Tras un Campeonato de España absoluto en Pista Cubierta en el que volvió a evidenciarse la falta de referentes malagueños en la élite del atletismo, ... sólo un deportista de nuestra tierra volvió a hacerse hueco en un podio, el mismo que lo viene haciendo desde hace años. Hablamos del nerjeño de 25 años Isidro Leyva, que tras superar un invierno aciago y oscuro, volvió a salir a la luz para volar sobre el listón de la pértiga. No logró revalidar su título, para ello le faltaron cinco centímetros, pero con su registro de 5,50 metros mejoró su marca de la temporada y sobre todo, recuperó la ilusión. Su bronce le supo a oro.
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Estos últimos meses, el joven axárquico y residente en Almería, donde se entrena junto al técnico nacional Antonio Orta, han sido un completo calvario. Las lesiones volvieron a aparecer en su currículo… Esta vez, una rotura del psoas (músculo lumbar), lo que le obligó a pasar las navidades recuperándose y a retrasar su campaña invernal. Reapareció en la pista cubierta de Antequera, pero en Gallur (Madrid), volvió a sentir su potencial. Incluso, intentó batir su marca y saltar sobre los 5,60 metros, pero se le acabó resistiendo, al igual que a los competidores que consiguieron el oro y la plata.
Pero no sólo esta lesión (de la cual ya se ha recuperado) lastró su invierno. Leyva relata que también ha pasado por un gran vacío emocional que, incluso, le llevaron a plantearse el colgar 'los clavos'. «El invierno se fue torciendo un poco por la falta de ayudas, recursos y por mis pensamientos negativos… Sinceramente, tenía ganas de retirarme. No le encontraba mucho sentido a seguir», reconoce. Y es que hay que destacar que Leyva, el único medallista nacional absoluto malagueño asentado en la élite desde hace años, no cuenta con ningún tipo de beca, subvención, ni patrocinio, más allá de una ayuda que le concede su propio club, el Trops Cueva de Nerja, lo que le supone un impedimento diario.
Por ejemplo, para financiar viajes de competición, equipamiento, o incluso sus sesiones del psicólogo, Paulino Granero, al que lleva 7 años acudiendo. Por falta de presupuesto, tuvo que dejar de acudir a su consulta un tiempo, y eso le acabó pasando factura. «Lo acusé muchísimo, no puedo dejarlo, siento que toqué fondo en el tiempo que no estuve con él, sentía cierto descontrol en mi cabeza, necesitaba sacar ciertas emociones. Desde que volví con él, me siento mucho mejor, con ciertas pautas que me dio, me ayudó muchísimo a retomar el camino», se sincera el nerjeño.
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Cambio de rumbo
Por fortuna, recuperó la ilusión. «Al final, gracias a mi entorno familiar, mis amigos, mi entrenador, 'fisio' y psicólogo, retomé las ganas de seguir entrenando y compitiendo, porque había tocado fondo. Esta medalla que he ganado ahora, para mí, es gasolina con este viaje», reconoce. Aún se muestra afectado, pero al verse capaz de competir de nuevo por ser el mejor del país, afloró en él ese sentimiento de ambición. «Tengo claro que quiero seguir y afronto el aire libre con muchas ganas. El objetivo de este año es llegar a la Copa de Europa de selecciones, intentar ser muy dominante desde el primer torneo, ponernos las pilas e intentar saltar lo antes posible el 5, 55, 5,60 o incluso el 5,65», apunta.
Y para ello, ¿cuál será su hoja de ruta en los próximos meses? Leyva explica que realizará diversas concentraciones en otros países para impregnarse de otros conocimientos técnicos, además y participará en diversos mítines internacionales para seguir sumando puntos en el 'ranking'.
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Tiene sus objetivos ya fijados y mantiene una meta clara, tanto a corto plazo con esa Copa de Europa de selecciones nacionales, como a largo, con Los Ángeles 2028. Por ello, el malagueño lanza un mensaje para todo aquel que quiera y pueda ayudarle económicamente a impulsar su carrera: «Aquí tienen a un deportista que lleva muchos años luchando por su sueño, que es ir a unos Juegos Olímpicos. He luchado y nunca he ido como favorito a pesar de haberlo ganado casi todo, he sido campeón de España de todas las categorías, y pido ayuda para que, en los siguientes cuatro años, me ayuden a conseguir mi sueño de ser olímpico. Todo aquel que me quiera apoyar, aunque sea con 10 euros, lo llevaré siempre en el corazón porque me ayudará a conseguir este sueño. Sería una alegría que alguien confiase en mí».
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