«A mí es que el protagonismo... Si estoy detrás, mejor, porque a mí lo que de verdad me gusta es ayudar». Isabel Sánchez comparte la confesión mientras una compañera de instituto traduce al lenguaje de signos y ya el mero hecho de ofrecer esa confidencia hace que el rubor vuelva de nuevo a sus mejillas. En apenas media hora se ha puesto colorada media docena de veces y cuando le comentan su timidez, se pone más roja todavía. Isabel levanta los hombros en señal de excusa y regala una nueva sonrisa. No estaba muy convencida de tener esta charla, pero la ha animado Carmen Máximo. Pasó lo mismo cuando Adelante confeccionaba la candidatura malagueña para estas elecciones en Andalucía. Máximo es la cabeza de cartel y Sánchez ocupa el puesto número 15. Aceptó, de nuevo, «por ayudar»; en concreto, por ayudar a Carmen.
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«Carmen me animó y ella para mí es un ejemplo en muchos sentidos. Fui alumna suya en cuarto de ESO y quería apoyarle de alguna manera en esta nueva aventura», ofrece Sánchez, que cuenta con tres ciclos de grado superior cursados en el IES Jesús Marín de la capital, donde Máximo es profesora de apoyo desde hace más de dos décadas para los alumnos con problemas de audición y lenguaje. Sánchez sufre pérdida de audición profunda desde la niñez y justo las personas que están en una situación como la suya representan otro de los motivos por los que accedió a ingresar en la lista malagueña de Adelante Andalucía.
«Quería apoyar a Carmen, pero también y sobre todo a las personas sordas. Me gusta estudiar, me gusta mucho, pero también me estoy formando tanto porque apenas existen trabajos para las personas como yo y por eso muchas de ellas se desaniman y acaban pensando '¿Para qué voy a estudiar, si al final voy acabar siendo limpiadora?'», reflexiona Sánchez. Y casi de inmediato, matiza en una acotación eléctrica: «Con todo el respeto y el cariño a las limpiadoras, eh, que son maravillosas». Y suspira entre el agobio y el alivio.
Sánchez, malagueña de 36 años y madre de Sofía, una niña de 5 años, quiere romper esa baraja de la brecha laboral de las personas con problemas de audición y hace de esa lucha una de las banderas de su compromiso político. «Me siento fuerte y estoy muy orgullosa de haber dado este paso», sigue Sánchez, que vuelve a reservarse un papel en el segundo plano de la campaña. «Yo casi prefiero repartir propaganda, hablar con la gente... Ayudar en lo que sea, vamos», ofrece con timidez cuando le preguntan si se ve dando un mitin.
Pero esa candidez se transforma en una pasión más íntima cuando regresa el asunto de la inserción laboral de las personas con necesidades especiales y el poco espacio que estas reivindicaciones ocupan en los programas de algunos partidos. «Es que parece que no existimos ni en campaña... ¡Y mira que se escucha de todo! Estamos preparados. Mucho. Sólo necesitamos que nos dejen demostrarlo», zanja con movimientos enérgicos en lenguaje de signos. Sin ir más lejos, ella ha completado los ciclos superiores de Documentación Sanitaria, Prótesis Dental y Administración y Finanzas en el IES Jesús Marín donde también es monitora de comedor.
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¿Y vivir de la política? Entonces Sánchez sonríe de nuevo, entorna la mirada y cierra: «Mejor encuentro primero un trabajo en algo de lo mío...».
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