Los alquileres de corta temporada están aumentando su presencia en el mercado inmobiliario en detrimento de los arrendamientos permanentes, según alerta un informe del portal ... inmobiliario Idealista. En el primer trimestre el peso de este tipo de alquileres ha llegado a ser del 13% en la capital malagueña, tras experimentar un crecimiento interanual del 79%. Actualmente, según dicha plataforma hay 930 viviendas en alquiler disponibles en la ciudad, por lo que aplicando dicho porcentaje, resulta que 120 de ellas se ofertan por contratos de menos de un año.
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Los propietarios que optan por esta fórmula de arrendamiento tienen dos motivaciones principales: esquivar las limitaciones (de precio y de otros tipos) que establece la Ley de Vivienda y protegerse frente a los inquilinos morosos. Además, aprovechan una demanda de alquileres por meses que está vinculada con el fenómeno del teletrabajo y los nómadas digitales. Lo hacen pese a la desventaja de no poder acogerse a los incentivos fiscales que sí brinda el alquiler permanente.
De otra parte están los inquilinos, que en muchos casos se ven forzados a aceptar contratos por meses aunque lo que busquen sea una vivienda permanente, ante la inexistencia de alternativas en un mercado fuertemente desequilibrado como es el de Málaga capital en la actualidad.
Inmaculada Vegas, socia de la agencia inmobiliaria Rentacasa, confirma esta tendencia. «Muchos propietarios prefieren hacer contratos de seis, nueve u 11 meses, aunque se queden sin desgravación fiscal, para cubrirse las espaldas frente a problemas con inquilinos morosos», afirma. Y ello pese a que, según ella, existen herramientas para protegerse frente a la morosidad y la 'inquiocupación' en el alquiler de larga temporada, como los seguros y los avales. «Los seguros de impago ya se han vuelto imprescindibles; en el 90% de los alquileres se incluyen», afirma Vegas.
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Según Idealista, el alquiler de temporada ha copado ya el 11% del mercado en las capitales españolas tras experimentar un incremento interanual del 56%. En este mismo periodo, la oferta de alquileres permanentes se ha reducido de media un 15%. No obstante, Málaga es una de las pocas ciudades donde este 'stock' no ha disminuido, sino que ha aumentado ligeramente: ahora hay un 2% más de viviendas ofertadas que hace un año en la ciudad.
San Sebastián y Barcelona son las ciudades donde más peso alcanza el alquiler de corta temporada: el 30% de las viviendas disponibles en su plataforma se rigen por esta fórmula. En Cádiz también es alto el porcentaje: del 21% del total. Les siguen Badajoz (18%), Madrid (15%), Valencia (13%) y Málaga (13%). Por debajo de esta cifra se encuentran los mercados de Palma, Santander y Bilbao (con el 11% en los tres casos).
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Por el contrario, en las zonas menos tensionadas esta modalidad temporal es prácticamente inexistente, ya que en cinco capitales el peso de la misma sobre el mercado ronda el 0%. Se trata de las ciudades de Soria, Lugo, Ceuta, Ourense y Guadalajara. Con el 1% se encuentran las capitales de Ciudad Real, Melilla, Teruel y Palencia.
Entre los grandes mercados el mayor incremento de la oferta de temporada se ha dado en Palma y Málaga, que cuentan con un 79% más que hace un año, seguidos por San Sebastián (77%), Sevilla (74%), Valencia (62%), Madrid (56%) y Barcelona (53%). En Bilbao, por su parte, la oferta de alquileres temporales ha crecido un 49% en los últimos 12 meses, mientras que se ha incrementado un 29% en Alicante.
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Los incrementos de oferta de este tipo más espectaculares se han dado en pequeños mercados donde este fenómeno era hasta ahora prácticamente inexistente y en los que la aparición de un puñado de anuncios ha provocado subidas muy pronunciadas. Son los casos de Badajoz (2.560%), Cáceres (800%), Huelva o Lérida (650% en ambos casos). Por el contrario, en cuatro capitales los alquileres temporales se han reducido durante este año: Lugo (donde han desaparecido), Teruel (-67%), Palencia (-33%) y Ávila (-33%).
En paralelo a estos crecimientos, los alquileres de larga estancia siguen cayendo en este último año en los principales mercados. El mayor descenso se da en Bilbao (-33%), seguido por Sevilla (-27%), Madrid (-24%), San Sebastián (-22%), Palma (-20%) y Barcelona (-15%). Aún así, dos grandes mercados han visto cómo su oferta crecía ligeramente: Valencia (4%) y Málaga (2%), mientras que en Alicante se ha mantenido estable. Entre el resto de ciudades la mayor caída se ha dado en Córdoba (-66%), Oviedo (-46%), Palencia y Ávila (-41% en ambos casos), mientras que las mayores subidas se han producido en Cuenca (35%), Girona (23%), Soria (17%), Almería (15%), Huelva (13%) y Teruel (11%).
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Para Francisco Iñareta, portavoz de idealista, «los datos del primer trimestre siguen poniendo de manifiesto que legislar de espaldas a los propietarios acaba destruyendo el mercado. Las medidas adoptadas en materia de alquiler han trasladado la oferta del alquiler permanente al alquiler de temporada, una formula perfectamente legal pero que viene a dificultar aún más el acceso a la vivienda de las personas y las familias más desfavorecidas. Resulta obvio ya que el origen de los problemas de alquiler no está en los precios, sino en el enorme déficit de oferta, lo que genera tensiones en los precios y ansiedad en las familias que comprueban la dureza de la competencia con decenas de familias. La situación exige un reequilibrio en las relaciones de propietarios e inquilinos que aflore mucho producto al mercado y permita que la situación se normalice».
Los alquileres de temporada son aquellos que no se destinan a satisfacer una necesidad permanente de vivienda, sino que sirven al alojamiento durante un periodo de tiempo muy concreto (por lo general, inferior al año). Se rigen por la voluntad de las partes, la Ley de Arrendamientos Urbanos y el Código Civil. Estas viviendas quedan fuera del ámbito de aplicación de la reciente Ley de Vivienda, por lo que no se ven afectados, entre otros aspectos, por las limitaciones en las actualizaciones de la renta o las prórrogas extraordinarias del contrato. Esto ha provocado que su impacto haya sido mayor en los grandes mercados y, sobre todo, en aquellos en los que los gestores públicos han anunciado su interés por aplicar un efectivo control de precios (particularmente, en las llamadas zonas tensionadas).
Anteriormente dirigido principalmente a estudiantes de máster, profesionales temporales y viajeros de negocios, este tipo de alquileres ha visto ampliada su demanda gracias al teletrabajo y al surgimiento de los nómadas digitales. No obstante, también personas con voluntad de encontrar una vivienda permanente se ven obligadas a aceptar contratos de temporada ante la fuerte escasez de alquileres que aqueja a las principales ciudades del país.
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