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Antes de que Nadal convirtiera en tendencia su «Vamos Rafa», el tenis ya hizo furor en España. A comienzos del siglo XX, la raqueta y ... la pelota se convirtieron en el deporte preferido de aristócratas, nobles y alta burguesía. Y no había mayor signo de posición social que disponer de una pista en casa. Uno de esas canchas exclusivas estuvo en el ahora abandonado Jardín de El Retiro de Churriana, que vivió su época de esplendor en los años 20 cuando el duque de Aveyro, marqués de Puerto Seguro y conde de Bailén convirtió este rincón en lugar de peregrinación de la alta alcurnia española. También de los monarcas, como la reina Victoria Eugenia de Battenberg, que dejó para la posteridad una imagen inédita jugando al tenis en este oasis malagueño. Una instantánea que sido rescatada por Juan Antonio Fernández Rivero, que ha reunido más de un centenar de fotografías históricas que datan desde mediados del siglo XIX y que suponen la colección más importante que se conserva sobre esta hacienda reconocida como Bien de Interés Cultural (BIC), pero que hoy permanece cerrada y sin poder visitarse.
«El duque de Aveyro fue el que contribuyó a la época dorada de este jardín que podríamos decir que fue la Marbella de la década de los 20 ya que por aquí pasó toda la aristocracia y la corte», explica el coleccionista malagueño que, junto a Teresa García Ballesteros, ha investigado las fotografías que permiten seguir la evolución de la mítica finca desde la época decimonónica, pero también la historia de España a través de muchas de las visitas que recibieron los propietarios y su empeño en dejar testimonio fotográfico. Un lujo al alcance de pocos.
«La pista de tenis que construyó el duque de Aveyro en años anteriores tuvo en los veinte un papel destacado en las reuniones sociales de la familia, como muestran las fotografías en la que aparece la reina Victoria Eugenia, con unas características zapatillas de cintas, su hijo Jaime de Borbón y las infantas Beatriz y Cristina», explica Fernández Rivero que añade una curiosa anécdota Real que le contó un descendiente de la familia: «Desde un extremo de la finca existía una vista espectacular de Málaga, pero cuando su majestad fue allí no podía ver por la altura del muro, por lo que vinieron al momento unos empleados de la finca y pusieron un escalón de obra que todavía se conserva; lo llamaron el 'escalón de la reina'».
El propio Alfonso XIII fue el que en 1917 rehabilitó el título nobiliario de Aveyro en favor de Luis María de Carvajal y Melgarejo, que además de una larga lista de marquesados, ducados y condados lucía el título de Grande de España. Y la copropiedad de El Retiro, que en realidad fue una herencia de su mujer, María del Carmen Santos-Suárez y Guillamas, marquesa de las Nieves. La pareja pasaba largas temporadas en Churriana, por lo que devolvieron a la hacienda brillos pasados al restaurar y mejorar su casa-palacio, donde instaló una escalera señorial procedente del Casino de Madrid.
Un mimo que también llevaron al jardín que, con sus juegos de agua, estanques, fuentes, colección de esculturas marmóreas italianas y cenadores, se convirtió en un florido salón de te y encuentro social por el que pasó toda la nobleza de la época. Incluidos los reyes de España en repetidas ocasiones, aunque Fernández Rivero y García Ballesteros aclaran que sus investigaciones a partir de las fotografías les permite afirmar que la gran relación de esta familia con los monarcas llegó por la hija de los duques de Aveyro, Mª Pilar, y su matrimonio con el diplomático Carlos Arcos Cuadra, muy bien relacionado con la Casa Real.
Otra de las joyas de la colección de fotografías sobre la Hacienda El Retiro son las ocho imágenes fechadas en 1865, unas obras en 3D estereoscópicas que cobran aún más valor por su antigüedad ya que las primeras instantáneas que se conservan de Málaga datan de apenas unos años antes, de la década de los 50 del siglo XIX. «Este conjunto único muestra al marqués de la Paniega, Jose Freüller, que quiso que se tomaran fotos de la visita que realizó con su familia», descubre el coleccionista que añade que el protagonista de las imágenes fue también alcalde de Málaga y cofundador de la Academia de San Telmo. Además, las fotos también muestran a Domingo de Orueta, administrador de la finca y otro hombre destacado de aquella Málaga ya que fue creador de la Academia de Ciencias. Unas imágenes con un indudable valor documental e histórico que, como las miles de piezas de su colección de fotografía decimonónica, le gustaría dejar a Málaga, aunque Juan Antonio Fernández admite que ha recibido ofertas más tentadoras desde otros rincones de España.
En estas tempranas instantáneas ya se puede admirar aquel jardín barroco que se comenzó a construir a finales del siglo XVII. «Está propiedad perteneció durante 300 años a la misma familia, por lo que eso fue fundamental para su crecimiento y esplendor», revela Fernández Rivero, que en 1988 consiguió permiso para visitar este BIC para fotografiar aquel brillo ya crepuscular. En la actualidad, El Retiro pertenece a un empresario inmobiliario, que mantiene cerrado este BIC pese a que la Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía obliga a abrirlo gratis al menos cuatro días al mes. «Sería importante que volviera a ser público porque es un patrimonio que forma parte de nuestra historia», recuerda el coleccionista que, con sus fotografías, permite al menos la visita virtual a este paraíso perdido.
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