Está igual que siempre, pero diferente: tomándose el café de la tarde como acostumbra, pero sin la gorra irlandesa que le ha acompañado en los ... últimos años. Zenet se quita una capa en su imagen para sumar otras nuevas en su música. El malagueño lanza disco, el primero con canciones inéditas en siete años, con un sonido renovado donde el toque retro del singular 'crooner' andaluz se mezcla con violines sampleados y bases techno. Y funciona, como todo lo que se propone: el cantante, actor y también pintor ejerce ya de terapeuta contra las adicciones para «ayudar a otros a transitar» un difícil camino que él mismo recorrió hace ya casi diez años, cuando se tomó su última copa. 'La estación del momento' es su tercer single y el tema que da título al álbum que verá la luz el 7 de junio. Antes, hablamos junto a los andenes que simbolizan su vuelta a casa, esta vez para recoger la Medalla de Oro del Ateneo, mientras decenas de personas cruzan arrastrando las maletas y suena la megafonía: «AVE procedente de Madrid-Puerta de Atocha. Vía 2».
Publicidad
-Estamos en la estación de tren María Zambrano. ¡La de canciones que pueden salir de un lugar como este!
-Sí. Fue un poco el 'leitmotiv' de todo, la percha donde colgar la coherencia del disco, con canciones que tuvieran algo de electrónica y en las que yo entraba en un mundo nuevo. Todo venía de la mano de tomar la estación como una especie de metáfora del espacio-tiempo. Aquí estamos en una estación terminal, que es Málaga, pero en Madrid se aprecia mucho más eso. En el metro es muy curioso cómo se juega con el presente, el pasado y el futuro. Tú estás en una estación y para la persona que va a venir dentro de poco, tú eres el futuro, te va a ver si pasa por la ventana. Pero para la estación siguiente, eres el pasado. Reflexionando sobre eso, escribí en mi diario una especie de cuento corto. Lo hablé con Juanlu Mora, el poeta, y a partir de ahí él construyó una historia a la que le fuimos dando forma con los violines sampleados de Raúl Márquez.
-Usted, además, pasará muchas horas en estaciones.
-Sí, me tiro la vida en las estaciones. Recuerdo que en mis primeros tiempos en Madrid, en una de las vueltas que me hago para ver a mi familia, me dejé en el tren mi primera gabardina comprada con mi primer sueldo y mi primera cartera comprada con mi primer sueldo. Y no las recuperé.
-¿Tiene muchas anécdotas en las estaciones?
-De todo tipo. Mira, me gusta mucho llegar a los sitios con tiempo, tomármelo con tranquilidad, pedirme un café, leer o lo que sea. Tanto es así, soy tan obsesivamente exagerado, que un día llegué tan temprano que perdí el tren porque me relajé. Pasó en Atocha. Llegué dos horas antes, me encontré con un buen amigo que iba a coger otro tren para otra ciudad, nos pusimos a hablar… y perdí el mío.
Publicidad
-¿Hay algún tren que siga esperando?
-Uno en la vida siempre está expectante. Si entendemos eso como una metáfora, yo tengo la mente abierta a cualquier cosa que pueda ocurrir. Soy muy juguetón.
-¿Tiene la sensación de haber perdido algún tren?
-No, no la tengo. Puedo decir que todo lo que he querido hacer, lo he hecho. Parece que tengo varias vidas dentro de una vida. El disco de 'Los mares de China' lo hice ya mayor, llegué a la música con 40 y pico. Me he hecho terapeuta con 50 y pico. No hay nada que no se pueda hacer. De hecho, ya tengo mi primer paciente y estoy haciendo mis primeras sesiones como arteterapeuta. Estoy contentísimo. No hay nada imposible. Si me planteo subir al Everest, lo subo. Yo creo que hay mucha limitación mental en ese sentido, todo son aventuras en la vida.
Publicidad
-En lo musical, hay un cambio de sonidos. Suma un nuevo vagón.
-Sí, me apetecía juguetear con una paleta diferente. Tomas un sonido, lo sampleas y lo repites como si fuera un ciclo. Y a partir de ahí tú vas creando la melodía. Además, para complicármelo más todavía, hablé con distintos poetas vivos de distintas generaciones. Tuve que hacer un trabajo de selección de los poemas que me pasaban, cuáles eran susceptibles de convertirse en canción y cuáles no. Porque tampoco quería cancionar un poema, coger un «Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar» y ponerle música. Tenía que haber un proceso de construcción y reconstrucción.
-Entonces, ha participado de forma directa en las letras.
Publicidad
-Yo era el maestro alquimista que estaba en medio y que le decía al poeta 'aquí necesitamos que esto cierre', 'tenemos que inventar un estribillo'...
-Y si lo tiene tan claro, ¿por qué no compone usted?
-Bueno, a lo mejor respondo a esa pregunta en el siguiente disco. No es fácil. Un poeta lo que hace es un proceso de destilar una idea durante mucho tiempo, dándole muchas vueltas, y lo que yo hago después es el colofón. Yo hago el destilado del destilado.
Publicidad
-¿Qué papel tiene aquí José Taboada?
-A ver, digamos que el modo de componer era un poco diferente a como yo siempre lo he hecho. Yo empezaba a componer con sonidos sampleados, por un lado con Raúl Márquez y por otro lado con nuestro nuevo productor musical Kumar Sublevao-Beat. Él me proponía puntos de partida, un beat directamente como lo hacen los chavales de ahora, y buscábamos una armonía que pudiera servir. El proceso era tan agotador con cada canción que pensé que tenía que haber algo que fuera como yo siempre he hecho, para relajar, para que el público no pensara que me he vuelto loco. Y así surgen canciones como 'Amor a tres', cuyo poeta es Chipi de La Canalla, con ese sentido del humor tan especial y picante. El tema nace a partir de la guitarra de Taboada, pero pidiéndole que se fije en los sonidos que hay ahora en Internet, que se llaman 'lo-fi', hechos de recortar antiguas melodías a las que les pones un filtro y suenan como una radio antigua y utilizan solamente tres notas para hacer una melodía cíclica. Es decir, hasta a José le he obligado un poco a que cambie su manera de componer.
-Dicen que si algo funciona, no lo cambies. ¿Por qué ese empeño por 'modernizarse'?
-Lo que funciona soy yo y yo no cambio. Yo sigo buscando y curioseando. Soy una persona curiosa en todo lo que hago y lo que no me gusta es repetirme. Eso es odioso para cualquier artista. En ese sentido yo sigo siendo yo. Si escuchamos 'Amarte', que es un electrotango, a pesar de que detrás hay un fondo de techno Ibiza, el que está cantando soy yo.
Noticia Patrocinada
-Esa voz es tan característica, que resulta inconfundible.
-Y la forma de cantar, está claro.
-Además, pese a ser moderno, tiene un toque vintage.
-Eso es lo que yo quería conseguir. 'La estación del momento' tiene muchas capas de electrónica, pero parece de un cantautor. La forma de contar la historia de dos personas que se conocen y se enamoran en una estación en realidad es una canción pop, pero está rodeada de esa paleta electrónica.
Publicidad
-Parece que hay mucho amor en el disco. 'Amarte', 'Amor a tres', 'Dieta de besos', 'La estación del momento'...
-Sí, es curioso. La verdad es que no lo he pretendido. 'Dieta de besos' viene con Alexis Díaz Pimienta, que es de los poetas con los que más fácil resulta trabajar.
-Hacía mucho que no presentaba canciones nuevas. 'Zenetianos' era un disco de duetos y en 'La Guapería' hacía versiones de boleros cubanos antiguos.
-Cierto. Solo había un tema nuevo en 'La Guapería', 'Demasiado', que habla de una forma muy cruda de mi proceso personal.
Publicidad
-¿Se ha perdonado ya del todo?
-Bueno, eso es una labor diaria. Pero sí, bastante. Hay que hacerlo diariamente.
-Imagino que ayudar a otros facilita esa reconciliación con uno mismo.
-Sobre todo ayudas a transitar un camino que ya conoces. Cuando uno va ciego y no sabe lo que le ocurre, es como una luz en el camino. Que te digan 'tranquilo, lo que te está pasando es normal', te relaja, porque no sabes si estás haciendo algo mal o sí se va a eternizar y es imposible salir de eso. Hay un punto de desesperación.
-¿Cuánto le llevó a usted salir de eso?
-Yo llevo ya casi diez años desde que me fui a tratamiento. Me ingresé tres meses, y después tuve que estar durante un año en prevención de recaídas, viviendo monacalmente, sin teléfono móvil, sin dinero en el bolsillo, solo con un bonobús yendo al gimnasio, a la terapia y a casa. No puedes trabajar según qué cosas. Y el alta te lo dan de 3 a 5 años, dependiendo de cómo está tu coco.
Publicidad
-¿Cuánto tiempo fue adicto?
-La adicción es una enfermedad que estará conmigo desde que nací hasta que me muera. Vive y está dentro. Lo que pasa es que yo tuve que tratarme de la adicción a la edad que lo hice, porque ya era imposible continuar sin seguir destruyéndome y destruyendo cosas.
-Imagino que su profesión tampoco ayudaba.
-Te sorprendería la cantidad de cocineros, camareros, 'brokers' de bolsa, agentes de publicidad, periodistas... Es decir, esto es transversal, abarca a toda la toda la sociedad. Pobres, ricos, autónomos, trabajadores por cuenta ajena… Y les pasa siempre lo mismo, intentan quitarse de una sustancia y de pronto pierden el dinero jugando por Internet, se quitan de eso y tienen gastos compulsivos con la tarjeta. Hasta que no te tratas es una huida.
-¿Y ahora en qué estación del momento está?
-Estoy muy contento con el proyecto nuevo y estoy muy contento con mi plan B, que le llamo yo. Siempre he tenido curiosidad por la ciencia. Yo dejé Psicología en tercero y la vida y mi cabezonería me han llevado a retomar un poco aquello. He hecho dos años como terapeuta y otros dos como arteterapeuta y musicoterapeuta.
-¿Y qué ha pasado con el sombrero?
-Quería refrescar la imagen. He ido pasando de sombrero Stetson a gorra irlandesa. Y ahora busco una imagen un poquito más neutra, buscando más la comodidad.
-Era su seña de identidad, pero quizás le recuerda a otra etapa y quiere abrir un ciclo nuevo.
Publicidad
-También es por cambiar. Me gusta esa frescura. No te creas que a veces me da por pensar si no me van a conocer sin la gorra. Pero, ¿y qué?, ¿cambia eso en algo tu música, tu creatividad, tu forma de ver las cosas? Pues no.
-Es un disco autoproducido, ¿cómo sale adelante?
-Otras veces he hecho crowdfunding, pero esta vez ha sido a crédito.
-Es decir, se tiene que endeudar para lanzar el disco.
-Absolutamente.
-Hay que estar muy seguro de lo que uno hace.
-Esa seguridad te la da saber que tu público responde. Saber que podemos llenar teatros de mil personas en ciertas ciudades. Y saber que tienes 70.000 suscriptores en YouTube y más de 200.000 oyentes mensuales en Spotify.
-Lo cierto es que a usted el público nunca le ha fallado.
-Es un público fiel. Se dice que hay muchos lugares donde los seguidores son de mentira y hay otros donde son de verdad. Los míos son de verdad porque les veo la cara.
Suscríbete durante los 3 primeros meses por 1 €
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión
Te puede interesar
Publicidad
Utilizamos “cookies” propias y de terceros para elaborar información estadística y mostrarle publicidad, contenidos y servicios personalizados a través del análisis de su navegación.
Si continúa navegando acepta su uso. ¿Permites el uso de tus datos privados de navegación en este sitio web?. Más información y cambio de configuración.