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El deporte femenino de la provincia avanza gracias a jugadoras como ellas, que con esfuerzo, complicidad y mucho talento están a sólo un paso de ... hacer historia en Málaga, porque hasta la fecha la provincia nunca ha contado con representación femenina en la Superliga 2 de voleibol, la segunda categoría nacional. Un proyecto por el que se decidió apostar hace sólo tres años y que ha crecido de una manera exponencial, pasado desde la Primera Andaluza a luchar por la fase de ascenso a esta categoría de plata en España. Un hito que no ha sido sencillo para un joven y novato Fuensanta Pizarra.
En Pizarra se respira voleibol. No en vano, su club lleva desde 1988 expandiendo este deporte en la localidad como si de una religión se tratase. Ha creado escuela (son unos 150 jugadores y jugadoras en el club en la actualidad, ha exportado grandes talentos e incluso ha conseguido que se construya un pabellón orientado a este deporte, una instalación que lleva el nombre del exmalaguista Dani Pacheco y en la que quizás dentro de poco puedan convivir dos equipos nacionales. El conjunto sénior femenino quiere seguir los pasos del masculino, ahora en la Superliga 2. Precisamente uno de sus jugadores, que desde hace años compite a un alto nivel tanto en pista como en playa, ha sido uno de los grandes impulsores del éxito que ahora vive el equipo de féminas.
Manu de Amo tomó las riendas del proyecto sénior desde su reacción y, tras ascender a Primera Nacional el pasado curso, este año ha conseguido que el equipo sea líder de la liga regular, líder de la liga por el ascenso (la segunda parte de la competición) y que, a falta de tres jornadas para que esta concluya, el Pizarra ya se haya clasificado matemáticamente para pelear en la fase de asenso final. Seis equipos de toda España que lucharán, del 22 al 24 de abril, en una sede única, por las dos plazas (a priori) para la Superliga 2. «Para ser el primer año en que estábamos en liga nacional y fue por probar a ver cómo se nos daba, fíjate», cuenta orgulloso el técnico madrileño de nacimiento pero criado en Málaga. «Nunca ha habido un equipo femenino malagueño en la Superliga 2 y estamos haciendo ya historia con un grupo además muy joven, en el que la media es de unos 21 años. Si se consigue la fase de ascenso, pido que la gente venga a vernos, que nos sigan en redes sociales, que nos apoyen», añade orgulloso.
Adelanta ya este joven entrenador y jugador que el municipio de Pizarra va a solicitar albergar esta fase de ascenso. Una motivación extra para la localidad y para las jugadoras: «Al principio no se lo creían, pero cuando ha ido avanzando la Liga... Es que hemos ganado catorce partidos de quince, y ya llega un punto que parece que estamos obligados a ganar, pero no es fácil lo que se ha conseguido».
Bien lo sabe una de las pioneras de este equipo, pizarreña pura y capitana del equipo a sus 20 años, Cristina Cruzado. Lleva años acudiendo a la llamada de las selecciones malagueña y andaluza –incluso ha sido campeona de España con la comunidad–, pero su mayor sueño sería ver al equipo de su tierra compitiendo a un alto nivel nacional. La joven receptora revive cómo surgió este proyecto y todo lo que ha crecido en este breve período de tiempo : «La cosa se originó porque un grupo de niñas que ya no están y yo convencimos a Manu para que nos entrenase, porque con el entrenador anterior, no funcionó la cosa. A partir de entonces empezaron a venir niñas de Benalmádena, Alhaurín... El grupo ha crecido mucho y hemos cumplido todos los objetivos». Han sumado tantas victorias y ascensos que afrontan con gran confianza el reto que ahora tienen por delante: «Creo que tenemos el nivel para estar en la Superliga 2. Ya nos vamos dando cuenta de que podemos estar en esa categoría. Esto es el sueño que siempre hemos tenido, sólo que a veces no somos conscientes de lo que estamos consiguiendo». Y concluye, firme en sus principios: «Si seguimos así, trabajando y jugando como entrenamos, no tengo duda de que vamos a ascender».
Tener los objetivos claros y el pensamiento acusado de que el trabajo va a dar sus frutos les ha funcionado hasta ahora. Pero además, Cruzado destaca el compañerismo entre los factores clave de este éxito: «Somos amigas dentro y fuera. La confianza que eso genera en el equipo es brutal, también con el cuerpo técnico. La constancia y el respaldo que nos da el club son nuestra clave, aunque a veces sea una responsabilidad». Y es que el club, que lleva años siendo una gran referencia en la provincia, ahora quiere serlo también en toda España.
Pero, ¿esperaban estos resultados en tan poco tiempo? «Esperarlo, creo que no. Sorprende mucho porque éramos novatas en la categoría, pero han cogido un gran nivel y nos están sorprendiendo a todos», asegura el presidente de la entidad, Francisco Padilla, que siempre sigue de cerca los partidos de ambos combinados sénior. Sobre el femenino, apunta: «Es un equipo íntegramente malagueño, muy joven, con varias júnior y juveniles y luego otras con un poquito más de experiencia, con 23 o 24 años. Además, son muy aplicadas en los estudios. Algunas estudian Medicina, Arquitectura, Bioquímica... Tienen un tesón y capacidad de sacrificio admirables».
Jugadoras con talento y dotes para los estudios. Un bloque que se ha convertido en una piña y que está decidido a pelear por un ascenso muy viable. Además, porque, gracias a una posible reestructuración en las categorías nacionales, en la futura fase de ascenso podrían incluso subir los seis aspirantes. Pero el equipo se niega a relajarse. Sólo piensa en luchar para ganar. «Ganar es una consecuencia del trabajo duro y sería un premio que ambos equipos estuvieran el año que viene en la Superliga 2, se lo merecen», dice Padilla.
Centrales. Marta Subires (27 años), Mirabel Grof (19), Teresa Terrón (25), y María González (18).
Receptoras. Alejandra Macías (24 años), Cristina Cruzado (20), María Manzanares (18), María Lanceta (21) y Paula Gómez (24), y estas tres últimas también son líberos.
Colocadoras. Marta Vegas (17 años) y Laura González (24).
Opuestas. Clara Torres (23 años) y Andrea Ovalles (18).
Cuerpo técnico. Manu de Amo (técnico) y José Jiménez y Francisco Díaz (ayudantes).
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