Jueves, diez de la mañana, día lectivo en Málaga, y dos equipos foráneos en la pista de unos cuartos de final de la Copa Davis de tenis. ¿Cómo se llena entonces un pabellón de diez mil sillas? La respuesta está en los centros escolares. Cerca de tres mil adolescentes de diferentes colegios de la capital poblaron todo el anillo superior del recinto, y de nuevo se mantuvo el pabellón casi al límite de su ocupación en estas Finales de Málaga del torneo (datos oficiales: 7.956 personas el martes y 9.486 el miércoles), que de momento continúan siendo un éxito organizativo. Este jueves, de paso, se hizo cantera entre los aficionados.
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Tres centros de la Fundación Victoria (San José Obrero, Padre Jacobo y Cardenal Herrera Oria), Lope de Vega, Limonar, IES Litoral y Gibraljaire, entre otros, hicieron acto de presencia, y el entorno del pabellón se pobló de autobuses. Quizás uno de los casos más llamativos fue el del Cooperativa Gibraljaire, centro de Secundaria que desembarcó con más de 400 escolares. Lo más curioso fue el método de transporte elegido, el metro. Se desplazaron a pie desde Miraflores de los Ángeles hasta Carranque a pie, y allí tomaron el suburbano. Un desplazamiento sostenible y educativo, al familiarizar a los niños con el transporte colectivo como solución natural ante el tráfico y la polución en las grandes ciudades.
Más fácil lo tuvieron los cerca de 90 niños de 3º y 4º de ESO del IES Litoral, a unos pasos del Carpena. Del centro célebre por haber albergado al campeón de Europa Alberto Díaz se vio hasta algún escolar con un chándal de Italia, acorde a la cita. Además, en el exterior del recinto se repartieron banderines de Italia y Estados Unidos, libre elección, y los jóvenes apoyaron a uno u otro equipo en la pista.
Italia no necesitaba en realidad más gargantas gritando en el Carpena. El apoyo lo tenía de serie, con una estruendosa tamborrada tras su banquillo. Hubo muchos 'tiffosi', y a fe que lo notó su combinado, que eliminó a Estados Unidos contra pronóstico.
Pero si en estas Finales apenas se han visto australianos o estadounidenses, quizás por la distancia, sí que ha habido en buena cantidad canadienses. Hubo muchas banderas rojiblancas, más que alemanas, pese a la amplia colonia teutona en la Costa del Sol, sobre todo en su franja oriental (Torrox). Y se pudieron oír con estrépito sus aplaudidores.
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Como si la jornada comenzara de cero hubo que vaciar el recinto entre una eliminatoria de cuartos y otra. La segunda y última del cuadro comenzó a las 17.25, con casi hora y media de retraso sobre la previsión inicial y de nuevo con las gradas repletas y vibrando con un gran tenis.
En todo caso, queda la impresión de que el formato de competición podría ajustarse a una semana completa, de lunes a domingo, para encajar una serie por día. Seguramente, la necesidad de conceder margen a los tenistas en activo en la semana previa puede estar en el origen de esta decisión estratégica.
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