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¿Baloncesto moderno?

TIRO LIBRE ·

PEDRO RAMÍREZ

Domingo, 17 de octubre 2021, 00:13

El baloncesto moderno es un término que se utiliza casi desde el mismo día que se inventó este deporte en su constante prurito de intentar no parar de evolucionar, un concepto efímero que se renueva cada día y que lo ha llevado a ser hoy en día uno de los grandes y una referencia para el resto de los deportes.

Hace años sería impensable hablar de la utilización de GPS, giroscopios, acelerómetros... en entrenamientos y partidos. Este conocimiento más exhaustivo del juego, de sus exigencias, de las nuevas metodologías y tendencias en el entrenamiento y en la recuperación y de cómo adaptarlas de manera individual es lo que ha hecho posible su crecimiento y que un gran número de jugadores sean capaces de alargar hoy en día más que nunca sus carreras deportivas, de lo que cada vez tenemos más ejemplos.

Muchas cosas que no paran de cambiar, conceptos que se van quedando cada vez más obsoletos y que se van sustituyendo por otros a marchas forzadas. Entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas y equipos médicos cada vez más formados y entregados a la investigación e innovación con nuevos y mejores medios técnicos a su alcance, nuevas disciplinas que se les han ido sumando a lo largo del tiempo, psicólogos, podólogos, terapeutas... Todos, como verdaderos expertos en el alto rendimiento. La utilización de las nuevas tecnologías en el análisis del rendimiento, ya sea individual o colectivo, en el scouting o el estudio de los rivales y en el de las estadísticas avanzadas. La constante aplicación de nuevas reglas con el ánimo de mejorar el espectáculo y hacer del juego algo vivo, dinámico y en constante evolución, nuevas herramientas de la que se disponen que permiten realizar un trabajo cada vez más controlado y de calidad sin importar tanto como antes el volumen o la carga, que se ofrecen a los jugadores para que puedan desarrollar plenamente sus condiciones y habilidades.

La considerable mejora técnica ha hecho que la cancha sea cada vez más pequeña, con jugadores grandes que la recorren a gran velocidad

Los jugadores son además cada vez más atléticos, lo que hace que el juego sea cada vez más rápido y espectacular, con calendarios más intensos que hacen que el nivel de exigencia física sea por tanto cada vez mayor, llevando al límite sus capacidades físicas. Eso requiere y justifica que en la actualidad se tienda a tener plantillas más largas, una mayor profundidad de banquillo y más y cortas rotaciones que permitan al equipo mantener un ritmo más alto y constante en los partidos y llegar en buenas condiciones a los grandes momentos de la competición. La razón de esta transformación es poder adaptarse a un juego más exigente desde el punto de vista físico y sobre todo para sobrevivir a tanto viaje y, especialmente, a tantos partidos.

Y que se refleja también en una mejora técnica considerable que ha hecho que la cancha sea cada vez más pequeña, jugadores grandes que la recorren a gran velocidad, pequeños que hacen mates espectaculares, tiradores de tres de toda altura y condición... Y es que gracias al talento y la capacidad de hacer cosas desde mucha distancia y con una gran versatilidad el baloncesto ha cambiado mucho en los últimos tiempos (el ejemplo es Stephen Curry). Está basado hoy en día mucho más en el 'pick and roll', en el tiro tras la línea de 6,75 y las hábiles penetraciones, lo que ha puesto en valor a jugadores bajitos que antes poníamos en duda que pudieran jugar al más alto nivel, donde lamentablemente el tiro de media distancia cada vez lo vemos menos y el juego del poste bajo casi ha pasado a mejor vida, y donde definitivamente el hombre grande, lento y limitado lo podemos dar ya casi por extinguido.

Y todo ello encaminado a fomentar desde edades muy temprana jugadores más completos y capaces de dominar todas las facetas posibles del juego, que estén dotados de más y mejores recursos técnicos, tácticos y físicos tanto en ataque como en defensa (porque la defensa también es talento y no solo una cuestión de actitud, como algunos creen), sin encasillamientos exagerados ni grandes lagunas en el juego que acaben incapacitándolos en su desarrollo profesional a cierto nivel. Huyendo siempre de un excesivo intervencionismo del entrenador, porque en realidad el baloncesto moderno no es ni más ni menos que el talento de los jugadores que tenemos en la actualidad, algo a lo que todo lo anterior se tiene que adaptar. El baloncesto moderno español de los últimos tiempos ha sido la generación de oro, con Pau Gasol y Navarro a la cabeza. Los clubes ponen los medios y los entrenadores ejercen como conductores y vehículos que si quieren ser eficientes y eficaces deben saber adaptarse, hoy más que nunca, a los jugadores que tienen, otorgándoles la iniciativa en el juego y huyendo de corsés arcaicos y tacticismos exagerados de otras épocas que ya no tienen lugar.

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