Raquel Merino
Lunes, 14 de septiembre 2015, 09:26
Con el Muelle Uno y la Alcazaba de fondo. Así se presentó Amanda, la concursante malagueña que anoche entró en Gran Hermano 16 "donde nada es lo que parece", según apuntó Mercedes Milá, en una gala que estuvo llena de secretos.
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Tiene 25 años y estudia Marketing e investigación de mercados en la Universidad de Málaga y, si algo la caracteriza, es que es "completamente artifical", eso sí por fuera, como ella mismo reconoció en su vídeo de presentación. Se considera una diva y siempre tiene que ir "divina de la muerte", según sus parámetros de moda. Lleva extensiones rubias y hasta sus pestañas son postizas.
Pero..., como en esta edición de GH nada es lo que parece, en el caso de Amanda tampoco. Esta malagueña llega a Guadalix para demostrar que las apariencias engañan y para desterrar de una vez por todas la manida frase de que las rubias son tontas. Aún queda por ver si lo conseguirá.
Porque además de "diva, superalegre y divertida", Amanda es una "empollona" que no se conforma con menos que una matrícula de honor. Dice que es "muy frikie para sus apuntes y me da igual pasárselo a mis amigos", asegura, pero con una condición: "ya que te los doy todo frito y cocido, no me pisotees con mi propio trabajo, si yo voy por ejemplo voy a por el diez, no compitas contra mí".
Y un apunte más sobre Amanda: lleva su código civil a clase forrado con una tela de pelos rosa, aunque a lo largo de su carrera lo ha llevado también con otros motivos como estampado de leopardo.
Lo que aún no se sabe de esta malagueña es el secreto con el que ha entrado en la casa de Guadalix. Una de las novedades de GH16 es que todos los concursantes, con la excepción de uno, ocultan algo. Por ejemplo, Maite y Suso deben convencer a los demás concursantes de que son madre e hijo, mientras que Sofía, la verdadera hija de Maite, tiene que hacer como que no la conoce de nada. Carlos e Ivy, tras casarse en directo al inicio de la primera gala de Gran Hermano 16, han sufrido una separación repentina al verse obligados a aparentar que se han visto por primera vez en la casa de Guadalix. Han tiene la misión de hacer creer a sus compañeros que no tiene ni idea de castellano, cuando lo habla perfectamente. Y así, un secreto tras otro, y la única que los conoce todos es Marta, una estudiante de Periodismo de Las Palmas de Gran Canaria.
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Y para novedades, hay un concursante invisible y otra, Marina, que entró en la casa con su hijo, Juan, de solo un mes. Al menos eso es lo que asegura el programa.
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