien el género que tienen en sus cartas. Al menos es lo que ocurre en la Peña El Bastón, un lugar con medio siglo de existencia en la barriada de Sixto, cerca de la Paz. Sonia Fuentes, su presidenta, es quien tomó el relevo cuando su padre le inculcó el amor por este tipo de vida y de hacer barrio. «Para mí es un orgullo estar en la calle Rafael Fuentes, mi padre, que fue uno de los fundadores de la peña. Cuando tengo momentos de agobio salgo, miro el cartel donde pone su nombre, el de la calle, y le pido que me dé fuerzas», relata esta mujer, quien reconoce que los demás peñistas tampoco han olvidado a su padre, fallecido en 2005 y apodado Rafael 'El Primo'.

Sonia Fuentes, a la izquierda de la imagen, junto a sus amigos. ÑITO SALAS

Alegría

En su caseta se palpa la alegría al entrar: largas mesas de familias escogen este espacio para el almuerzo, como la de Sabela Puyol, que aunque no conocían esta peña comieron «de lujo» mientras hacían cuerpo para disfrutar de la tarde noche en el real. En cuanto a los números Fuentes explica que el beneficio es mínimo tras la feria, pero merece la pena por seguir con una tradición «preciosa» que les inculcaron sus mayores y que esperan que tomen las siguientes generaciones para que no se pierda la alegría de las peñas. «Económicamente no merece la pena, porque es lo comido por lo servido, pero como peña tenemos que ponerla y disfrutarla. Llevamos todo el año esperando esta alegría, como para no dársela a nuestros vecinos», recalca con entusiasmo.

En la Peña Palestina, su presidenta, Lucía Vidal, está entre los fogones para sacar el servicio del mediodía adelante, y aunque le cuesta salirse de la cocina para atender esta entrevista, saca las berenjenas del fuego y se desprende de su delantal por unos segundos mostrando una gran sonrisa. «Intentamos ser agradables con los clientes, dándoles buena comida a buenos precios. Somos gente de barrio, campechana y agradecida, los precios son populares y aunque ha subido todo nosotros hemos intentado mantenerlos. Quizás hemos subido a algunos platos unos 50 céntimos, pero es algo irrelevante», explica, señalando lo barata que ofrecen las bebidas: 1,50 euros las cervezas y los refrescos o 4,50 euros las copas.

Para Vidal lo más difícil no será terminar esta feria sin perder la cordura, sino ver qué hacen el año que viene. «Los jóvenes ya no quieren seguir con las peñas y nosotros estamos mayores. No sabemos qué haremos», cuenta la presidenta de este espacio situado en Carranque, en la conocida calle Palestina.

Una de las casetas más grandes, vistosas y con una programación a la altura de los recintos municipales es la Peña La Paz, con más de 250 socios y actividades diarias con mucha variedad. Mayte Artero, la vicepresidenta, explica que por esta caseta pasan a la hora de comer más de 2.000 personas buscando el fresquito de su espacio climatizado, sus platos «exquisitos» y las actuaciones que ofrecen de baile y cante. Además de ello, tienen una gran tradición organizando eventos de todo tipo: bailes de reconocidas escuelas malagueñas, una cena de gala para entregar sus premios Andaluces de Primera o un encuentro de coros y grupos rocieros que será el viernes 19 y sábado 20 de agosto. Desde la peña hacen hincapié en lo singular de su cena de gala, pues confirman que hoy «vestirán las mesas muy bonitas» y que entregarán premios a personalidades malagueñas como el viceconsejero Víctor González, el concejal Luis Verdes o la asociación La Unión de Ciudad Jardín.

Aunque cada vez quedan menos peñas en el real su esencia sigue intacta y sus promotores esperan mantenerla, pues se deben a sus vecinos y a quienes confían siempre en almorzar, merendar o cenar en familia.

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

diariosur Las peñas y su ambiente familiar, el alma máter del real