Calienta, sales al paso de cebra
El diario del enviado ·
Son singulares los pasos de cebra en Doha. No por su fisonomía. En eso son idénticos a los del resto del mundo. La diferencia radica en su valía: no sirven para nadaEl diario del enviado ·
Son singulares los pasos de cebra en Doha. No por su fisonomía. En eso son idénticos a los del resto del mundo. La diferencia radica en su valía: no sirven para nadaSon singulares los pasos de cebra en Doha. No por su fisonomía. En eso son idénticos a los del resto del mundo. La diferencia radica ... en su valía: no sirven para nada, más allá de decorar el abundante asfalto de una ciudad en la que los coches son los dueños y señores del cotarro. Los hay también en curva. Cruzar por ellos es como lanzarse de un avión sin paracaídas. Cierras los ojos, saltas sin pensarlo y que sea lo que Dios quiera. El peatón es aquí en Qatar el último de la fila, una molestia que impide el buen rodar del intenso tráfico y que tiene que estar en forma para evitar que el susto se convierta en algo peor.
Publicidad
Como además en la capital catarí las vías no son precisamente estrechas – una media de cuatro e incluso cinco carriles en cada sentido–, moverse de acera en acera se convierte en un ejercicio de supervivencia. Hay semáforos, claro, pero también en este caso los vehículos ganan por goleada. Es necesario apretar un pulsador para que el disco de los peatones pase de rojo a verde, con un tiempo aproximado de espera de entre tres y cuatro minutos. Pero cuidado, hay que estar muy atento porque dos segundos después, nada más colocar el primer pie en la carretera, ya empieza a parpadear. Y entonces hay que acelerar como si te llevara el alma el diablo mientras se escucha el rugir de los motores, ávidos de reanudar la marcha.
Cada día me noto más preparado en estos cien metros lisos en versión viandante. Progreso adecuadamente en la mejora de las marcas. Incluso ya hay cierto pique entre quienes aguardamos pacientemente a que cambie el semáforo que separa nuestro hotel de la zona de restauración. Nos colocamos en paralelo, nos miramos para medirnos y nos lanzamos a la carrera como posesos en cuanto el muñequito rojo se pone verde. Con cuidado además de no invadir el carril del otro.
Suscríbete durante los 3 primeros meses por 1 €
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.