EUROPA PRESS
Domingo, 9 de febrero 2020, 13:13
La firma de I+D Aganova, con sede en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) de Málaga, -junto a la multinacional Grupo Suez- revisará la red de suministro de agua potable de Catar con una patente única para la detección de fugas de agua.
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En concreto, se llama 'Nautilus' y su tamaño no es más grande que el de una pelota de tenis. Se trata de un innovador sistema que permite la introducción en tuberías (no las de los hogares) de una esfera que, dotada de unos sensores acústicos, es capaz de detectar todas las fugas o bolsas de aire de una red de abastecimiento a través del sonido y transmitir su ubicación en tiempo real
En breve viajará a una de las zonas más áridas del planeta para verificar cientos de kilómetros de tuberías en un país en el que el agua es más que un bien preciado. Esto después de que la firma propietaria de la innovación, Aganova, junto a la multinacional Grupo Suez, y en pugna con los 'gigantes' del sector, haya ganado un concurso público para la revisión de la red de transporte de agua potable en Catar.
El proyecto adjudicado supone la revisión de entre 700 a 1000 kilómetros de tuberías en los próximos tres años. El organismo público operador del sistema de distribución para el sector de electricidad y agua de Catar, Kharamaa, inició a principios de 2018 un proceso de actualización de sus redes con el objetivo de mejorar el rendimiento y reducir pérdidas.
En el marco de este proyecto, Kharamaa ha elegido a Grupo Suez y a la malagueña Aganova, propietaria de Nautilus, para llevar a cabo el proceso de revisión de redes.
El sistema 'Nautilus', mínimamente intrusivo y altamente eficaz, ya había obtenido importantes contratos tanto dentro como fuera de España. Colombia, Chile, Alemania, Cuba, EEUU, Canadá, Taiwán ya habían optado por la contratación de este servicio, si bien según Agustín Ramírez, CEO de Aganova, «es este contrato en Catar el que marcará el despegue definitivo de la empresa».
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Los trabajos de revisión, que comenzaron hace unas semanas, se prolongarán hasta 2022. Durante este tiempo, equipos de técnicos tanto de Málaga como de Catar recorrerán las redes con el objetivo de maximizar el aprovechamiento de los recursos hídricos del país.
Las tuberías de gran diámetro son las responsables de llevar recursos, como el agua, desde los lugares de extracción hasta el consumidor final. Generalmente estas reservas hídricas están lejos de los lugares de tratamiento y consumo. A lo largo de esas grandes distancias puede haber pérdidas o cualquier otra incidencia que derive en fallos en el la totalidad del sistema.
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De forma general, los operadores de agua gastan alrededor del 22% de sus beneficios en renovar e invertir en nuevas infraestructuras, un coste que se transfiere directamente a los consumidores. Según un estudio de Frost & Sullivan «los ingresos del mercado de soluciones de gestión de fugas de ANC (Agua No Contabilizada) aumentarán de 850.5 millones de dólares en 2018 a 1594.3 millones en 2025».
De acuerdo con un estudio del Banco Mundial «el coste total que soportan las empresas de servicios de agua provocado por el ANC puede ser estimado en 141.000 millones de dólares al año y dos terceras partes de este gasto tienen lugar en el mundo desarrollado».
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Así, de acuerdo a los datos de este informe, al menos 90 millones de metros cúbicos se pierden diariamente en fugas, lo que equivale a aproximadamente 6.000 millones de dólares y al agua que consumirían 300 millones de personas.
De igual modo, si se tiene en cuenta la media europea de consumo de 160 litros por persona y día, 201 personas podrían ser abastecidas con la cantidad de agua que se pierde en una simple fuga de 5 mm de diámetro en una red con una presión de 5 bares. Si usamos la misma referencia y el precio medio del metro cúbico de en Europa (2,12 euros/ metro cubico), la misma fuga antes mencionada puede suponer una pérdida para la empresa de 24.885,41 euros al año.
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Además de las importantes consecuencias medioambientales y económicas, las fugas pueden derivar en accidentes: Roturas, cortes del suministro y, en las circunstancias más graves, explosiones e inundaciones.
La resolución de problemas en redes de transporte debe superar diferentes obstáculos. Los principales, longitud y diámetro. Dichas redes cubren grandes distancias y pueden estar enterradas a gran profundidad con puntos accesibles alejados entre sí. Estas variables dificultan las soluciones que podrían implementarse desde el exterior, ya que sólo pueden obtener datos desde la cercanía a esos puntos accesibles.
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Otro factor que dificulta las tareas es el diámetro de estas arterias ya que la mayoría de los sistemas del mercado para detección de fugas se basan en la escucha de los sonidos que éstas producen y la rigidez estructural de las mismas impide que las vibraciones pasen o que sean demasiado leves como para ser detectadas.
La innovación que aporta Nautilus es que es capaz de superar los obstáculos anteriormente mencionados porque trabaja desde el interior de la tubería lo que aumenta su efectividad y la exactitud de los resultados que envía. De la misma forma, puede recorrer de manera autónoma hasta 35 kilómetros solventando las dificultades de accesibilidad a la red.
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