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marina rivas
Martes, 9 de junio 2020, 00:13
Se han propuesto llevar la contraria a los turistas. Mientras muchos de estos ya planean sus vacaciones en la Costa del Sol, los jugadores de pádel más destacados de la provincia ya están, se han trasladado o piensan hacerlo en los próximos días a la capital española. Allí reside desde hace años la ex número uno mundial Carolina Navarro, junto a su compañera de juego Ceci Reiter, con la que también ha pasado la cuarentena. Por suerte para ambas, aunque Madrid lleve algo de retraso en el proceso de desescalada, hace dos semanas retomaron el contacto con la cancha. También regresó a los entrenos hace tiempo Álex Ruiz, el jugador malagueño mejor posicionado del 'ranking' masculino del World Padel Tour (WPT). Lo hizo en su Alhaurín de la Torre natal, pero hace sólo unos días volvió a la gran ciudad, donde se reunió con su equipo para iniciar la puesta a punto.
La misma hoja de ruta de Ruiz la seguirá la joven Bea González, que se entrena en Málaga mientras acaba el curso universitario. Sin embargo, lapromesa ya estructura su calendario para regresar a la capital (a la que se mudó en 2019) antes de finales de este mes de junio, por supuesto, también para reencontrarse con su compañera esta temporada, la número uno de la pasada campaña, Marta Ortega. En los entresijos del mundo del pádel hay un aliciente extra para que tanto los malagueños como otros muchos palistas destacados estén haciendo las maletas rumbo a Madrid. Y es que el WPT ya estudia su vuelta a la competición con al menos un torneo, a puerta cerrada, entre finales de este mes y principios de julio. Incluso, se perfila el Madrid Arena como sede del mismo, con el objetivo de mejorar la preparación de los jugadores cara a las pruebas que sí que estaban planteadas en el calendario.
Málaga podría tener un papel especial en este circuito mundial, porque el Martín Carpena podría ser el encargado de dar el pistoletazo de salida a la 'nueva temporada', tras haberse disputado sólo una de las citas previstas (el Master de Marbella). El Ayuntamiento de la capital continúa en conversaciones con el WPT cara a su probable disputa, el primer fin de semana de agosto y con público (aunque con aforo limitado). Su celebración sería una meta motivacional extra para los malagueños. Aunque más que la motivación, lo que más está pesando estos días de vuelta a la actividad son las molestias musculares. Así lo recuerda Navarro: «El primer día que fui a correr fui a un bosque con desniveles y me lesioné. Tenía unos dolores en la cadera por los que no me podía ni mover, pero me recuperé dos días antes de poder ir a las pistas. Ya en pista recuerdo que se me cargó el brazo y me vi más lenta de piernas. No me reaccionaba el cuerpo por mucho que me entrenase en casa, pero ya evoluciona todo superbien».
Una normalidad relativa. Como en cualquier otro deporte, en el pádel también tendrán que lidiar con un nuevo horizonte presupuestario. Estos días, el WPT también trabaja en la reducción de la cuantía de los premios, así como en los fijos de los jugadores (se otorgan por 'ranking'). Aunque al menos los malagueños empatizan con la problemática.«Todos hemos tenido que poner de nuestra parte y hacer un esfuerzo para que ellos también puedan sacar el circuito adelante, con algunas condiciones. Lo importante es que esto salga, que se vuelva a jugar», aclara Navarro. En la misma línea se posiciona Ruiz: «Los jugadores vamos a ayudar un poco para que podamos salir adelante. Cualquier competición y cualquier ámbito laboral van a notar cambios en sus presupuestos. Son momentos difíciles».
La pasada semana, Ruiz cogió su coche rumbo a Madrid. Su compañero, Martín Sánchez Piñeiro, continúa en Galicia aunque previsiblemente se reunirán pronto. El caso del alhaurino es curioso: regresa a la capital tras haber dado positivo en anticuerpos. Fue una extraña sorpresa. «Mi hermano y yo hemos pasado el virus de forma asintomática. No sabemos cómo lo pillamos. Hemos convivido dos meses con mis padres y nadie ha sentido nada. Mi hermano tuvo que hacerse el test para el trabajo, salió positivo y ya nos lo hicimos todos. Mis padres dieron negativo y yo di positivo en anticuerpos y negativo en contagio», explica, todavía asombrado.
No se lo explica, además por la tensión añadida de formar parte de la población de riesgo por la diabetes.«Noté una variación en los niveles de insulina brutales, pero no sé si sería por eso o por la inactividad. Lo achacaba a eso, pero ahora no lo sé. Algún día sí me dolió la cabeza, pero nada fuera de lo común; todo muy raro», apunta ahora. Aunque su vida ha cambiado tanto los últimos días que este suceso ha quedado ya en el plano anecdótico. «La vuelta está siendo complicada: hay dolores, contracturas… Es que han sido 68 días parado. Pasar ahora a la actividad alta es un cambio radical. Me duele todo, no sé ni cómo ando», bromea. Su máximo anhelo es competir, y lo antes posible, que vuelvan los objetivos para optimizar el entrenamiento físico y mental.
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