Si hay algo que no caracteriza a Cristóbal Ortigosa (Villanueva del Rosario, 1988) es ser un atleta convencional. Primero por su polivalencia, capaz de rendir ... bien en fondo, maratón, 'trails' o ultrafondo. Segundo, por la ausencia de entrenador en muchas etapas de su carrera y, tercero, porque se prepara en su localidad natal, en la que reside, sin tener cerca una pista de atletismo.
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Habría que añadir un cuarto argumento, porque Ortigosa no descubrió hasta los 19 años que sus capacidades para la resistencia iban más allá de lo normal. Probó por primera vez en una prueba popular en su pueblo, allá por 2007 y ganó. Repitió a la semana siguiente en una media maratón en Córdoba, y la completó en hora y 17 minutos. El malagueño estuvo en manos de Agustín Molina, en el grupo de Díaz Carretero y de Cristian Benítez, pero luego decidió estar solo y, en 2018 y parte de 2019 le dirigió Antonio Serrano.
«Después de muchos años corriendo empecé a estudiar métodos de entrenamiento. Me hacía libros encuadernados con apuntes sobre técnicos italianos y americanos, algunos ejerciendo en África, sobre cómo entrenaban a sus atletas», reconoce, y acabó oponiéndose a la práctica más común e imponiéndose el método 'hard easy' en 2017, cuando completó en todo el año en torno a medio centenar de pruebas, a ritmo de dos incluso por fin de semana. En enero de 2018 corrió la Media Maratón de Puebla del Río y, acto seguido, se dispuso a hacerlo en el Cross de Itálica, muy cerca.
«Aquí tenemos la costumbre de entrenarnos muy duro. Yo iba a ritmo de siete u ocho minutos el kilómetro unos días y hacía series muy duras en otros, pero nunca me ponía a correr a cuatro minutos», explica, y ha vuelto a ese sistema ahora, tras lo peor de la pandemia. «Con Antonio Serrano hacía mucho volumen, pero en los rodajes tienes que coger tu ritmo en realidad, así que me sobreentrenaba y me quemaba. Ahora con la edad me voy haciendo más experto y compites con más inteligencia. Aprendo de mi propia experiencia y trato de captarlo en una libreta. Voy apuntando mis sensaciones cada día», argumenta.
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Ortigosa trabaja en el CEIP Poeta Salvador Rueda, en Arroyo de la Miel, y es maestro de Primaria bilingüe. Por las tardes se entrena, y admite que «nunca me he centrado en correr en pista». «Salgo con las zapatillas y el camino está ya a veinte metros de mi casa. Hay muchos. Tenemos muchos circuitos de tierra y puedes ir hasta Antequera o Villanueva de Cauche corriendo y no te encuentras con nadie», alega.
Cuanto más dura es la competición, mejor le suele ir. «Mi fisiología se adapta mejor a pruebas como la Subida al Veleta. Que sean largas y no muy técnicas, y de ruta», reconoce. De ahí su segunda apuesta por el Campeonato de España de 100 kilómetros, que se disputará el próximo 11 de junio en Santander, en un circuito de unos cinco kilómetros en un parque. En realidad el malagueño ya debutó en la prueba en 2020 y se retiró pasado el ecuador de la misma. La ecuatoriana afincada en Málaga Janine Lima fue la ganadora femenina, precisamente.
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Santander es su gran reto ahora. Tras retirarse observó las pautas de los ganadores, con paradas para alimentarse en una prueba que se puede ir a las siete horas. «En realidad quiero adentrarme en el ultrafondo», afirma y admite que la crisis no permite vivir ya de los premios en el atletismo, como cuando hace años se pagó así los estudios. Con todo, confiesa que «me gusta competir». «Es un entrenamiento de calidad –añade– y con el plus de haber gente animando». Pero no ha sido fácil para Ortigosa este último año y medio: «He tenido altibajos. En casa no tenía cintas para correr en el confinamiento. Se pide mucho papeleo ahora para competir. No te mentalizas para prepararte específicamente para una prueba. Se cierran las inscripciones muy rápido y hay menos plazas. Todo influye... En estos meses de pandemia muchas veces he pensado dejarlo, pero tenía la espina clavada de correr los 100 kilómetros. Y no es que pienses dejar el deporte, pero si la competición, porque es muy duro y requiere tiempo e intensidad. La mente tiene que funcionar antes que el cuerpo».
Ortigosa tiene también argumentos para justificar la ausencia de maratonianos malagueños de nivel, como se comprueba en la prueba referente en la ciudad. «Aquí si puedes correr en 2h.18:00 o 2h.20:00 vas solo. Además, los atletas buenos de 5.000 y 10.000 españoles, ante las marcas mínimas tan duras de la World Athletics están dejándolo y pasándose al maratón. Eso hace que con 2h.13:00 no seas internacional. Esto ya consiste en que uno sea inteligente. Ahora hay muchos 'trails' o carreras por Montaña, más incluso que en ruta, en la que puedes brillar con buenas marcas de maratón», sostiene.
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Fecha de nacimiento: 11-4-1988.
Altura y peso: 1,80 metros y 68 kilos.
Club: Trops Cueva de Nerja.
Mejores resultados: Ocho veces campeón de Andalucía en diversas distancias y ganador de la Subida al Veleta (2016) y de la Media Maratón de Málaga (2019).
5.000 metros: 14:44.
10.0000 metros: 30:41.
Media maratón: 1h.05:19.
Maratón: 2h.22:25.
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