Todo se originó con una foto de Instagram. Las actrices Adelfa Calvo y Laura Baena se encontraron, se hicieron unas fotos y las subieron a las redes sociales. En una se miraban desafiantes y en la otra se abrazaban después de estallar de la risa. Las colgaron con el lema 'Las malas de la tele'. Fue entonces cuando el ojeador y director del Aula de Cultura de SUR Pablo Aranda les puso la vista encima y les preguntó si harían de malas juntas. O más bien, si se juntarían para hablar de sus personajes de malas en dos de las series de la temporada, rodadas además en Málaga: Calvo en 'Toy Boy' (Antena 3) y Baena en 'Malaka' (TVE). Y fueron buenas porque dijeron que sí al momento. Hoy (20 horas, Rectorado de la UMA), ambas se verán las caras para hablar de la pérfida Benigna y de la temible Tota en un encuentro del Fancine, organizado por el Aula de SUR, con el apoyo de Obra Social La Caixa.
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Como aperitivo, las intérpretes se vieron ayer las caras con SUR para hablar de estos cambios de registros en sus respectivas trayectorias que han dejado tanta huella en la audiencia. Y en ellas mismas. «Cuando te encasillan es muy difícil que te lo cambien y yo que me pasé seis años haciendo de buena en la serie 'El secreto de Puente Viejo', por lo que cuando me ofrecieron esta mala dije: ¡Qué maravilla!», cuenta Adelfa Calvo de su personaje en la serie que emite en estos momentos Antena 3 'Toy Boy'. Y nadie mejor que la mujer que lleva su rostro para explicarnos quien es Benigna: «Es una mujer poderosa, la matriarca de la familia Rojas y, en su ansia por el poder, no trata bien a la gente ni siquiera a su propia hija».
Le toma el relevo Laura Baena que nos presenta a su Tota. «Es un personaje con muy mala leche», comienza describiendo la actriz que no tarda en situar a esta capo del trapicheo de droga: «Es la dueña y señora de la Palmilla, una mujer fuerte y poderosa que es como una leona luchando por su territorio». Un personaje «cruel» ante el que es mejor no ponerse delante. Pero que también tiene una lectura y un mensaje muy actual. «Es una mujer contra lo establecido porque gobierna en un mundo de hombres y es lesbiana, un perfil que no se suele ver en el mundo gitano», destaca la actriz que, lejos de su personaje, tiene una sonrisa casi perenne.
La misma simpatía que tiene en frente cuando habla Adelfa, que no tarda en buscarle el paralelismo a estos dos personajes tan distintos. «A las dos se les entiende todo, aunque vengan de sitios muy diferentes: La Tota de la Palmilla y Benigna del Limonar», afirma la actriz ganadora del Goya por 'El autor', que explica que ve a su personaje como una «Ángela Chaning andaluza» y que este rol le llegó a su mesa si necesidad de casting. «Al final me hicieron una prueba, pero lo tenían muy claro», confiesa Calvo, que reflexiona sobre la presencia necesaria de los villanos en películas y series. «Es que los malvados nos atraen porque todos tenemos un lado oscuro», dice la intérprete que mira a Baena y le espeta: «Lo tuyo con la Tota es un trabajazo. Y yo quiero que haya segunda temporada de 'Malaka' porque estoy enganchadísima... y además me gustaría encarnar a alguien de tu familia que va a verte».
«Tú vas a ser la tía Ginesa», se inventa al vuelo Laura Baena, que está acostumbrada a crearle un pasado a sus personajes para interpretarlos. Le pasó en 'Vis a vis' con Antonia, que era una figuración especial que poco a poco fue creciendo. «Improvisé incluso frases y diálogos y los directores acabaron reclamando el personaje y dándole más presencia», explica la actriz malagueña que, contra todo pronóstico, permaneció las cuatro temporadas que la serie estuvo en pantalla». Y no solo eso porque esa presa con carácter fue también el aval para que el director de casting Luis San Narciso le ofreciera directamente el personaje palmillero de Tota sin que tuviera tampoco que hacer casting. «Y en cuanto tuve el guión en la mano, vi que era un dulce», confiesa.
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El resultado es que a ambas la paran por la calle y les hablan como si fueran Benigna y Tota. «El otro día se me acercó una señora en la cola del Mercadona y fue precioso», recuerda Calvo, mientras que su compañera de maldades no se olvida de «los abrazos que me dieron las señoras de la Palmilla después de estrenarse la serie y ver a esa mujer poderosa». Un éxito que estas dos mujeres que se conocieron haciendo teatro en Málaga agradecen. «Pero no por el triunfo, sino poder vivir de nuestro trabajo, que es tan bonito y tan puñetero».
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